jueves, 14 de mayo de 2009

¿CAZADORES DE NAZIS, RAZA EN EXTINCION?


Por desgracia las guerras no finalizan cuando se firman los armisticios, se redactan los protocolos de rendición incondicional ni cuando el enemigo somete sus armas.
Cuando eso ocurre viene un período muy largo, muy lento, muy doloroso, donde la gente empieza a tomar conciencia que ha sido protagonista de un episodio indescriptible y horroroso. No solo se han perdido bienes y familia, no solo hay ruinas y desolación allí donde antes prosperaba la vida, sino que también ha cambiado el mundo interior, la percepción que se tenía de las gentes, de la humanidad, de las propias creencias. ¿Dónde estaban las organizaciones internacionales pro paz mientras duraba el conflicto, los bloques de naciones? ¿Dónde estaba Dios?. ¿Qué es la paz, qué significa la palabra libertad?
¿Qué había pasado en este tiempo nefasto con la misericordia, con el altruismo, con la compasión humana, con la solidaridad, con la esperanza y la ilusión?. ¿Dónde encontrar amistad, albergue, consuelo, protección y justicia, ganas de seguir luchando, de enfrentar el futuro?. ¿Cuál futuro…?

Europa después de finalizada la Segunda Guerra Mundial era territorio de zombies, de gente buscando su familia, marido, esposa, hijos, las tumbas de sus muertos, revisando montículos de escombros para encontrar vestigios de sus moradas. Allí donde antes había calles bullentes de actividad comercial, de restaurantes famosos y grandes tiendas, ahora solo estaban los fierros retorcidos y los cráteres de las bombas.


Hambre, miseria, prostitución, robo y asesinato eran la mejor forma de sobrevivir, de tener algo que llevarse a la boca. El otro camino era la antropofagia, la búsqueda de la proteína en la carne de tantos cadáveres esparcidos, a medio enterrar y todavía en proceso de putrefacción. Los cuatro jinetes del Apocalipsis galopaban sin prisa por el territorio devastado por el azote de la ingeniería armamentista que había agotado sus existencias. Había mercaderes en alguna parte del mundo que se sobaban las manos de júbilo. La existencia de cañones y bombas, de fusiles nuevos y viejos, de municiones sofisticadas se había agotado de sus bodegas sitas en los cuatro puntos cardinales.
Las fábricas de aviones, de barcos, lanchas, tanques y artilugios de muerte de todo tipo ya no tenían materia prima con que armar estos transportes bélicos. Los países productores de instrumentos de exterminio y los traficantes de armas no estaban en medio de estas luchas suicidas y solo interesaba que sus industrias no cesaran de entregar proyectiles, tanques, barcazas de asalto y que el dinero fluyese hacia sus bolsillos mercenarios, hacia Bancos seguros, a cuentas secretas protegidas por acuerdos de cúpulas gobernantes.
Los vencidos de hoy eran ahora objeto de venganza. Sus territorios fueron repartidos, sus leyes interferidas, sus designios de país reglados, sus riquezas confiscadas, sus líderes humillados. Les tocaba sufrir en carne propia la otra cara de la moneda, el oprobio, la persecución y la separación de sus seres queridos, el desprecio de millones de seres que nunca habían visto, pero cuya condena los sumergía en la categoría de sujetos indignos, monstruos de forma humanoide que solo se saciaban con sangre fresca arrebatada a víctimas en incapacidad de defenderse.
Para millones de parias nunca existieron tribunales donde recurrir, asistencia para su dolor, pan para llevarse a la boca, tumbas queridas donde llorar tanta frustración, tanto rencor acumulado, dónde demandar solución a sus ingentes necesidades.
En particular la etnia judía, diezmada, denigrada moral, síquica y sexualmente en el caso de las mujeres y los niños, y reducida a la calidad de bestias de trabajo y conejillos de indias para experimentos de laboratorio, exigía justicia. Su pueblo venía sufriendo persecución antisemita desde el primer día en que Adolfo Hitler fue nombrado Primer Ministro por el Presidente alemán Hindenburg el 30 de Enero de 1933. Sus millones de muertos y ajusticiados no solo fueron los cremados y fallecidos por inanición en los campos de exterminio. Una persecución obstinada y resuelta por el NSDAP, Partido Nacional Socialista de Trabajadores Alemanes, venía sucediéndose con medidas cada vez más restrictivas y odiosas. El órgano oficial del Partido Nazi, el semanario Dër Sturmer, en circulación desde 1923 tenía como lema "Los Judíos son nuestra Desgracia”. Ya el 28 de Febrero de 1933, Hitler convenció al gobierno de Hindenburg para decretar lo que se conoció como el “Decreto de Fuego”, que suspendía los derechos civiles constitucionales “a todo opositor del Partido Nazi”, que privaba a todo sujeto y en especial a los judíos, de su derecho a la libertad de expresión, de asamblea, de prensa y derechos judiciales. Ello dio pase libre a todo tipo de atropellos y a una sistemática campaña anti judía liderada especialmente por los miembros de la poderosa “organización nacionalista de soldados en retiro”, cuyas marchas de protesta, motines y azuzamiento de la opinión pública influyeron notablemente para la creación del primer “Campo de Concentración” de Dachau donde fueron a parar miles de familias judías.
Varios boicots contra los profesionales judíos y el comercio controlado por ellos, dieron como resultado la prohibición de su ingreso como profesores en colegios y universidades y la remoción de sus puestos de trabajo en toda la República. El 11 de Abril del mismo año, se Decreta una fórmula para distinguir entre arios y no arios, entendiéndose que los judíos no son de raza pura y que por lo tanto hay que separarlos a como de lugar para que no infecten la sangre aria. Luego vinieron decenas de medidas discriminatorias que los fueron acorralando hasta que se les recluyó en los Ghettos, tales como prohibición de sacrificar animales de acuerdo a la modalidad del Torah judío, quema de libros y escritos judíos, revocación de la nacionalidad alemana, esterilización forzada, exclusión de artistas y escritores judíos. Se les niega el derecho de salud para ser atendidos en hospitales y centros médicos, se les veda postular a trabajos públicos o gubernamentales.
El parlamento, en sesión especial decreta “Las Leyes de Nuremberg antisemíticas", “La Ley Nacional de Ciudadanos” y “La Ley Para Proteger la Sangre Alemana y el Honor Alemán”, que fueron las herramientas definitivas para excluir toda descendencia judía de la vida comercial pública y dejarlos al margen de los derechos ciudadanos. Se les niega el derecho a voto, casamiento entre judíos y no judíos, los hijos de judíos no podían ocupar los parques de diversiones ni los baños públicos. Los propietarios judíos fueron forzados a vender sus propiedades en territorio alemán a precios ridículos. Los médicos judíos solo pueden ejercer como enfermeros para personas judías. Se destruyen sus cultos y Sinagogas, se requisan sus pasaportes y se niega el ejercicio de cualquier profesión, a menos que no sea atendiendo gente de su raza.
De esa leche de amargura primigenia, de ese caldo de cultivo emocional, fueron gestándose los vengadores, los rencorosos, aquellos que en la orfandad de respuesta de la sociedad naciente de las cenizas de la guerra, clamaban por castigo para las cabezas visibles del nacismo, por su juzgamiento y ajusticiamiento, pues nada más que la pena de muerte de esos líderes podría resarcir en algo tanta frustración, tanta impotencia contenida. La triste realidad era que los señores de la guerra, esos jerarcas inmisericordes y odiosos, con poder de vida o muerte sobre personas y países habían eludido su responsabilidad humana y divina.
Los semidioses que hasta ayer dominaban el mundo habían huido cobardemente y se encontraban camuflados en otros países o prófugos de la justicia internacional bajo el cargo de criminales de guerra. Desaparecidos y en fuga pero ricos y con recursos ilimitados. Protegidos por dignatarios y potentados que debían su poder y su riqueza a los favores concedidos cuando éstos ostentaban el laurel sobre sus sienes, pero que ahora cambiado su nombre, rostro y personalidad vivían como reyes en los paraísos exclusivos para millonarios, o bien en aquellos países donde las leyes de extradición aún no estaban debidamente sancionadas.
Bajo el amparo de su nueva identidad se reían de los simples mortales, hacían planes para el futuro y soñaban con volver a ser poderosos y con gobernar otra vez el mundo. Todo lo tenían fríamente calculado. Conocían la vanidad humana y ellos tenían todos los recursos necesarios para explotarla en beneficio propio y por sobre todo, sabían que casi todos sus camaradas de la cúpula militar nazi estaban vivos y que más temprano que tarde se convertirían en los más fuertes.
Pero hubo un detalle sobre el cual no reflexionaron: el odio, esa fuerza inmanente que anida en el espíritu humano y que permanece intacto por generaciones y que no se detiene ante nada con tal de conseguir su propósito. Esa aversión no necesariamente irracional que a veces se convierte en una obsesión de por vida y que puede trastocarse en una especie de culto.
No pensaron que el sufrimiento racial había engendrado una mutación en las formas de odiar que había prendido en sujetos aislados, en personas comunes y corrientes que fueron incapaces de perdonar y que ante la desidia oficial decidieron tomarse la justicia con sus propias manos. Habían nacido “Los Cazadores de Nazis”.
Como Serge Klarsfeld, escritor, historiador y abogado francés, y su esposa Beate. De origen judío, sufrió en carne propia las contingencias del antisemitismo institucionalizado. Su padre, arrestado por las SS en Niza fue deportado al Campo de Concentración de Auschwitz, donde falleció. Serge y su hermana junto a su madre lograron escapar siendo ubicado en un hogar para niños judíos, logrando todos ellos sobrevivir a la guerra.
Recibido de abogado se diplomó en estudios superiores de Historia en La Sorbona y en Ciencias Políticas en el Instituto de Estudios Políticos de París, siendo además Doctor en Literatura.
En 1963 conoció a la joven alemana Beate Kuntzel con quien se casó. Ambos se consagraron a la misión de estudiar concienzudamente el historial de los 76 mil deportados judíos franceses, logrando encontrar en esta investigación 200 valiosas fotografías, las únicas existentes, que documentan la llegada de los trenes de prisioneros a Auschwitz y la forma en que se seleccionaba a sus ocupantes para destinarlos a los campos de concentración.
Este fue el punto de partida. De ahí en adelante, promediados los setenta, dedicaron toda su vida a localizar, perseguir y llevar ante la justicia a los criminales nazis, siendo su lema de trabajo: “La Justicia, No la venganza.”
Beate resultó ser una valiente mujer que a pesar de no tener ascendencia judía se caracterizó por su perstinacia y habilidad para desenmascarar personalmente el pasado nazi de ciertos “poderosos” que actuaban en movimientos políticos progresistas en Europa.


En 1968 llamó la atención internacional al abofetear al canciller alemán, Kurt Georg Kiesinger, un antiguo nazi que se había convertido en el líder del partido centroderechista alemán Unión Democrata Cristiana de Alemania (CDU) y Canciller de la RFA. En 1986 lanzó una campaña contra el presidente austríaco, Kurt Waldheim debido a su pasado nazi.


Sobrevivió en 1979 a un intento de asesinato por parte de la red nacionalsocialista ODESSA, que quería terminar con su vida debido a su antinazismo militante. Esta acción llamó la atención de la comunidad judía en los Estados Unidos, que la invitó a dar conferencias en su país y que dio por resultado la creación en 1979, de una Fundación que lleva su nombre, ubicada en Nueva York, que recoge fondos para la investigación y captura de criminales de guerra nazis. En 1996 protestó legalmente contra los criminales de guerra serbios RADOVAN KARADZIC Y RATKO MLADIC.


Este "hobby" no les resultó fácil a los Klarsfeld. Lo pudieron comprobar cuando descubrieron el paradero de un ex Jefe de la Gestapo en Paris, Kurt Lischka, alto oficial de las SS, quien en aquel momento se desempeñaba como Director Comercial de una empresa de Colonia, Alemania.
Serge dio cuenta a la policía y fue informado que Lischka no podía ser detenido en ese país porque había en la Corte un fallo pendiente que había que esperar. Desesperado, Serge llegó al punto de esperar a Kurt en la puerta de su domicilio y apuntarlo con un revólver sobre la frente, para demostrarle que si bien no podía ser llevado a juicio, cualquiera podía matarlo.
Luego planificó un plan para secuestrarlo y llevarlo a Francia, el que fracasó, siendo condenado en 1974 a cuatro años de prisión por este hecho, pero pudo conseguirse la suspensión de esta condena merced a la intervención de varios países y a las numerosas protestas internacionales en foros y calles en todo el mundo. Cinco años después, en 1979, finalmente Kurt Lischka fue condenado por crímenes de guerra a 10 años de presidio en Alemania, muriendo en prisión en 1987.

En 1938, Lischka fue jefe del "Departamento de Asuntos Judíos en Berlín" de la GESTAPO. En Junio del mismo año organizó los primeros envíos de judíos a Buchenwald y a Sachsenhausen. Fue uno de los cerebros y ejecutores del Plan antijudío conocido como la “Noche de Cristal, Kristallnacht”, que no fue otra cosa que la destrucción de cientos de sinagogas y negocios judíos que fueron incendiados y más de 7.000 negocios saqueados sin que interviniera la policía ni concurriesen los bomberos. 120 muertos y unos 30.000 judíos fueron puestos bajo arresto y llevados a los campos de concentración recientemente ampliados de Dachau, Buchenwald y Sachsenhausen y despojados de todos sus bienes y de las sumas pagadas por las compañías de seguros por los daños causados a sus propiedades en esta razzia aniquiladora realizada desde el mismo gobierno nazi.

Lischka sería el primero de una larga lista. Le seguirían, entre otros Klaus Barbie conocido como "El Carnicero de Lyon" por los crueles y sangrientos crímenes que cometió como funcionario nazi. Klaus Barbie vivió casi cuarenta años en la impunidad refugiado en Bolivia, hasta que los Klarsfeld dieron con él.


El 5 de febrero de 1983, fue trasladado por fin a Francia e ingresado a la prisión de Montluc, para responder por delitos contra la humanidad. No fue necesario realizar un juicio puesto que ya se le había juzgado en rebeldía en la ciudad de Lyon al término de la guerra. Fue condenado a la pena de muerte por su participación en 4.342 asesinatos, el envío de 7.591 judíos a campos de concentración y el arresto y tortura de 14.311 miembros de la resistencia francesa. Al cabo de 40 años de vida al margen de la justicia se atrevió a declarar que sólo se arrepentía de haber dejado vivos a algunos judíos.



En 1970, logró evitar la nominación de Ernst Achenbach -un funcionario en Francia durante la ocupación nazi, responsable del envío de 2.000 judíos a los campos de concentración- como representante de la RFA en la Comisión Europea, difundiendo un archivo que lo denunciaba como criminal nazi.


ACHENBACH, era Ayudante del embajador alemán O. Abetz, sobre todo, en la campaña antijudía y en la política de fusilar rehenes como represalia por atentados. Después de la guerra, siguió su carrera política en Alemania, hasta que en 1970 fue descubierto por un diario y su carrera destruida por la acción de Beate Klarsfeld. Murió en 1991.


La actividad investigativa de los caza nazis Serge y Beate los
llevó a la captura de decenas de jerarcas alemanes y no alemanes comprometidos en atrocidades como MAURICE PAPON, el único alto funcionario francés condenado como cómplice de crímenes contra la Humanidad por el papel que jugó en la deportación de judíos de Burdeos durante la ocupación nazi. Su juicio de seis meses, celebrado entre octubre de 1997 y abril de 1998, y su posterior condena a 10 años por ordenar el envío de centenares de judíos franceses al campo de detención de Drancy, en las afueras de Burdeos, y desde allí a Auschwitz entre 1942 y 1944, hizo trizas el mito de la inocencia francesa bajo la ocupación y de la Resistencia nacional masiva durante la Segunda Guerra Mundial.


Cuando, en septiembre de 1944, De Gaulle habló a la muchedumbre desde el balcón de la prefectura de Burdeos, Papon estaba a un metro de distancia y salió en la foto. Algunos grupos de la Resistencia le acusaron de colaboracionista, pero diezmados y enfrentados entre sí, no pudieron probarle nada. Condenado a 10 años de cárcel y al pago de 700.000 euros, huyó a Suiza en 1999, pero fue detenido y encarcelado en la Santé de París. Recurrió a todas las instancias jurídicas y políticas, y durante tres años fueron rechazados todos sus recursos. Finalmente, el 18 de septiembre de 2002, el Tribunal de Apelaciones de París suspendió su pena de prisión por razones de salud. Murió en 2007.

En 1984 los Klarsfeld fueron galardonados con la Legión de Honor, la más importante condecoración francesa, y en 1986 su vida fue llevada al cine en la película Nazi Hunter: the Beate Klarsfeld Story. Actualmente dirigen su fundación llamada The Beate Klarsfeld Foundation que persigue crímenes contra la humanidad, email mailto:info@klarsfeldfoundation.org,)



Serge Klarsfeld es además vicepresidente de la Fondation pour la Mémoire de la Shoah.
Datos extractados de la página http://unabrevehistoria.blogspot.com/2008/03/los-cazadores-de-nazis.htm.


domingo, 19 de abril de 2009

Las fábricas de muertos.


No hay duda alguna que uno de los hechos históricos que mayormente ha estremecido la conciencia de la sociedad humana en todos sus niveles fue el holocausto sufrido por más de seis millones de personas en los campos de concentración nazis, también llamados campos de la muerte, durante la segunda guerra mundial.
Esta matanza selectiva planificada con rigor científico por la cúpula militar del hitlerismo, no solo tuvo por blanco a los judíos, quienes fueron los más afectados, sino que también estuvo direccionada a los gitanos, los homosexuales, los enfermos mentales, los comunistas y los minusválidos síquicos y físicos, colectivos que fueron perseguidos primero en Alemania y luego en todas las áreas conquistadas en el proceso de la guerra, a quienes se fusiló sumariamente, fueron deportados a diversos centros de trabajo donde fallecieron de hambre, sometidos a tortura y agotamiento y conducidos también a las barracas donde les esperaba la muerte por inhalación de gas letal y cuyas exactas cifras de mortandad nunca han podido ser precisadas, revelando los estudios realizados al respecto, que la suma de muertos antes del desenlace del conflicto y de descubrirse por las tropas de ocupación aliada los hornos crematorios, los centros de tortura y las cámaras y camiones ambulantes especialmente inventados para estos asesinatos masivos, aumenta en varios millones de seres la estimación anotada.

Decenas de millares de homosexuales fueron detenidos y deportados de toda Europa por los nazis. En Francia miles de ellos fueron arrestados, sobre todo en Alsacia y Moselle que en ese entonces eran provincias alemanas. Todos estos arrestos fueron posible merced a los ficheros policiales que existían en cada país y la justificación de esta medida estaba estrictamente vinculada al racismo nazi que predicaba que la homosexualidad era un delito “porque impedía la reproducción de la raza germánica”.
Discurso de Hitler sobre la homosexualidad pronunciado el 18 de febrero de 1937.

“Si admito que hay de uno a dos millones de homosexuales eso significa que un 7 u 8% de los hombres son homosexuales. Y si la situación no cambia, significa que nuestro pueblo será infectado por esta enfermedad contagiosa. A largo plazo, ningún pueblo podría resistir a tal perturbación de su vida y su equilibrio sexual... Un pueblo de raza noble que tiene muy pocos niños posee un billete para el más allá: no tendrá ninguna importancia dentro de cincuenta o cien años, y dentro de doscientos o quinientos años estará muerto. La homosexualidad hace encallar todo rendimiento, destruye todo sistema basado en el rendimiento. Y a esto se añade el hecho de que un homosexual es un hombre radicalmente enfermo en el plano psíquico. Es débil y se muestra flojo en todos los casos decisivos... Nosotros debemos comprender que si este vicio continúa expandiéndose en Alemania sin que lo combatamos, será el final de Alemania, el fin del mundo germánico”.
Otro discurso del Führer del 16 de Noviembre de 1940. “Hay que abatir esta peste mediante la muerte.”
Testimonio de Pierre Seel acerca del campo de concentración de Schirmeck. “En los campos, los homosexuales eran sometidos a las mismas privaciones, brutalidades, trabajos forzados, experimentos médicos... pero además llevaban un triángulo rosa por lo que eran sometidos a vejaciones aun más graves. Algunos fueron dejados a los perros de las S.S. para que los devorasen antes que a los otros deportados”.
En la página http://perso.wanadoo.fr/d-d.natanson/euthanasie.htm, leemos: En la Alemania de entreguerras, científicos racistas como K. Binding y A. Hoche desarrollaron las ideas que iban a conducir a justificar la destrucción de “vidas sin valor”, de “existencias superfluas”, de “espíritus muertos”, de “envoltorios humanos vacíos”. Esta concepción, llamada “eugenismo” se inspiró en la idea de Darwin de la “lucha por la vida” y condujo a la exterminación de “seres inferiores”: alcohólicos, epilépticos, psicópatas, enfermos, débiles de espíritu, inválidos y enfermos incurables. A través de la prensa y de la radio los nazis fueron acostumbrando poco a poco a los alemanes a concebir y a admitir una especie de “eutanasia” para estas personas. Además también se justificaba estas muertes porque, según ellos, eran personas incapaces de desarrollar un trabajo pero que consumían los recursos y esto era inadmisible para un país en guerra.
Este es, por ejemplo, un problema de matemáticas que resolvían los niños en las escuelas nazis:
Un enfermo mental cuesta diariamente unos 4 marcos, un enfermo 5,50 marcos, un criminal 3,5 marcos y un apprenti 2 marcos.
1. Haced un gráfico con estas cifras.
2. Según prudentes estimaciones, hay en Alemania 300.000 enfermos mentales, epilépticos, etc. que reciben cuidados permanentes. Calculad cuanto cuestan anualmente estos 300.000 enfermos mentales y epilépticos. ¿Cuántos préstamos a fondo perdido (no reembolsables) de 1.000 marcos se podrían hacer para jóvenes matrimonios si este dinero pudiera ser ahorrado? Citado pro H.J. Gamm, Der braune Kult, Hamburg, Rútten una Loening, 1962.
La solución fue simple para los nazis: Había que deshacerse de los enfermos mentales y los epilépticos.
Una circular del ministerio del Interior alemán datada el 18 de agosto de 1939 obligaba a los médicos y a las comadronas a declarar qué niños nacían con deformidades. A éstos se les mataba enseguida mediante inyecciones de morfina o de escopolamina. Se creó un comité para el estudio científico de las enfermedades graves, hereditarias y congénitas y para estudiar los modos de aplicación de este tipo de “eutanasia”. El 1 de octubre de 1939 una carta de Hitler (datada sin embargo el 1 de septiembre de ese mismo año) autorizaba a los médicos a: “proporcionar una muerte misericordiosa a los enfermos incurables”, según su apreciación: “tan rigurosa como sea posible”. La operación de eliminación de internos de los hospitales y manicomios comenzó en octubre de 1939, disimulada bajo el nombre de “código T4” (el lugar de la central, situada en el número 4 de la calle Tierganten de Berlín). La operación comportaba la selección de víctimas por una comisión de control (que juzgaba en la mayoría de los casos sobre la información contenida en los dossieres), el traslado a uno de los seis institutos de “eutanasia” repartidos sobre todo el territorio, la ejecución mediante monóxido de carbono (las inyecciones de morfina y de escopolamina se mostraron ineficaces), la incineración y una notificación de defunción y de condolencias para las familias.
Publicado en E. Kogon, H. Langbein y A. Rückerl, Les chambres à gaz, secret d’Etat, París, Editions de Minuit, 1984. Aunque las operaciones se desarrollaban con gran discreción, usando un lenguaje codificado, los rumores circulaban y las familias se inquietaban. Las iglesias protestante y católica se alarmaron. El 3 de abril de 1941, monseñor von Galen, obispo de Münster, denuncia estos asesinatos. Fue seguido por los obispos de Fulda y de Limburg. El 24 de agosto de 1941 Hitler ordenó oficialmente la detención del programa T4. En esta fecha las víctimas eran ya 70.273 repartidas de la siguiente manera: 9.839 en Grafeneck, 9.772 en Brandenburg, 8.601 en Bemburg, 18.269 en Hatheim, 13.720 en Sonnenstein y 10.072 en Hadamar.
En la realidad, la eliminación de enfermos mentales e incurables continuó discretamente hasta 1945. Los centros de “eutanasia” recibían además convoyes de detenidos procedentes de campos de concentración que habían sido juzgados inútiles para el trabajo. Los documentos señalan la muerte, por ejemplo, de 5.000 detenidos procedentes de Mauthausen y de otros 3.000 de Dachau. El número de víctimas estimado en esta segunda fase de la operación T4 asciende a más de 30.000. Todos los ancianos judíos internos en establecimientos terapéuticos fueron matados de esta manera. La “eutanasia” permitió a los nazis asesinar a más de 100.000 víctimas indefensas. Fue la primera vez que se realizó un exterminio biológico justificado por el concepto de “higiene racial”; y la primera vez que fueron experimentadas las cámaras de gas que luego se usaron en las exterminaciones masivas de prisioneros de campos de concentración.
Por supuesto que hay muchísimos repórteres de la brutalidad ejercida por el mando nazi durante este período aciago, testimonios y testigos presenciales, documentos oficiales y fotografías que hacen indiscutible que todos estos hechos ocurrieron. Por eso resulta insólito en nuestros días, que existan opiniones como la reciente declaración del Obispo católico británico ultraconservador Richard Williamson, que recientemente ha negado que las cámaras de gas nazi se hubieran utilizado para exterminar a millones de judíos, afirmando que en el Holocausto no murieron seis millones de personas sino solo entre 300.000 y 400.000, pero sin que en esto hubiera ni las torturas ni los asesinatos masivos de que se habla, declaración contenida en una entrevista grabada en Alemania en Noviembre de 2008 y divulgada el 21 de Enero pasado por la televisión sueca Svt. Tras la difusión de esta entrevista, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X resolvió relevar a Williamson como director del seminario "Nuestra Señora Corredentora", que esa Orden tiene en la localidad de La Reja, a unos 40 kilómetros de Buenos Aires y el Gobierno argentino determinó expulsarlo del país, considerándole persona non grata.
Para 1933, la población judía de Europa, según estadísticas de esa época, se estimaba en algo más de nueve millones de personas. Estas vivían o estaban radicadas junto a sus familias en la mayoría de los países que Alemania ocuparía o dominaría durante la Segunda Guerra Mundial. Para 1945, dos de cada tres judíos europeos había sido ejecutado como parte de la llamada “Solución Final”, que no era sino el plan de eliminación, bajo cualquier forma de todos los judíos en Europa.
Más de tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados o murieron de hambre, enfermedad, descuido, o maltrato. Los alemanes mataron a los intelectuales polacos y deportaron a millones de ciudadanos polacos y soviéticos a los campos de trabajos forzados de Alemania o de la Polonia ocupada. Los nazis exigían a los judíos usar insignias o brazaletes blancos con la estrella de David con fondo azul que los identificaban como judíos Esta operación fue obra de las Divisiones Einsatzgruppen que eran una especie de equipos móviles de matanza.
Los Einsatzgruppen eran unidades de las SS y personal de la policía alemana. Bajo el mando de los agentes de la Policía de Seguridad (Sipo) y del Servicio de Seguridad (SD), los Einsatzgruppen tenían entre sus tareas el asesinato de personas percibidas como enemigos raciales o políticos que se encontraban detrás del frente en la Unión Soviética ocupada. A diferencia del proceso de deportar judíos de los “ghettos” a los campos de concentración, los Einsatzgruppen venían directamente a las comunidades judías y las masacraban. La estrategia era aminorar costos de traslado de prisioneros y como forma de descongestionar los centros de aniquilación masiva. Más de un millón de hombres, mujeres y niños fueron asesinados por estos equipos.
El campo de exterminio más grande era Auschwitz-Birkenau en Polonia, que para la primavera de 1943 operaba cuatro cámaras de gas (usando ácido prúsico o Zyklon B). Al culminar las deportaciones, hasta ocho mil judíos eran gaseados cada día en Auschwitz-Birkenau. Para noviembre de 1944, más de un millón de judíos y decenas de miles de Roma, polacos, y prisioneros de guerra soviéticos habían sido gaseados ahí.
Otro campo en Polonia, Majdanek, inicialmente un campo de prisioneros de guerra y luego un campo de concentración, era también un sitio de exterminio masivo. Alrededor de 170.000 prisioneros murieron en Majdanek; virtualmente todos eran judíos, soldados y civiles soviéticos, y civiles polacos. Las cifras aproximadas de las personas muertas por gas y otros medios (fusilamiento, ahorcamiento, palizas) no son determinables en base a la documentación disponible. Los últimos dieciocho mil prisioneros judíos del campo fueron fusilados en fosos el 3 de noviembre de 1943, en la operación “Festival de la cosecha” (Aktion Erntefest), mientras parlantes poderosos trasmitían música a fuerte volumen.


Una de las primeras medidas de segregación racial tomada por los nazis al inicio de la guerra fue la creación de “Ghettos”, que eran distritos urbanos, enrejados y aislados de todo contacto con el resto de la comunidad rodeados con muros, rejas de alambre de púas y portones con vigilancia militar que impedía el acceso al exterior por parte de los Como es dable imaginar, el trato para los que vivían allí era ignominioso. Privados de casi todos sus derechos, de bienes y medicinas, hacinados y carentes de todo tipo de ayuda asistencial, cundía el hambre, la escasez y las enfermedades, sobre todo por la falta de servicios de salud ue resultaron en graves brotes epidémicos y una alta mortalidad. Los nazis crearon más de 400 Ghettos por toda Europa, que fueron los precursores del estado de persecución y asesinato colectivo que esperaba en los años siguientes a los judíos. Con la implementación de “La Solución Final” en 1942, los alemanes sistemáticamente destrozaron los Ghettos y deportaron a sus habitantes sin distinción de edades a los “Campos de Exterminio”, donde fueron masivamente ultimados.

Algunos judíos, los más fuertes y robustos, fueron trasladados desde los Ghettos a “Los campos de Trabajo Forzado” o más bien conocidos como “Campos de Concentración” donde fueron muriendo por maltrato físico y hambre.Los campos nazis de exterminio cumplieron la función exclusiva del asesinato en masa. A diferencia de los campos de concentración que servían primeramente como centros de detención y trabajo, los campos de exterminio eran casi exclusivamente “fábricas de muerte”. Más de tres millones de judíos fueron eliminados en los campos de exterminio mediante gas o fusilamiento. Las SS consideraban estos sitios como “un secreto de Estado” y para disimular y luego borrar todo rastro de la actividad de estos recintos donde estaban las cámaras de gas, un grupo especial de soldados, los SonderKommandos estaban encargados de la triste y macabra tarea de rescatar los miles de cadáveres sacrificados día a día, limpiar el lugar y luego cremarlos en hornos de gran poder creados exclusivamente por el Estado para este propósito. Muchos de estos sitios, cumplido su ciclo fueron transformados en parques o camuflados de industrias productivas.
Había campos de exterminio en toda Europa, en Alemania, Polonia, Austria, Países Bálticos, Países Bajos y Francia. Todos ellos, estaban custodiados por Equipos especiales de las SS llamados “Unidades de la calavera” (Totenkopfverbände) vigilaban los campos y competían unos con otros en crueldad. Algunos campos y ciertas áreas dentro de los campos de concentración eran designados específicamente para mujeres. En mayo de 1939, los nazis abrieron el campo de Ravensbrueck, el campo de concentración más grande creado para mujeres. Más de 100.000 mujeres pasaron por Ravensbrueck hasta la liberación en 1945.
Annelies Marie "Anne" Frank, conocida en castellano como Ana Frank fue una niña judía alemana, que dejó constancia en su diario de sus experiencias en un escondrijo o desván construido en un edificio de oficinas, mientras se ocultaba con su familia de los nazis en Amsterdam. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración donde morirían todos salvo su padre, Otto. Anne fue enviada al campo de concentración nazi de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y más tarde, al campo de concentración de Bergen-Belsen. Murió allí de fiebre tifoidea a finales de febrero o principios de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado por las fuerzas aliadas.
Años después, su padre publicó su famoso diario, conocido en español como el Diario de Ana Frank.

En 1942, un campo de mujeres fue creado en Auschwitz (donde las primeras prisioneras eran las mujeres deportadas de Ravensbrueck). En Bergen-Belsen, un campo de mujeres fue creado en 1944. Miles de prisioneras judías de Ravensbrueck y Auschwitz fueron transferidas a Bergen-Belsen. En los ghettos y los campos, los nazis detenían mujeres para realizar trabajos forzados. Los médicos nazis a menudo usaban las mujeres judías y gitanas para experimentos de esterilización y otros experimentos humanos inmorales. En los campos y los ghettos, las mujeres eran particularmente vulnerables al acoso y la violación. Las mujeres judías embarazadas a menudo trataban de ocultar sus embarazos o eran forzadas a hacer abortos.
Aunque los judíos eran el objetivo principal, los nazis también dirigían el racismo a los gitanos roma. Las interpretaciones de las Leyes de Nuremberg de 1935 (que definían a los judíos por sangre) fueron luego adaptadas para incluir “los roma”. Los nazis calificaron los roma como no trabajadores y “asociales”, improductivos e inadecuados socialmente. Los Roma deportados al ghetto de Lodz estuvieron entre los primeros muertos en los camiones de gas en el campo de Chelmno en Polonia. Los nazis también deportaron los roma al campo de Auschwitz-Birkenau, donde casi todos de ellos murieron en las cámaras de gas. En los últimos meses de la guerra, los prisioneros de los campos fueron llevados por tropas de las SS en marchas forzadas, o “marchas de la muerte”, en las que muchos de ellos murieron, en un fútil intento de prevenir la liberación de gran cantidad de prisioneros por los Aliados. A medida que las fuerzas aliadas avanzaban a través de Europa en una serie de ofensivas contra Alemania, empezaron a encontrar y liberar prisioneros de campos de concentración, muchos de los cuales habían sobrevivido a las marchas de la muerte. La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa con la rendición incondicional de las fuerzas armadas alemanas en el oeste el 7 de mayo, y en el este el 9 de mayo de 1945.
El Duce (voz italiana que signiica Jefe) Benito Mussolini, en Abril de 1945, trató de escapar a Suiza donde fue capturado y ejecutado cerca del lago de Como por la resistencia italiana junto a su amante y compañera Clara Petacci y otros colaboradores. Su cuerpo fue llevado a Milán donde lo colgaron cabeza abajo en una gasolinera del Piazzale Loreto para confirmar públicamente su muerte, y como gesto de humillación y venganza ya que en ese mismo lugar se había colgado meses atrás los cadáveres de unos partisanos.
El cadáver del Duce fue desmembrado y enterrado en secreto en el cementerio de Musocco en Milán, de donde sería robado al año siguiente por un grupo de neofascistas, que lo entregaron a los padres franciscanos del convento Angelicum de Pavía. En 1957 le fue confiado a Donna Rachele, que al recibir los despojos del que había sido su marido, exclamó: “El que después de vencer, se venga... ¡Es indigno de la victoria!”- A continuación se procedió a enterrarlo en Predappio, su lugar de nacimiento.

El 29 de abril, Hitler se suicidó. Berlín fue capturada por las fuerzas soviéticas en mayo de 1945. En agosto, la guerra en el Pacifico terminó, poco después de que los EE.UU. usaran bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, matando instantáneamente ciento veinte mil civiles. Japón se rindió formalmente el 2 de septiembre. Adolf Hitler, murió a los cincuenta y seis años junto a su amante Eva Braun 23 años menor que el en su "bunker" subterráneo de Berlín, mientras la ciudad era invadida por el Ejercito rojo de la Unión Sovietica.
Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo. En 1955 los rusos confirmaron inicialmente la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales, salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo, que los rusos tenían los cuerpos. Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel en la ciudad de Magdeburgo hasta que en 1970 fueron exhumados, se extrajo el cráneo de Hitler , el resto fue incinerado y las cenizas fueron lanzadas al alcantarillado de dicha ciudad.
La Segunda Guerra Mundial resultó en aproximadamente 60 millones de muertos en el mundo.

lunes, 9 de marzo de 2009

Bitácora de algunos crímenes espeluznantes.

"Quién a hierro mata, a hierro muere."

Jesús.


El instinto criminal es parte de la conducta humana. Eso ha obligado a la sociedad desde su formación misma a defenderse de los antisociales mediante la creación de reglas estrictas y a la aplicación de actos punitivos y proporcionales al delito cometido como las penas de cárcel y la condena a muerte para los criminales más exacerbados, como única forma de poner coto a estos excesos. No obstante aún hoy, en este mismo instante quizás, cientos de miles de personas están siendo objeto de abuso, sufren graves ataques intencionales por parte de terceros y son víctimas de intensos daños morales y físicos que afectan su integridad, sus bienes y su salud mental. En esta categoría caben todos aquellos que roban, ultrajan, torturan, violan, estafan, lesionan, atacan y ponen en riesgo la seguridad humana y su entorno y que en su enajenación, son capaces de cometer actos de salvajismo que aún resultan repugnantes incluso en las fieras como lo son el canibalismo, las mutilaciones y el descuartizamiento del cuerpo humano, sea para dar rienda suelta a sus instintos o para esconder sus propósitos. Y para estos actos criminales no hay excusas ideológicas, no existen excepciones ni tiene que ver el grado de educación ni la categoría social de las personas y tampoco pueden ser justificados en casos de guerras, gobiernos corruptos, en nombre de un Dios o grupos subversivos o fanáticos que en aras de idealismos que no son tales, incorporan estas tropelías como método permanente a su filosofía de vida.
La historia de la humanidad está llena de casos que ilustran y confirman estas afirmaciones. Son tantas, que se precisarían varios volúmenes para contenerlas. Aquí solo reseñaremos algunas que han resaltado en diferentes épocas y que han llenado de espanto a sus congéneres. No quisimos incorporar las ingentes violaciones a los derechos humanos ni la bestialidad de algunas actuaciones de distintos ejércitos en estado de guerra, por considerar que este tipo de hechos despreciables recibe repudio en todos los sectores de la sociedad humana.
EL CLAN BEANE. A finales del 1300 un joven matrimonio de granjeros que vivía en las afueras de Edimburgo, Escocia, decide buscar nuevos horizontes en otra área del país. En su penoso peregrinar, encuentran una grieta en la montaña que al explorarla comunicaba con una curiosa y extensa caverna de alrededor de una milla que será durante 25 años su hogar. Como no tenían medios de subsistencia sobrevivieron asesinando y robando a los viajeros que pasaban por el lugar. Al crecer la familia producto de relaciones incestuosas entre padres, hermanos e hijos que iban naciendo, sus necesidades fueron aumentando y ya no solo asaltaban y daban muerte a los viajeros ocasionales, sino que hacían incursiones hasta ubicarlos, transportando su cadáveres a la cueva donde eran devorados, constituyéndose la carne humana su mejor fuente alimenticia.
Estas desapariciones ocurridas durante 25 años mantenían aterrorizados a los habitantes del sector, que ocasionalmente encontraban en sus búsquedas de amigos y parientes restos humanos y ropas. Esto dio lugar a diferentes teorías.
Una de ellas, que una manada de lobos era la responsable, pero nadie se explicaba la desaparición de grupos y familias enteras. Otra idea que tomaba cuerpo en la población era que esos parajes rocosos y desolados estaban embrujados y que habitaban allí hombres lobos y demonios.
Una tarde, un grupo de 30 personas regresaban a casa tras haber pasado el día fuera, escucharon unos gritos delante de ellos. Cuando alcanzaron el lugar del tumulto se encontraron con un hombre que se defendía pistola en mano contra una banda de atacantes de aspecto salvaje. Cerca de él yacía su mujer en el suelo, destripada, mientras algunos de los atacantes le arrancaban pedazos de carne y se la comían cruda. Los viajeros, atónitos, no podían creer lo que veían. Al ser descubiertos, el “Clan de los Beane”, como pasaron a llamarse, huyó hacia las colinas. Ya existían pruebas sobre las misteriosas desapariciones.
La historia llegó a oídos del rey, el cual envió a 400 soldados acompañados de perros de caza a la zona. Los canes hallaron rápidamente la entrada de la caverna, el fuerte olor a carne les facilitó la búsqueda. Los soldados penetraron en la cueva siguiendo un pasadizo en forma de zig-zag hasta llegar al hogar de los Beany. Allí encontraron a 48 personas:
Swaney Beane y su mujer, sus 14 hijos y 32 jóvenes de ambos sexos, fruto de los continuos incestos entre todos ellos. El lugar estaba lleno de brazos, piernas y demás miembros, amontonados unos sobre otros. Algunos trozos de carne habían sido salados, con intención de conservarlos para los siguientes meses. Tras ser descubiertos, el rey los calificó como bestias salvajes no merecedoras de juicio alguno. Tanto Swaney como los 36 hombres del clan fueron torturados y desmembrados en público. Todo el proceso fue contemplado por las mujeres, a quienes les esperaba la hoguera. Películas como "Las colinas tienen ojos" se han inspirado en esta familia caníbal.
GILLES DE RAIS. Gilles de Laval, Barón de Rais, nació en 1404 en el seno de una rica y poderosa familia de Francia. Desde pequeño recibió buena educación y formación militar.
A los once años, hereda de su abuelo Jean de Craón una gran fortuna, la cual a los dieciséis se incrementa notoriamente al casarse con su prima Catalina de Thouars, con la que tendría una niña. Entre su fortuna, existían varios castillos como el de Tiffauges y La Verriere. Fue un héroe nacional, combatió como primer teniente junto a Juana de Arco contra los Ingleses. Por su valiosa labor le fue concedido el título de Mariscal de Francia.
Enamorado en secreto de Juana de Arco, intenta rescatarla y sufre un shock al morir ésta en la hoguera. Como consecuencia de su muerte, Gilles renuncia a su título de Mariscal; se separa de su esposa y se retira a su castillo de Tiffauges sumido en una profunda depresión. Dejó de tener cualquier tipo de contacto sexual con mujeres, al poco tiempo descubriría un nuevo placer: violar, torturar y asesinar a jóvenes varones.
Derrochó toda su fortuna en la celebración de grandes y lujosas fiestas en sus castillos; gran parte del dinero fue a parar a las manos de magos y alquimistas con los que pretendía invocar al diablo; otra parte acabó en manos de sus cómplices, a quienes sobornaba para que callaran sus actividades. Pensó en recuperar el dinero, con la ayuda de los magos, en la búsqueda de la piedra filosofal, la cual convertía el metal en oro. Al no dar resultado, despide a los magos. Con la ayuda del satanista italiano Francesco Prelati invoca varias veces al diablo, cometiendo crímenes y rituales en su honor.
Al principio elegía a sus víctimas entre los criados que estaban a su servicio, después pasó a escoger niños de todo el país con la promesa de un buen sueldo y alimento y luego secuestrando niños mendigos a la fuerza. Una vez en el castillo, sometía a sus víctimas a todo tipo de vejaciones; solía colgarles de nudos corredizos y deleitarse con sus súplicas. Simulaba rescatarlos y una vez recuperada su confianza, les cortaba el cuello, violaba el cadáver y lo destripaba.
Su actividad preferida era sodomizar a su presa mientras sus cómplices le cortaban la cabeza al llegar al orgasmo. A continuación les mutilaba y caía semiconsciente, como en coma emocional y era conducido a sus aposentos. Con la sangre y vísceras de sus víctimas realizaba rituales.
Al igual que asesinos psicópatas de nuestro tiempo conservaba cabezas de sus víctimas más bellas; con ellas organizaba concursos de belleza entre sus amigos y visitas. La ganadora servía como disfrute necrófilo para Gilles.
Una vez terminadas las orgías, había que deshacerse de los cadáveres; al principio, sus colaboradores los quemaban en la chimenea pero el hedor insoportable inundaba todo el castillo. Así optaron por enterrarlos en fosas, arrojarlos a pozos cercanos o quemarlos en una pira preparada en el patio del castillo. En las inmediaciones del castillo se sospechaba que el mariscal utilizaba a niños para saciar sus más oscuros placeres.
A pesar de su condición de noble es detenido cuando un grupo de soldados encuentran en las inmediaciones de su castillo los restos de al menos 50 jóvenes.
La encargada de hacer justicia fue la Inquisición; se le acusó de la desaparición de 150 niños, de prácticas de brujería y de invocación al diablo. Antes de morir pidió perdón a los padres de sus víctimas. El 26 de Octubre de 1440 es ahorcado e incinerado junto a sus dos principales colaboradores, los nobles Roger de Briqueville y Guillaume de Sille. En total se le atribuyeron más de 200 crímenes entre 1432 y 1440, los cuales confesó abiertamente. También confesó su arrepentimiento y el placer que había sentido cada vez que sodomizaba y mataba a una víctima. Sus restos fueron enterrados en la iglesia de las Carmelitas, en Nantes, a petición de sus familiares.
VLAD TEPES. Siglo XV, Vlad II príncipe de Valaquia (antiguo principado danubiano
que junto con Moldavia formó el resto de Rumanía) apodado Dracul
(diablo) por su extrema crueldad, será padre de tres hijos: Mircea, Radu
y Vlad III; éste último heredaría los principales rasgos de su padre.
Vlad III era conocido como Draculea (hijo del diablo o hijo del dragón)
o Tepes (empalador), por ser el empalamiento la forma más común de
matar a sus víctimas. El nombre de Drácula tiene como origen la Orden del Dragón, que fue concedida a Vlad II por Segismundo, emperador romano, en el castillo de Nurenberg en 1431. La Orden del Dragón es representada por una serpiente alada, símbolo con el que se representa al diablo en otras culturas.
Vlad Tepes III nace en 1428 en la ciudad rumana Sighisoara y recibe una educación cristiana.
A los 13 años su padre lo abandona y entrega a los turcos, con la promesa de que así estos no serían atacados. Vlad III fue prisionero de este pueblo desde 1444 hasta 1448. Durante esos cuatro años vivió en un ambiente que no le era familiar ni conocido, en un país extraño con legua y costumbres que ignoraba. Su padre no cumplió la promesa, poniendo así a Vlad en claro peligro de muerte; sin embargo, el sultán turco decidió no matar a Vlad y utilizarle en negociaciones para su propio interés.
Con la ayuda de los turcos Vlad III recuperó el poder en el sur de Rumania, en la cual reinó entre 1456 y 1462. En estos años luchó y mató alrededor de 100.000 de los 500.000 habitantes totales de la población. Durante todo su reinado tuvo que defender el trono dentro de su país de aquellos nobles con ansias de poder y fuera de él de turcos y húngaros.
En 1462 es aprisionado por el rey húngaro Matthias; se dice que en su celda pasaba el tiempo torturando pequeños animales como ratones a los que acababa empalando antes de morir.
En 1476 Vlad III es perdonado y liberado por el rey Matthias, quien le devuelve el trono de Rumanía. A finales de ese año, durante una batalla con el pueblo turco, es sorprendido en una emboscada que acaba con su vida. Su cabeza es enviada a Estambul y expuesta públicamente.
Se decía que solía comer rodeado de gente empalada, algunos de ellos muertos y otros agonizantes. El empalamiento se convirtió en un arte para Vlad III; consistía en introducir una estaca con la punta redondeada (si estuviera en forma de pico la víctima moriría casi al instante), engrasada en aceite, por el ano de la víctima, la cual yacía tumbada en el suelo. A medida que se introducía la estaca, el cuerpo se elevaba hasta quedar en posición vertical; la víctima agonizaba según iba escurriéndose.
Teniendo en cuenta el elevado número de víctimas y los métodos empleados con ellas, el empalador está considerado uno de los peores asesinos de la historia.
En 1897 Bram Stoker publica su novela Drácula, inspirada en la figura histórica de Vlad Tepes.

ERSZEBET BATHORY. “La condesa sangrienta”, nace en 1560 en una familia de la alta nobleza de Hungría. Prima del primer ministro de Hungría y sobrina del Rey de Polonia.
En su familia existía cierta tradición esotérica y prácticas
de brujería; en este aspecto, se dejó orientar desde muy pequeña por
su nodriza, Jó Llona. Por si esto fuera poco un tío suyo era ferviente
admirador de satán.
A los 15 años contrae matrimonio con el conde Ferencz Nadasby, un guerrero conocido como “el héroe negro”. Una vez casada se traslada al castillo Csejthe, situado en los Cárpatos. En ausencia del Conde, la condesa inicia una relación con un joven noble de la región al que llaman “el vampiro”, por su aspecto extraño. Una vez regresa su marido, Erszebet deja a su amante y comienza una relación lésbica con dos de sus doncellas. A raíz de la soledad producida por las constantes ausencias del Conde, Bathory empieza a sentir mayor curiosidad por la hechicería y la alquimia; así, recluta una extensa lista de magos y hechiceros de todo el país para instalarse en el castillo.
La condesa era una mujer bella y con el paso de los años esa belleza se iba desvaneciendo; preocupada pide consejo a su vieja nodriza quien le sugiere bañarse en la sangre de una doncella, que tiene propiedades rejuvenecedoras.
Por entonces, Bathory dio a luz al primero de sus cuatro hijos, olvidándose por un tiempo de los consejos de la nodriza. Sin embargo, sería tras la muerte de su esposo cuando se decidiera a matar.
Se cree que su primera víctima fue una joven doncella, cuyo error fue darle un tirón de pelo mientras la cepillaba. Esto hizo que la condesa estallara en cólera, abofeteando varias veces a la joven; como consecuencia, la mano de la condesa quedó manchada de sangre y ésta creyó ver que su piel se regeneraba. Sin dudarlo ordena cortar las venas de la muchacha y verter su contenido en una bañera.
A partir de entonces empezaron sus continuos paseos por los Cárpatos, donde reclutaba jóvenes bellas con la promesa de un empleo y alimento. Una vez en los sótanos del castillo eran encadenadas, torturadas y desangradas; tarea que era realizada por un verdugo o por la propia condesa. Después de bañarse en su sangre ordenaba a sus doncellas que le lamieran el cuerpo; si alguna de ellas dejaba entrever un gesto de desaprobación o desagrado, era torturada hasta la muerte. Uno de los métodos de tortura consistían en sacar a la joven al patio del castillo por la noche, desnudarla y echarla cubos de agua helada hasta que se congelaba viva. A la condesa le gustaba ver trabajar a sus doncellas desnudas, con el fin de apalearlas o clavarlas alfileres de costura si cometían algún error en sus labores. Los cuerpos sin vida eran enterrados en las cercanías del castillo; la sangre y algunos de los restos eran utilizados en rituales o ceremonias.
Los excesos de la condesa empezaron a llamar la atención. Durante 11 años los campesinos vieron cómo recogía a jóvenes en su carruaje que nunca regresaban. No se privaba de sus vicios en ningún lugar; así, en sus viajes a Viena hacía subir a una doncella a su carruaje, a quien violaba y asesinaba. Después arrojaba el cadáver al campo sin preocuparse de ocultarlo.
Con el tiempo, se volvió más delicada y exigente, eligiendo únicamente a vírgenes, matando incluso a jóvenes nobles de la región. Los habitantes afirmaban que en el castillo ocurría algo extraño, que había vampiros. Las acusaciones llegaron a oídos del soberano Mathias II, el cual envió una tropa de soldados a las órdenes del primo de la condesa.
Al entrar en el castillo encontraron varios cuerpos en el suelo; una joven yacía con el rostro pálido y desangrado, otra había sido azotada, torturada y parcialmente quemada. Encontraron alrededor de 50 cadáveres sepultados en las inmediaciones del castillo. En el sótano, mantenidas con vida, había mujeres de varias edades, a las que había cortado repetidamente y usado como fuente inagotable de sangre. Las jóvenes eran introducidas en una jaula con forma humana, cuyo interior estaba repleto de pinchos. Una vez cerrada, se alzaba por encima de la cabeza de Bathory, la cual se duchaba con la sangre que caía de las jóvenes. Después de ver el sótano y su macabro contenido, los soldados descubren a la condesa y a sus secuaces en medio de un ritual, a quienes detienen y conducen a prisión.
Bathory no dio muestras de arrepentimiento en ningún momento. Según declaraciones posteriores, la condesa y sus ayudantes habían dado muerte a 650 jóvenes.
El 17 de Abril de 1611 se dicta sentencia: los secuaces morirían decapitados o en la hoguera y la condesa sería emparedada en sus aposentos, tapando cualquier entrada de luz en su habitación. Su única ventana era una pequeña rendija por donde le daban restos de comida y algo de agua.
Tres años y medio después de su encierro, el 21 de Agosto de 1614, la condesa muere, había dejado de comer. Durante el tiempo de reclusión no pronunció ni una sola palabra.
JACK EL DESTRIPADOR.- Entre Agosto y Noviembre de 1888 una ola de terror conmocionó a los habitantes del barrio obrero de White Chapel, Londres.
Cinco prostitutas aparecieron brutalmente asesinadas en las mismas condiciones, degolladas y destripadas con precisión quirúrgica, el autor: Jack el Destripador, como se daría a conocer mediante varias notas enviadas a la redacción de la prensa local y a Scotland Yard reconociendo sus crímenes. Jack sigue siendo uno de los más célebres criminales de la historia, por varios motivos, entre otros su verdadera identidad, la cual sigue siendo una incógnita.
El 31 de Agosto de 1888 aparece la primera de las víctimas de Jack. Mary Ann Nichols, prostituta de 42 años. Muere hacia las 3:00 a.m degollada y destripada sin apenas derramamiento de sangre. El asesino le extrae el útero y los riñones mediante dos cortes en el abdomen.
En la madrugada del 8 de Septiembre, el destripador da muerte a Annie Chapman de 47 años; aunque con la misma precisión de cirujano en este caso se derrama bastante sangre, no sólo está la cabeza prácticamente seccionada, también se han extraído los intestinos y útero, el cual ha desaparecido.
Al día siguiente, una nota llega a la prensa local, en la que el supuesto asesino manifiesta su odio a las prostitutas y su intención de seguir matando.
A finales de ese mes, el 30 de Septiembre, Jack comete su doble asesinato. Entre la medianoche y las 2:00 a.m, mueren Elisabeth Stride de 45 años y Catherine Edowes de 43. La primera no sufre apenas mutilaciones, sólo la garganta seccionada, con lo que se cree que algo o alguien interrumpió al asesino, el cual tuvo que huir. Quizás por ello, vuelve a matar en la misma noche a otra mujer, con la cual se ensaña rajándole el rostro varias veces. Con un preciso corte en el abdomen le remueve el útero. Al ser encontrada en un portal próximo había un reguero de sangre por haber sido arrastrada desde el medio de la calle.
El 9 de Noviembre, entre las 3:00 y 4:00 a.m, muere Mary Jeanett Kelly; esta sería la última víctima atribuida a Jack el Destripador. En este caso es una joven viuda de 25 años que alquila habitaciones de un hotel el cual también es su domicilio. Su cuerpo yacía boca abajo degollada y brutalmente mutilada. Había varios órganos encima de la mesilla junto a la cama, estómago y abdomen abiertos, el rostro había sido rajado varias veces y el útero extraído.
Esa fue su última víctima oficial, después dejó de matar. Aunque hubo asesinatos de similar índole antes y después de Jack no se le atribuyen al asesino del East End londinense, más bien se cree que eran obras de uno o varios imitadores.
Se llegó a saber que era zurdo y que poseía conocimientos médicos y de cirugía, otras opiniones (apenas sin fundamento) apuntaban a que podía ser un carnicero con amplios conocimientos.
Las cinco mujeres murieron degolladas y mutiladas con un gran cuchillo afilado.
Se barajaron diversas hipótesis, hubo varios sospechosos, como un judío polaco llamado Komiski que vivía en el propio East-End y que fue encerrado en un manicomio en 1889; Michael Ostrog, médico ruso con tendencias homicidas o John Netley, un cochero que poseía conocimientos médicos.
Pero el principal sospechoso fue el abogado Motague John Druitt, de 41 años; varios familiares le creían el destripador y su mujer sospechaba abiertamente del él, debido a sus frecuentes ataques de locura y sus paseos nocturnos por White Chapel. No sólo procedía de una familia de médicos y cirujanos, también tenía un pariente que poseía una clínica en las inmediaciones del lugar de los hechos. Así, se pensó que podría utilizar el instrumental quirúrgico de esa clínica y devolverlo al poco tiempo.
Druitt no fue interrogado ni detenido, ya que se suicidó el 31 de Diciembre arrojándose al río Támesis.
En cualquier caso, la figura de Jack el Destripador sigue siendo un misterio porque además de ser el primer psichokiller con características y modus operandi similares a asesinos en serie más actuales (Ted Bundy, Ed Kemper...), también es alguien que no llegó a existir porque su identidad sigue siendo una incógnita, que nunca se desvelará.
Tanto la literatura como el cine se han hecho eco en varias ocasiones del asesino de White Chapel, sin duda alguna fue un acontecimiento que turbó la tranquila ciudad de Londres a finales de 1800; éste sería el precedente de una figura que adquiriría mayor popularidad en el Siglo XX, la figura del asesino en serie.

BELA KISS,1916. En un pequeño pueblo de Hungría llamado Czinkota
fueron hallados alrededor de treinta cadáveres de mujeres en la casa de
un misterioso hombre llamado Bela Kiss.
Bela había llegado a Czinkota con su joven esposa María. La gente del pueblo le tenía por un hombre respetable y educado. Solía viajar a menudo para atender diversos negocios. A raíz de sus prolongadas ausencias, María inicia una relación amorosa con un joven artista llamado Paúl Biharí.
Tras regresar de un viaje, Bela encuentra una carta de María en la que le explica que le abandona. Es sorprendido por los criados llorando, con la carta en la mano. A partir de éste incidente, Bela despide a los criados y contrata a un ama de llaves.
Deprimido, pasa la mayor parte del tiempo en soledad, apartándose de la gente que le muestra su apoyo. Comienza a conocer mujeres a las que cita en su casa, prescindiendo del ama de llaves a menudo. Ésta observa que a cada cita acude una mujer diferente pero ninguna se queda a vivir con él.
Cierto día, Bela conversaba con el condestable del pueblo quien le comentó que quizás pronto entrarían en guerra. Bela, preocupado le invita a ver sus instalaciones en el sótano,donde le mostró unos depósitos cilíndricos en los que había ahorrado gasolina, siendo felicitado por este funcionario por su caracter previsor.
Por aquel entonces, los periódicos publican las continuas desapariciones de mujeres; la policía sospecha de un tal Hoffman, del cual no se tienen muchos antecedentes. acabó desapareciendo.
Hungría entró a la guerra y Bela Kiss es reclutado. Antes de partir, le confía la llave del sótano a su amigo el condestable, para que hiciera uso del combustible en caso de que él muriera.
Cinco meses después el pueblo recibe la triste noticia de que Bela Kiss había muerto en un hospital militar de Belgrado.
El condestable hizo pública la generosa donación del húngaro y se dirigió a la casa de Kiss con algunos soldados. Ya en el sótano, dos soldados intentaron mover alguno de los bidones pero desistieron objetando que dentro había algo sólido y que pesaba demasiado. Al abrir el bidón encontraron el cadáver de una mujer estrangulada y conservada en alcohol; los seis bidones restantes tenían el mismo contenido: una mujer en cada bidón.
En los días siguientes, se hallaron 10 cuerpos más enterrados en el jardín y 12 en un bosque cercano. También aparecieron los cuerpos de María y su amante, estrangulados.
En plena investigación, se confirma que el principal sospechoso de las desapariciones de mujeres, Hoffman, es en realidad Bela Kiss. Había mantenido correspondencia con más de 20 mujeres gracias a los anuncios matrimoniales de un periódico, los cuales le permitieron conocer la posición económica de las candidatas.
Cierto día, llegó a Czinkota la noticia de que Bela Kiss no estaba muerto, sino que había desertado.
Iniciada su persecución se estableció que habá cambiado su identidad con un joven soldado muerto; la diferencia de edad entre ambos ayudó a identificar al joven, pues Bela tenía más de 40 años. Un testimonio facilitado por otro desertor, el cual afirmaba haber conocido a un tipo que alardeaba de haberse labrado una fortuna matando a mujeres ricas, condujo a la policía a una buena pista. Sin embargo, antes de ser atrapado el húngaro burla a las autoridades y escapa.
Durante los siguientes años corrieron rumores de haber sido visto en Budapest, Francia o Nueva York. En cualquier caso, no se supo más de él, desapareció por completo.

FRITZ HAARMANN - 17 de mayo 1924, Hannover. Unos niños juegan tranquilamente en la orilla del río Leine, sorprendidos, encuentran algo inusual, un cráneo humano. En los días siguientes, las autoridades, al rastrear el río hallaron mas de 500 huesos solo el primer día. Posteriormente se confirmaría que los restos pertenecían a más de 20 persona distintas, todos ellos jóvenes varones entre doce y dieciocho años.
El responsable fue uno de los peores criminales de la postguerra alemana, Fritz Haarmann, el carnicero de Hannover.
Este personaje violó, mató, descuartizo y vendió la carne de unos 40 muchachos, a los que atraía hasta su casa mediante engaños, ofreciéndoles comida y alojamiento
Fritz Haarmann nació en Alemania en 1879. Desde muy joven empezó a manifestar desviaciones de tipo sexual. Su tiempo libre lo gastaba en jugar con muñecas.
A los diecisiete años es acusado de abuso de menores, y tras ser examinado es recluido a un sanatorio mental. En 1903 y tras haber llevado una conducta modelo, recupera la libertad y vuelve a Hannover.
Desde entonces pasa por prisión en varias ocasiones, por diversos hurtos y abusos de menores.
Aproximadamente en 1918 se une a una banda de contrabando de carne. La situación económica de Alemania en la postguerra era desastrosa, y Haarmann prosperaba ganando dinero gracias al mercado negro. Además del contrabando, también se dedicaba a ser confidente de la policía; con lo que tenia mayor libertad para sus actividades.
Es entonces cuando empieza a frecuentar la que sería su fuente inagotable de víctimas, la estación de tren.
Acudía en busca de jóvenes pobres o huérfanos, a los que abordaba presentándose como agente de policía. Entablaba conversación con ellos o bien ofreciéndoles un cigarrillo o comida y alojamiento. Una vez en casa, les sometía a todo tipo de vejaciones sexuales, les mataba y troceaba su carne, la cual vendía posteriormente en la estación para consumo humano.
Una de sus primeras víctimas fue el joven Friedel Rothe. Al denunciar la desaparición, la
policía realiza un registro en casa de Haarmann, ya que había sido visto con el muchacho.
El registro policial no halló nada fuera de lo común, pasando por alto la cabeza del joven Friedel escondida detrás de la cocina.
De nuevo en libertad, tras pasar nueve meses en prisión por conducta indecente, conoce al que sería su amante y compañero de fechorías, Hans Grans de veinticinco años.
A estas alturas, los vecinos empiezan a sospechar por la afluencia de chavales que pasaban a la casa de Haarmann y que no volvían a salir.
Su vivienda fue registrada en diversas ocasiones, pero la policía no es que hiciera muchos esfuerzos en hallar algo, todo lo contrario como se trataba de un "confidente".
Sería finalmente el domingo 22 de julio, cuando es descubierto el temible carnicero. Vuelve a ser detenido por corrupción menores y su casa registrada de nuevo. Al llegar a casa de Haarmaan, la policía se encuentra las paredes manchadas de sangre, también se hallaron objetos personales y ropas de muchachos desaparecidos.
El 4 de diciembre de 1924 se inicia un juicio que aterrorizaría a Alemania y a toda Europa. La población se horrorizó al enterarse que habían estado comiendo carne humana.
Según declaraciones del propio Haarmaan, entre 1918 y 1924 había matado a más de 40
jóvenes. Les llevaba a su casa, después de violarlos, les mataba mediante un mordisco en la garganta. Separaba la carne y la vendía o la regalaba. Los huesos y restos inservibles eran arrojados el río Leine.
Es acusado del homicidio de 27 jóvenes. Durante todo el proceso el acusado pidió ser ejecutado, no quería volver al manicomio.
El 15 de abril de 1924, a los cuarenta y seis años es decapitado.
Su cómplice, Hans Grans es condenado a cadena perpetua. Solo cumpliría doce años.

PETER KURTEN.- Apodado "el vampiro de Dusseldorf", está considerado por diversos estudios clínicos como uno de los peores criminales del siglo veinte.
Sádico sexual, comete sus peores y mas reprochables crímenes sobre niñas a las que estrangula, deguella y viola salvajemente. También saciaba su sed bebiendo la sangre de sus víctimas.
Peter Kurten nace en Colonia, Alemania en 1883 en una numerosa y humilde familia. Su padre, era un hombre de muy mal carácter que maltrataba a su familia constantemente. A los ocho años intenta fugarse de casa harto de los malos tratos y las pésimas condiciones en que vivían, pero su intento no tuvo éxito.
La familia se traslada a Dusseldorf, donde Kurten se fuga de nuevo y se convierte en un vagabundo que vive de pequeños hurtos. Entabla amistad con un joven drogadicto y comienza a manifestar impulsos criminales, torturando a animales y disfrutando mientras observa como se desangran. También comete actos de zoofilia con ovejas y cabras a las que degüella al llegar al orgasmo. Es encarcelado por intentar violar a su hermana pequeña; cumpliendo además varias condenas por robo de alimento y ropa.
En 1921 se casa con una mujer de buena familia y trabaja como conductor; por entonces parece llevar una vida normalizada.
Es el 25 de Mayo de 1923 en la ciudad Köln, cuando comete su primer crimen atacando a Chriestine Klein de 10 años de edad. Según su propia declaración, Kurten entró en casa de Peter Klein, un tabernero de la ciudad con la intención de robar. Al no hallar nada de valor subió a la primera planta donde encontró a la pequeña Chriestine durmiendo sobre la cama. La estrangula con sus propias manos y le raja la garganta, deleitándose con el fluir de la sangre; una vez muerta, la viola. El cadáver tenía dos cortes de poca profundidad en la garganta, la lengua mordida salvajemente y señales de violación. En el lugar de los hechos se halló un pañuelo con las iniciales P.K. .
La policía dirigió sus primeras sospechas hacia el hijo mayor de Peter Klein, Otto, quien fue absuelto en un juicio posterior por falta de pruebas evidentes.
Al día siguiente Kurten entra en el Café Mullhein situado frente a la taberna de Klein; allí degusta tranquilamente una cerveza mientras comenta con los presentes el espantoso crimen acontecido. El 9 de Febrero de 1925 es hallado junto a un árbol el cuerpo sin vida de Rosa Ohliger, de 8 años de edad. Apuñalada trece veces y rociada de gasolina en un intento de ser quemada. La causa de la muerte fue la hemorragia producida por las puñaladas en diversos lugares del cuerpo (entre ellos la vagina). Se comprobó que no hubo violación; sin embargo, fueron halladas diversas manchas de semen en la ropa de la niña. Seis días antes una mujer, la señora Kühn, era atacada y apuñalada 24 veces. Una semana después del asesinato de Rosa Ohliger, un mecánico de 45 llamado Scheer es descubierto en una cuneta de la carretera de Flingern. Había sido acuchillado 20 veces.
A estas alturas ya se hablaba de un sádico sexual; la policía desconcertada, organiza continuas redadas para atrapar al denominado "Vampiro de Dusseldorf". Las víctimas iban de niñas a hombres adultos y el modus operandi cambiaba continuamente, con lo que las pistas eran difíciles y escasas. Se producen varias detenciones de delincuentes y violadores pero el verdadero responsable seguía en libertad.
Una noche en la región de Lierenfeld, mueren tres personas de igual forma: cosidas a puñaladas en espalda y costillas.
El 23 de Agosto de 1929, cerca de las 23: 00 horas, Gertrude Hamacher de 5 años y Louise Lenzen de 14 regresaban a sus casas después de divertirse en la feria. En mitad del camino las irrumpe un extraño quien le pide a Louise que vaya a comprar cigarrillos mientras él cuida de su amiga. Al marchar Louise, Kurten toma a Gertrude en sus brazos y la estrangula; después le raja la garganta con una navaja afilada. A su regreso, Louise sufre peor suerte; es estrangulada y decapitada.
Al día siguiente Peter Kurten intenta seducir a una mujer llamada Gertrude Schulte; en un principio ésta le rechaza, lo que hace que saque un cuchillo amenazándola de muerte. Afortunadamente consigue escapar, pero sólo recordará a un hombre educado, sin ningún signo en particular.
En Septiembre de ese mismo año viola y asesina a una adolescente llamada Ida Reuter de 31 años. El 12 de Octubre mata de igual modo a la joven Elisabeth Dorrier. A finales de ese mismo mes asesina con un martillo a la señora Meurer y a la señora Wanders.
Kurten había perdido el control de sus impulsos homicidas, los crímenes cada vez se sucedían entre períodos más cortos de tiempo. La policía esperaba que tarde o temprano cometiera un error.
El 7 de Noviembre de 1929 desaparece Gertrude Alberman, de 5 años de edad. La ciudad está sumida en un caos. Dos días después un periódico recibe una nota anónima indicando el lugar donde se halla el cuerpo de la pequeña: detrás de un edificio en un montón de escombros, estrangulado y apuñalado 35 veces. En el mismo lugar también estaba el cuerpo de Maria Hahn
de 20 años, empleada del hogar, estrangulada y violada después de su muerte.
El 14 de Mayo de 1930 Kurten conoce a María Budlick, a la que convence para dar un paseo por el bosque. Una vez allí intenta forzarla, pero no la mata y la chica le convence para que la deje marchar. Según su declaración posterior: "No quería matar a María ese día".
La chica comenta a un amigo el incidente por carta; al no escribir correctamente la dirección la carta fue abierta en correos. Éstos llamaron a la policía, quienes comprobaron con asombro que María especificaba en su carta la dirección a la que Kurten quiso llevarla. Cuando la policía se dirigió al nº 71 de Mettmannerstrasse detuvieron a un humilde trabajador de fábrica llamado Peter Kurten, de 47 años. Su detención fue fruto de la casualidad. El Vampiro de Dusseldorf había aterrorizado a la ciudad durante 5 años, matando, violando y llevando a cabo prácticas necrófilas y vampíricas. Es juzgado y condenado a 9 penas de muerte. Kurten no apela en ningún momento, se limita a esperar su ejecución pacientemente.
Antes de ser ejecutado, el profesor Karl Berg, tras largas charlas con Kurten consiguió datar los inicios de sus actividades en 1899. Desde entonces cometería todo tipo de abusos y crímenes sexuales sin ser descubierto, hasta llegar al asesinato en serie.
Su único y último deseo fue poder escuchar su propia sangre gotear después de ser decapitado. El 2 de Julio de 1931 a las 6: 00 horas, en la prisión de Klügelpüts (Colonia) Peter Kurten era decapitado.

ALBERT FISH. En Nueva York el 25 de Mayo de 1928 el joven Edward Budd hijo mayor de una humilde familia, pone un anuncio en un periódico en busca de empleo ("preferiblemente en el campo") con la intención de mejorar los ingresos familiares.
Al lunes siguiente, recibe en su domicilio la visita de un anciano en relación con el anuncio. Se presenta como Frank Howard, casado y padre de 6 hijos. Afirma tener una granja en Farming Dale (Long Island) y necesitar un empleado. Tras charlar brevemente llegan a un acuerdo económico: 15 dólares semanales.
El Domingo 3 de Junio de 1928, la señora Budd invita a Frank Howard a comer; tras el almuerzo Howard solicita el permiso de los padres para llevar a su hija pequeña Grace, de 10 años a la fiesta de cumpleaños de su sobrina. Promete que estará de vuelta antes de anochecer. Deja la dirección de su hermana: Columbus and 17th Street. Los padres dudan pero finalmente acceden a confiarle su hija al amable y generoso señor Howard.
Ésa sería la última vez que verían a la pequeña Grace con vida. La familia denuncia la desaparición de su hija; más tarde la policía les informa que la dirección es falsa y que no existe ningún Frank Howard que coincida con esa descripción. El 11 de Noviembre de 1934 la señora Budd recibe una carta anónima:
"Estimada señora. En 1894 un amigo mío servía como marinero de puente en el buque Tacoma, con el capitán John Davis. Salieron de San Francisco con destino a Hong Kong. Una vez llegados a puerto él y dos compañeros bajaron a tierra a emborracharse. A su regreso el buque había salido ya sin ellos. En esa época el hambre reinaba en la China. Cualquier clase de carne se vendía entre 1 y 3 dólares la libra. Los más pobres sufrían tanto que vendían a los carniceros a sus hijos de menos de 12 años para que los despedazaran y los revendieran. En cualquier carnicería se podía obtener, así, bistec, costillas y filetes. A la vista del comprador, cortaban trozos del cuerpo desnudo de una niña o un niño. Las nalgas, que es la parte más tierna se vendía como ternera y era el pedazo más caro.
John se quedó tanto tiempo en Hong Kong que se aficionó a la carne humana.
A su regreso a Nueva York secuestró a dos niños, de 7 y 11 años que llevó a su casa. Los desnudó, los ató dentro de un armario y quemó sus trajes. Muchas veces, de día y de noche, los apaleaba y torturaba para hacer más tierna su carne. Mató primero al mayor, pues su culo era el más carnoso. Coció y devoró cada parte de su cuerpo excepto la cabeza, los huesos y los intestinos. El niño fue asado en el horno (su culo) cocido, hervido, frito y guisado. El niño menor pasó a su vez por lo mismo. En esa época, yo vivía en el 409 de la calle 100 Este, cerca del lado derecho. John me hablaba tan a menudo de la delicadeza de la carne humana que me decidí a probarla. El domingo 3 de Junio de 1928 fui a casa de usted, en el 406 de la Calle 15 Oeste. Llevé queso y fresas. Comimos juntos. Grace se sentó sobre mis rodillas para darme un abrazo. Decidí comérmela. Me inventé un cumpleaños y ustedes me dieron permiso para que me acompañara. La llevé a una casa abandonada de Westchester en la que me había fijado. Al llegar, le dije que se quedara fuera. Cogió flores silvestres. En el primer piso, me desvestí completamente para evitar las manchas de sangre. Cuando lo tuve todo listo, me acerqué a la ventana para decirle a Grace que subiera. Me oculté en un armario hasta que llegó. Cuando me vio desnudo se echó a llorar y quiso huir. La alcancé y me amenazó con decírselo todo a su mamá. La desnudé. Se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para llevarme a casa su carne, cocinarla y comérmela. No pueden imaginar cuán tierno y sabroso estaba su culito asado. Tardé 9 días en comérmela por completo. No me la tiré, aunque hubiese podido hacerlo, de haberlo querido. Murió virgen".
Después de esto, la familia aterrorizada informa a la policía. El caso de la desaparición de Grace estaba cerrado y sólo quedaba un hombre pendiente de él: el detective William F. King. La policía reabrió el caso e inicia una investigación. Se compara la letra de la carta con la letra de la nota que contenía la dirección falsa dejada por Frank Howard; ambas coinciden, pertenecían a la misma persona. El sobre de la carta contenía una pista: las iniciales de una compañía de correos. El detective King compara la letra con las fichas de inscripción de dicha compañía, averiguando que Howard estaba inscrito y que recibía periódicamente dinero de su hijo. Se dirigen a la dirección de Howard y el propietario les dice que hace dos meses tuvo un inquilino que encajaba con la descripción, su nombre era Albert Fish.
64 años de aspecto inofensivo. Pero tras su apariencia se ocultaba uno de los asesinos más monstruosos de la historia. Una extraña persona que confesó haber practicado todo tipo de perversiones sexuales: pedofilia, sadismo, coprofagía, canibalismo, masoquismo, castración y autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, homosexualidad, fetichismo e hiperhedonismo.

Aparte de Grace, Fish había matado a otras 5 niñas, sólo en Nueva York. Según su confesión: "desde Montana a Nueva York he tenido niños en todos los estados". No se puede concretar el número de víctimas, pero el propio Fish dice haber abusado de más de 100 niños y asesinado, al menos a 15.
El lunes 11 de Marzo de 1935 se inicia uno de los juicios más escalofriantes de la historia. Las declaraciones de Fish son increíbles. Su actividad criminal comienza en 1890, desde entonces, ha practicado los actos más repulsivos, que los miembros del jurado escuchan boquiabiertos sin poder siquiera imaginarlos. Confesó tener la necesidad de matar niños. Maníaco religioso dice hacerlo en nombre de Dios. No sólo le gustaba torturar e infringir dolor a otras personas, también disfrutaba produciéndose dolor a sí mismo. Dichas prácticas iban desde golpearse el escroto hasta introducirse agujas en los órganos genitales.
Una inspección médica reveló un total de 29 agujas introducidas en el escroto y en la base del pene, algunas en proceso de oxidación.
A lo largo de su vida estuvo arrestado por robo y por enviar cartas obscenas a conocidos dando rienda suelta a sus más oscuros deseos, también ha estado en varias instituciones mentales.
El juicio, de 10 días de duración, acaba con veredicto unánime: culpable de todos los cargos. Al comunicarle que moriría en la silla eléctrica exclama : "Qué alegría, una nueva sensación a experimentar".
El 16 de Enero de 1936 en la prisión de Sing Sing, Nueva York, todavía quedaba una anécdota en su abultada bitácora. Al recibir la poderosa descarga eléctrica, se produjo un cortocircuito a causa de las numerosas agujas metálicas que aún tenía introducidas en su cuerpo. Fue preciso recurrir a una segunda y más potente descarga para que finalmente muriese con un extraño rictus de regocijo retratado en su rostro.