viernes 30 de julio de 2010

El símbolo, entre la irrealidad y la verdad verdadera.

"Incluso si usted está en una minoría de uno, la verdad todavía es la verdad". Ghandi.

Si miramos a nuestro alrededor, podemos darnos cuenta que los símbolos dominan todo nuestro entorno. Están presentes en la historia y en la religión, en épocas de paz y bienestar y también en la tragedia de la guerra. Son parte de la cultura humana y los encontramos en la vida diaria, en la docencia, en los signos del tránsito, en el comercio y en cada actividad que emprendemos, cualquiera sea nuestra edad, raza, sexo o lugar del mundo donde residimos.

Por tanto no es extraño que la gente descifre la mayoría de los mensajes implícitos en los símbolos, a menos que éstos sean de índole esotérica y correspondan a un lenguaje iniciático y secreto.

La mayoría interpreta su significado mediático, aunque no entienda la real dimensión o alcance para lo que fue creado, ni menos cree que forman parte de una conspiración. Y ésto también es normal, porque justamente el símbolo fue creado como un lenguaje propio de las sociedades secretas, un signo o señal de reconocimiento entre hospedador y huésped, que comparten las dos mitades de una misma cosa, un lenguaje oculto, esotérico, a la vez misterioso y revelador, claro para los iniciados, oscuro para el vulgo.

El mejor ejemplo para ilustrar lo afirmado, es el modesto billete de un dólar americano, que como objeto de cambio oficial, avalado por el Estado, se supone no esconde amenazas ni subterfugios.
No obstante si miramos con atención la fotografía
de un billete cualquiera, cerca del 1 del lado derecho, podremos ver, como se aprecia en la zona aumentada del anexo de la derecha, un Búho muy pequeño posado en un vértice del entramado del papel moneda.

El ave, por supuesto no está colocada allí por una casualidad, piensen ustedes que estamos hablando de un billete del país más poderoso de la tierra, que desde que se diseñó hace siglos, permanece allí como vigía inalterable e inamovible, testigo del tiempo.

El Búho, que representa a una deidad mesopotámica asociada a Moloch, es el símbolo de los Illuminati, que fue una sociedad secreta fundada el 1 de mayo de 1776 en Ingolstadt, Baviera. El objetivo que tenían era derrocar a los gobiernos y reinos del mundo y acabar con todas las religiones y creencias para unificar la humanidad bajo un “Nuevo Orden Mundial”, basado en un sistema internacionalista, con una moneda única y una religión universal, donde según sus creencias, cada persona lograría la perfección.
Se supone entonces que fue esta poderosa Logia, la que infiltró a sus miembros en la fancmasonería de casi toda Europa, la que también influyó en los próceres estadounidenses de distintas epocas para incorporar su filosofía a la idiosincracia yanqui.

Pero hay una historia más cercana al pueblo americano, que tiene que ver con sus pueblos originarios y con la presidencia del que fuera el tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson entre 1801 y 1809, mayormente recordado por el hecho de ser el autor principal de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
Y ello fue la compra de Luisiana a Napoleón Bonaparte, quien se desprendió de 2.144.776 km2 de posesiones francesas en América del Norte, a un precio de 7 centavos por ha, lo que significó un precio total de 15 millones de dólares, una fortuna en aquellos tiempos.
Esta negociación abrió a Estados Unidos el acceso al océano Pacífico e incrementó de forma espectacular su territorio, por lo que constituye uno de los acontecimientos históricos de mayores consecuencias en la historia Universal de los últimos dos siglos.

Pero he aquí lo importante. Junto con la tierra, los americanos heredaron la etnia de los indios Cahokia, conocidos como los constructores de cúmulos, enormes terraplenes de tierra escalonados, cientos de ellos, encima de los cuales construían sus ciudades que contaban con una desacostumbrada población de cinco a diez mil habitantes, tanto como en las grandes capitales europeas, como era el caso del Cúmulo del Monje, la mayor construcción en tierra del mundo: con 305 m de longitud, 213 de anchura y 30 de altura, que abarca una superficie de 5,7 ha, extensión extraordinaia, mayor que la base de la Gran Pirámide de Egipto.

Sobre estos gigantescos montículos frutos del esfuerzo humano, no sólo se alzaban ciudades y templos, sino también las residencias de sacerdotes y otras personalidades de importancia. En los campos vecinos se cultivaba judías, maíz y calabazas y estaban salpicados de aldeas, cada cual con su propio montículo templo. Esta sociedad estaba regida por un rey dios que habitaba en una ciudad ceremonial.
Extraordinario resulta establecer que esta civilización, al igual que los habitantes de Nazca, crearon monumentales figuras a flor de tierra; los indígenas de Perú, rascando la capa negra del suelo hasta que apareciera la roca blanquizca y los Cahioca amontonando toneladas de tierra y piedras conformando figuras gigantescas de animales y aves, que solo pueden ser vistas y apreciadas desde gran altura.
Jefferson, estaba convencido que estos indígenas, que presentaban un alto grado de cultura y sorprendentes conocimientos tecnológicos, eran los habitantes primigenios de norteamérica que habían venido de Asia por la ruta del norte y dedicó mucho tiempo en estudiar sus costumbres y conocer el alcance de su sabiduría.

El símbolo de esta raza era el Búho, que como se sabe, es considerado universalmente como una representación del conocimiento, quedando Jefferson tan impresionado al adentrarse en los “antiguos secretos” de los Constructores Norteamericanos de Túmulos que consideró “tan sabios y profundos”, en especial en sus predicciones agoreras de lo que ocurriría con norteamérica en el futuro, que ordenó que "el símbolo del búho debería ser colocado por siempre en la moneda Estadounidense como advertencia de que ese sombrío día llegará".
La orden del Presidente Jefferson sigue en vigor hasta el día de hoy y esa sería una explicación del “símbolo del búho” que puede verse en todo billete de Dólar, como recordatorio para lo que va a venir.

No hay evidencias que Thomas Jefferson fuese masón, pero nunca ocultó su simpatía por la sociedad Rosacruz. Bacon, Locke y Newton fueron según el, "los tres hombres más grandes que han vivido jamás, sin excepción alguna". Todos ellos fueron luminarias francmasones y cercanos a los Illuminati.

En la sala de lectura de Jefferson de la Biblioteca del Congreso, de orden suya, el nombre "BACON " es mostrado de forma prominente pintado en el techo como uno de los grandes poetas de la historia. En la bóveda del Congreso de los Estados Unidos, hizo colocar a Minerva, la diosa de los romanos. Esta diosa es la misma que los griegos conocen como Athena, la diosa del conocimiento, que era dibujada con un Búho sobre su hombro, llevando un casco y llevando una lanza que ella blandía contra la ignorancia. Esta estatua lleva una leyenda con la frase. "Shakes her spear", que significa, "Ella blande su lanza", pero que es interpretada como una ironía, pués se dice que lo que esta escito allí es el nombre de Shakespeare, pues según algunas teorías Bacon sería el verdadero autor de algunas famosas obras atribuidas a la autoría de Shakespeare.
Aquí mostramos el billete de un dólar americano por sus dos lados. En el anverso, la efigie del presidente George Washington y en el reverso la pirámide trunca con un gran ojo encima y a la derecha, el Gran Sello de Estados Unidos, que es un signo con un Aguila, típica del territorio, que a falta de un escudo heráldico, es usado para la certificación de documentos oficiales. En la composición figura el lema nacional: E Pluribus Unum, que significa en latín "de varios, uno" o "de muchos, uno".Pero este billete de un dólar nos reserva otras sorpresas, nuevos mensajes para la humanidad. Dando vuelta el billete, la primera imagen que impresiona es la pirámide trunca con un ojo en su parte superior: la llamada “Pirámide con el Ojo que todo lo ve”, símbolo distintivo de la masonería que hace referencia al Ojo de Horus, el más importante Dios egipcio que representa a Ra el Dios Sol, de la antiguedad por el cual sintieron adoración la totalidad de las primeras civilizaciones en todo el planeta. Según la leyenda egipcia, Osiris fue asesinado por Set y Set fue muerto por Horus que perdió un ojo en el proceso, de aquí el Ojo de Horus.
La pirámide hace referencia a la construcción, la Obra (masónica) para llegar a Dios. El ojo representa al Gran Arquitecto del Universo, es decir, al Dios Universal.


En su parte inferior observamos la leyenda “Novus Ordo Seclorum”, que traducido sería: “Nuevo Orden Mundial” y que en inglés se escribe “New World Order”. Este lema era de los más conocidos dentro del grupo masón de los Iluminatti. ¿No encuentran familiar esta expresión? He leído a muchos articulistas llamando despectivamente teoría de la conspiración a quienes advierten que actualmente está en marcha un Nuevo Orden Mundial...pero todo indica que llegaron tarde a la fiesta.

Y aquí, en la parte superior de la pirámide leemos: Annuit Coeptus, que significa "Nuestra empresa es exitosa". Algunos expertos señalan que su traducción correcta es "El comienzo de una nueva Era". ¿Cuál empresa, cuál Era, la de la Obra masónica y el Poder Illuminati..?
En la base de la pirámide podemos encontrar escrito en números romanos el año 1776 ( MDCCLXXVI ), en concordancia con el año de la independencia de los Estados Unidos, pero… también el año en que el masón educado como jesuita de origen judío, Adam Weishaupt, fundó la sociedad secreta de carácter masónico, "Los Iluminados de Baviera" o "Maestros Illuminati", nivel superior de la francmasonería que concitó a los más poderosos e influyentes personajes de la época, como asimismo a los intelectuales más destacados del siglo.
Además, hay otro símbolo relacionado con los masones en esta zona: En la pirámide del billete, se puede formar la estrella de David si se unen las letras A en Annuit, la S en Coeptis, la N en Novus, la O en Ordo y la M en Seclorum. Bien ordenadas estas letras forman la palabra Mason.

La pirámide, posee 13 escalones, (representan de una forma esotérica, los 13 grados del Rito de los Illuminati de Baviera) cuyos grados eran a saber: 1) Preparatorio; 2) Novicio; 3) Minerval; 4) Iluminado menor; 5) Aprendiz; 6) Compañero; 7) Maestro; 8) Iluminado mayor; 9) Iluminado dirigente; 10) Sacerdote; 11) Regente; 12) Mago; 13) Rey. Si un miembro llegaba al grado de sacerdote podía asumir los poderes del Estado y debía actuar en consecuencia.
Los Illuminati de Baviera fue una orden paramasónica, es decir, con una estructura y grados masónicos pero soberanos e independientes de la Gran Logia inglesa y del Gran Oriente francés.

Weishaupt empezó a formar los Illuminati de Baviera cuando era profesor de derecho canónico en la universidad de Ingolstadt, el único no eclesiástico que ha ocupado ese cargo. Por entonces estudiaba para hacerse sacerdote jesuita. Sin embargo, cuando en 1773, el papa Clemente XIV prohibió los Illuminati, su disgusto le llevó a romper con la Iglesia Católica. Perseguido a muerte por el Papado, que veía en el movimiento un serio peligro para el futuro, fue desterrado de Baviera en 1784, pasando el resto de su vida como un huésped del Duque de Gotha, donde escribió "Una imagen de los Illuminati" (1786), "La historia completa de las persecuciones de los Illuminati de Baviera" (1786), "Apología de los Illuminati" (1786) y "Un sistema mejorado de los Illuminati" (1787), obras señeras que fueron devoradas por sus seguidores y que dieron presencia a diferentes movimientos sociales de orden mundial, en especial revoluciones y profundas transformaciones de la sociedad internacional.

La Orden defendía una iniciación basada en los términos de igualdad, libertad, fraternidad y revolución, términos que posteriormente fueron la consigna de la Revolución Francesa y promovía un sistema iniciático de trece grados que se fundamentaba en el “despertar” de la consciencia del Hombre “dormido”; en la coherencia, en la ciencia, en el rigor, en la filosofía materialista…

La implicación de los Illuminati y de masones en la Revolución Francesa está fuera de toda duda. El duque de Orleáns, Saint-Just, Danton, Herbert, Lafayette, Mirabeau, Marat, Robespierre, Desmoulins y Babeuf, fueron algunos de los iniciados y revolucionarios masones e Illuminati que participaron en la gran Revolución.
Karl Marx (1818-1883), de origen judío, fue el que sentó las bases del socialismo científico o comunismo, siendo sus obras más destacadas El Manifiesto del Partido Comunista y El Capital.


Marx en su juventud, en la Universidad de Berlín, se unió a una sociedad secreta de carácter iluminista y hegeliana en 1836 llamada Doctor Club. Ya para 1846, una organización iniciática secreta descendiente de Los Illuminati llamada, La Liga de los Doce Justos de los Illuminati, financió a Marx para que escribiera el Manifiesto, el cual aparece en 1848 y la Liga cambia su nombre a la Liga de los Comunistas. Ahora, los Illuminati habían creado e impulsado el comunismo, trasladando así en el Manifiesto, las principales premisas Illuminati bávaras, propuestas socialistas y revolucionarias:

De igual manera en el Gran Sello con el águila calva, símbolo nacional americano, modelo actual y único vigente aprobado el 20 de junio de 1782, por el Congreso de Estados Unidos, previo estudio de una Comisión presidida por Benjamín Franklin, podemos ver en una de sus patas
13 flechas; sosteniendo en la otra, aferrada con sus garras, una rama de olivo que ostenta igualmente 13 hojas y 13 frutos.

La rama de olivo significa paz y las flechas el poder militar. El aguila, con las alas extendidas, porta sobre su pecho un blasón con trece barras verticales, de gules y plata alternadas, que simbolizan los trece primeros estados que se independizaron de Gran Bretaña y crearon la Federación.
Sobre la cabeza del águila, dentro de una esfera figuran
trece estrellas agrupadas, que si se unen por una línea trazan nítidamente, otra vez la alegoría masónica de la Estrella de David.

Curiosamente, la esfera que rodea estas trece estrellas que forman la Estrella de David en el Gran Sello Americano, tiene gran similitud, como se aprecia en el dibujo de la izquierda, con el signo del ZODIACO, usado según sus críticos, en adoración satánica oculta. Los practicantes conocen a su Dios como Baal o Lucifer. Esto incluye los signos de los horóscopos.


La Estrella de David es uno de los símbolos del Judaísmo y emblema del pueblo de Israel, que se suele confundir con el Hexagrama, que se dice es un símbolo satánico; la diferencia es que el Hexagrama esta dentro de un círculo. No obstante hay que tener cuidado con este adjetivo de satánico, luciférico, diabólico u otros parecidos que livianamente tanto la jerarquía eclesiástica o esos evangelizadores delirantes, -que sienten tanta preocupación por salvar el alma de los demás-, lanzan en contra de los signos cabalísticos, y que por desgracia, han sido recogidos por diccionarios, enciclopedias y otras entidades que no han reformado sus directrices, las que hace siglos, fueron impuestas por la poderosa Iglesia Católica, considerada en aquel entonces la única autoridad moral con capacidad para discernir sobre estas materias.

Hoy, a la luz del conocimiento y en una sociedad donde las religiones y en especial el catolicismo han perdido esa connotación, podemos observar, que el único criterio usado para estimar símbolos o vocablos como utilizados por el demonio, -figura en la que ya nadie cree realmente-, fue que: O se menciona en las leyendas de la Biblia despectivamente, o el signo, vocablo o situación tiene relación con otras religiones que no son la judea-cristiana, lo que significa una discriminación inaceptable; o corresponden al mundo esotérico, de la magia, ocultismo, alquimia y otros elementos, que causan a la Iglesia especial preocupación y más bien pavor, por cuanto estas disciplinas y doctrinas, ponen en tela de juicio su visión exclusivista de la creación. Es decir todo signo que no sea Católico, es hereje, endemoniado, aberrante o pagano.

Se dice por ejemplo que la mano cornuda, un saludo que se hace entre hermanos de secta, sería considerado satánico. No obstante, es usual ver fotografías, de famosos políticos, religiosos, artistas de cine y otras personalidades que son sorprendidos haciendo este saludo


Benjamín Franklin, fructífero intelectual, inventor, político y científico autodidacta, en esos años era un insigne masón y encargado de la emisión de papel moneda en las colonias británicas de América (1727). Ello hace suponer que su mano no estuvo ajena a estas inserciones iluministas en el diseño de Dólar americano..

El lema que se lee en la cinta que lleva el águila “E PLURIBUS UNUM”, "De Muchos Uno", también lleva 13 letras.
TOTAL
13 estrellas sobre el águila conformando una estrella de David
13 escalones en la pirámide
13 letras en ANNUIT COEPTIS
13 letras en E PLURIBUS UNUM
13 barras verticales en el escudo
13 rayas horizontales en la parte de arriba del escudo
13 hojas en la rama de olivo
13 frutos en la rama
13 flechas

La historia menciona que fue el presidente Francmasón de grado 33º de la Logia Nobleza Negra, Franklin Delano Roosevelt, quien hizo imprimir o ratificó la continuidad oficial de estos símbolos en el billete de un dólar desde 1933, en particular la pirámide con el ojo que todo lo ve, los cuales eran conocidos por las sociedades secretas en Europa mucho antes de que alguien oyera hablar de los Estados Unidos, los que provenían del simbolismo Masónico y de otras sociedades secretas que se remontan al mundo antiguo.

La historia de la humanidad está plagada de sociedades secretas, grupos iniciáticos, sectas paganas, logias masónicas, organizaciones herméticas. Para recordar algunas podemos nombrar los Rosacruces, cuya misión es desentrañar ese misterio de la naturaleza del hombre mediante el conocimiento y el estudio de la teosofía y de los poderes mentales; el Ku-Klux-Klan, cuyo requisito primordial es el racismo y su finalidad la eliminación de negros o judíos e incluso de todos aquellos seres que no son de su raza y residen en sus territorios.


La Orden de Sión, la legendaria sociedad secreta cristiana que habría sido creada por los Templarios, que fueron su brazo militar. Esta asociación de Caballeros Templarios y sionistas, servía al propósito de proteger los intereses de los descendientes de Jesucristo, quién no habría muerto en la Cruz y que además se casó con María Magdalena, como asimismo cautelar los secretos del Arca de la Alianza y el Santo Grial (que se supone estaba en su poder) y brindar apoyo a los peregrinos que viajaban a Jerusalén, a visitar la supuesta tumba de Jesús.


Los Ashashins o Assessinos, que deben este erróneo apelativo a la involuntaria equivocación de Marco Polo al traducirlo de la palabra persa "Ashashins". Fue Marco Polo el primer europeo que narró en occidente las costumbres de esta sociedad secreta de los ashashins y su Jardín del Paraíso, que en realidad se traduce no como asesinos sino como "fumadores de hashish"). Estos assessinos o Guardianes de la Tierra Santa son o fueron una Sociedad Secreta islámica casi idéntica a la Orden del Templo, que nació en Persia en el siglo XI como orden religiosa y que conformaron la facción más extremista del grupo religioso ismaelita (chiitas), musulmanes gnósticos de influencia zoroástrica que disputaron la herencia de Mahoma a los sunnitas ortodoxos, defensores del califato de Bagdag como el legítimo líder del Islam.

La Carbonería, cuyo origen no está suficientemente documentado, pero cuyos primeros vestigios encontramos en torno al año 1814 en Italia, compuestaprobablemente por masones franceses disidentes, enfrentados a Napoleón.
Sus orígenes masónicos no ofrecen muchas dudas, sus ritos, su iniciación y su simbología de antiguos leñadores, son, con ligeras variantes, muy similares a los utilizados por la Francmasonería, no es por tanto de extrañar que haya sido conocida la Carbonería como la "Masonería Forestal" o masonería de la madera en contraposición a la masonería tradicional de La Piedra.
Lo que sí diferenciaba notablemente La Carbonería de Masonería era la finalidades de ambas; los masones tradicionales evitaron mezclarse en política, en cambio la Carbonería desde su orígenes, nació con vocación beligerante y combativa, enfrentada al poder absolutista y contra el invasor austriaco, siendo germen de generaciones de anarquistas comunistas, nacionalistas y revolucionarios. El movimiento se extendió rápidamente por Europa e Hispanoamérica, infiltrándose poderosamente en Polonia, Italia, Alemania, Francia y España. Fueron estos masones carbonarios los que en América Latina agitaron las banderas de la independencia, siendo su finalidad la subversión total, destruir la Santa Alianza, destronar el poderío Borbón, arruinar a la burguesía y cambiar el orden social.
Hoy se puede decir, que Mazzini, Garibaldi, Pellico son algunos de los insignes carbonarios de este período histórico.

casi todos los movimientos revolucionarios de finales del siglo XX han seguido miméticamente esa doctrina revolucionaria nacida en las "barracas" carbonarias, juramentándose en la ley del secreto, la agitación permanente y la obediencia obediencia revolucionaria.

La Mafia, fue quizás la más popular de la Sociedades Secretas criminales. Sin embargo, en su remoto origen era una organización nacionalista y popular de Sicilia. La Mafia moderna y criminal germinó en el siglo XIX a través del caciquismo tiránico de algunos terratenientes y lo que en un principio constituía un movimiento defensivo popular contra la explotación despótica del invasor, se trocó en un instrumento de explotación de su propia sociedad.
Su característica fue la ley del silencio (omerta), sus leyes internas implacables contra los traidores y la asociación o compra de personalidades influyentes (piovra).

La Mafia alcanzó su esplendor y mayor popularidad tras la emigración italiana hacia los Estados Unidos, donde arribaron más de un millón de sicilianos. Allí encontraron un vasto y fértil campo de actuación que comenzó con la Ley Seca y se fue extendiendo a otros muchos sectores de la economía sumergida de aquel entonces, como la prostitución, juego y drogas.
En Estados Unidos la Mafia trastocó su señas de identidad, dando entrada en sus filas a delincuentes ajenos a sus familias, italianos de otras regiones e incluso individuos de otras nacionalidades, pasando a ser conocidos como La Cosa Nostra.

Por otro lado, en la historia de América se aprecia la buena influencia iluminista, de las cuales los franceses y los estadounidenses vieron con muy buenos ojos en su momento. Por ello no es raro ver que en la firma del Acta de Independencia de Estados Unidos, de cincuenta y seis personas, sólo uno no era masón; la gran mayoría de nuestros próceres venezolanos fueron masones, de hecho, Francisco de Miranda (1750-1816) es considerado el padre de la masonería latinoamericana.

Él fue el fundador y Gran Maestre de la Sociedad de Lautaro, una sociedad con ciertos nexos a los Carbonarios, los cuales tuvieron nutridos e influenciados por los restos de los Illuminati. Dicha Sociedad de Lautaro o Caballeros Racionales, tenía sede como en Londres y Cádiz y era tendente a abolir la monarquía e implantar la república en América y en especial Caracas; su fin último era la independencia de América. Por esto, Miranda siempre buscó apoyo en Francia, Inglaterra y Estados Unidos, en los cuales participó en sus revoluciones, muy acercadas a los ideales illuminati y del cual vemos su relación a través de Los Carbonarios. Gracias a su participación en la Revolución Francesa, Francisco de Miranda aparece en el Arco de Triunfo de París.

Otros de los tantos ilustres independentistas que promovieron las naciones fueron: Bolívar, iniciado en Lautaro por Miranda en 1803 en Cádiz; Simón Rodríguez, José María España, Manuel Gual, Pedro Gual, Andrés Bello, Rafael Urdaneta, Santiago Mariño, Carlos Soublette, José Tadeo Monagas, José Félix Ribas, Antonio José de Sucre, Daniel Florencio O´Leary, José María Vargas, Juan Crisótomo Falcón, José Antonio Páez, entre otros muchos. En otras latitudes, Lafayette, Washington, San Martín, O´Higgins, Rizal, Martí, Garibaldi, Sandino, Franklin.

Según David Vaughan Icke, escritor y conferencista británico, autor del libro "El Mayor Secreto", que profundiza con gran agudeza en varias temáticas que son la base de las llamadas teorías de la conspiración, las sociedades secretas y sus iniciados siempre han tenido una clave de comunicación a través de ciertas frases, palabras y tocaciones además de los símbolos.


Opina que las grandes catedrales de la antiguedad y muchos monumentos actuales han sido construidos, bajo ciertas condiciones teniendo por centro una enorme cúpula, obeliscos y lugares con llamas encendidas, porque sus diseñadores, los grandes maestros constructores, entendían el poder de la geometría para recoger y focalizar la energía en un sitio ya que estos símbolos atraen y generan energía tal cual está probado ocurre con las pirámides y domos, palabra griega que significa lugar de Dios, que concitan energía solar y astrológica.


Asevera que esta actividad del uso de "geometría sagrada" no ha cesado y que muchas de las grandes ciudades modernas actuales, presentan claras señales de haber sido diseñadas por las hermandades esotéricas, lo que afecta a sus calles y monumentos principales.


Símbolos, formas y ángulos generan energías diferentes, que pueden satisfacer la búsqueda del rango vibracional que acomoda a ciertas ceremonias ocultistas. "El obelisco y la cúpula son vistas comunes en los monumentos y edificios de la Hermandad", dice Icke.


"El obelisco es un antiguo símbolo fálico de la energía masculina y la energía solar y la cúpula representa lo femenino o la energía de la luna".

"Los caminos en Washington se relacionan con los puntos donde el Sol sale al solsticio de invierno y verano, justo como los antiguos túmulos, templos y círculos de piedra como Stonehenge, fueron diseñados".. "Otras calles se cruzan en precisamente 33 grados y todavía otras marcan la precesión de los equinoccios, y hay un hexagrama o Estrella de David"

En el caso de Washington D.C., la capital de Estados Unidos, Icke ha encontrado la simbólica Estrella de David en el espacio comprendido entre la casa Blanca y el Obelisco a Washington.



"A menudo son puestos juntos o cerca uno de otro. Este es el simbolismo del Salón Oval (el útero femenino) en la Casa Blanca que da al Monumento a Washington, el vasto obelisco de piedra (fálico, masculino). Estos símbolos atraen y generan la energía que representan; son una forma de pensamiento física. El obelisco también simboliza el pene del dios del Sol egipcio, Osiris. De acuerdo con la leyenda, después de que Osiris había sido cortado en pedazos por su rival, Set, la Reina Isis encontró todos los pedazos excepto su pene".

En verdad, Osiris es el dios egipcio de la resurrección, símbolo de la fertilidad y regeneración del Nilo; es el dios de la vegetación y la agricultura; también preside el tribunal del juicio de los difuntos en la mitología egipcia.

Y la historia completa es que mediante una trampa artera, su hermano Seth lo asesinó, cortando su cuerpo en catorce pedazos que esparció por todo Egipto. Su esposa y hermana Isis recuperó amorosamente todos los miembros, excepto el viril, que se había comido el pez oxirrinco. Con la ayuda de su hijo adoptivo, Anubis lo embalsamó y posteriormente, Isis con su poderosa magia logró insuflar nueva vida al cadáver momificado de Osiris, quedando embarazada de él. Engendraron así a su único hijo, Horus, quien vengó la muerte de su padre, desterrando a Seth al desierto y recuperando el trono de Egipto, mientras que Osiris permanecería como rey de los muertos, en los fértiles campos de Aaru..

También es denominado Unenefer "El que continua siendo perfecto", en alusión a su prodigiosa potencia después de muerto...

En el Eclesiatés, uno de los libros sapienciales del antiguo testamento de la Biblia y del Tanaj, aparece el dicho “nada nuevo hay bajo el sol” (Nihil sub sole novum), refrán muy apropiado para definir lo que ocurre con el simbolismo de los signos.
La mayor parte de ellos, viene de sociedades de la más remota antigüedad y además de haber sido tergiversados y mal interpretados, tanto sus autores como el símbolo mismo, han sido objeto del plagio más descarado.


La cruz no fue un signo inventado por el cristianismo, en realidad es un símbolo cuyo origen es claramente pagano e idólatra. Tanto en Babilonia como en Egipto se veneraba al dios Tammuz - Horus. Su símbolo místico era una "T", inicial de Tammuz, con el travesaño un poco bajo, es decir, una cruz. En los monumentos y templos egipcios, se ven representaciones de reyes y dioses portando cruces en sus manos.

A veces, la "T" iba debajo de un círculo o redondel, es lo que se conoce como "Cruz egipcia" o "Cruz de Tau". Este culto se difunde en el mundo helenístico, donde la cruz adquiere otras formas tales como la "Cruz Griega", es decir, la que tiene todos sus lados iguales o la "Cruz Latina", con el travesaño más corto que el palo, de manera que quedan tres lados iguales que representan, según la tradición oriental, "Cielo, Purgatorio e Infierno", mientras que el más largo representaba a la "Vida".

La swástica no fue un emblema creado por el nazismo, sino adoptado por el Tercer Reich.
La esvástica o suástica, es una cruz cuyos brazos están doblados en ángulo recto, ya sea en sentido horario, o bien antihorario .
El término español esvástica proviene del sánscrito swástica que significa muy auspicioso, bendito. Geométricamente sus 20 lados conforman un icoságono irregular.
Es un monograma que se ocupa desde hace siglos en la escritura sánscrita y fue creado posiblemente en el siglo V a. de C. creyéndose que puede representar a los cuatro elementos, apareciendo repetidamente en toda la historia de la humanidad, en forma de conceptos muy diversos, como la suerte, el Brahman, la reencarnación o a Surya (dios Sol).
Se menciona por primera vez en Los Vedas, las escrituras sagradas del hinduismo, pero también se encuentra en otras religiones de la India y Nepal como el budismo y el jainismo.
La Esvástica o cruz gamada significa que Hitler se consideraba la cruzada del presente. Así lo explicó él con sus propias palabras: “La cuestión de nuestra bandera, es decir, lo relacionado con su aspecto, nos preocupó por entonces muy intensamente. De todos lados recibíamos sugestiones bien intencionadas, pero carentes de valor práctico. Por mi parte me pronuncié a favor de la conservación de los antiguos colores (los de la bandera imperial), no solo porque como a soldado son ellos para mí lo más sagrado de la vida, sino también por su efecto estético, ya que mejor que cualquier otra combinación armonizan con mi propio modo de sentir. Yo mismo, después de innumerables ensayos logré precisar una forma definitiva: sobre un fondo rojo, un disco blanco y en el centro de éste, la cruz gamada en negro.

Igualmente, después de largas experiencias, pude encontrar la forma y el tamaño de la svástica. Y así quedó”. Sobre su significado, añade: “Como nacionalsocialistas vemos en nuestra bandera nuestro programa. En el ROJO, la idea social del movimiento; en el BLANCO, la idea nacionalista y en la SVÁSTICA la misión de luchar por la victoria del hombre ario y, al mismo tiempo, por el triunfo de la idea del trabajo productivo, idea que es y será siempre antisemita”


































martes 20 de julio de 2010

Suicidio; la última frontera, Parte 2.-

Sin duda, uno de los suicidios más controvertidos y envueltos en un espeso velo de misterio de toda la historia, es el del dictador alemán Adolf Hitler y de su esposa Eva Braun, que según la versión oficial se habrían suicidado en abril de 1945 en el búnker asediado por las tropas rusas que entraban en Berlín. Hitler mediante un disparo en su paladar con su pistola automática Walther y la Braun triturando entre sus dientes una ampolla de cianuro.

Luego, siguiendo precisas instrucciones del Führer, sus cuerpos debían ser incinerados completamente por sus ayudantes que estuvieron a su lado hasta el final. A las 10.30 de la noche, el general Rattenhuber y unos soldados de la Guardia Selecta sepultaron en los jardines de la Cancillería lo que aún restaba de los cadáveres, a los que habían prendido fuego varias veces después de empaparlos en gasolina. La artillería rusa estuvo bombardeando ese sector de la ciudad toda la noche por lo que los restos óseos de los cadáveres quedaron dispersados.

Cuesta escribir sobre Eva Anna Paula Braun, mejor conocida como Eva Braun, por su bajo perfil, su anónima entrega al Führer a la temprana edad de 18 años, cuando ya Hitler contaba 41 años de edad y por su pasivo papel de amante sempiterna, leal, discreta y sobre todo muy solitaria, siempre encerrada en los apartamentos del líder en Berlín, Múnich o en el Berghof, la casa privada de Hitler y uno de los 14 cuarteles secretos distribuidos por toda Europa, donde éste sostenía reuniones privadas con los mandos de sus tropas, gobernantes o destacados políticos.
La más conocida de estas sedes oficiales utilizadas por el líder nazi fue el Führerbunker de Berlín, donde se suicidó.
Otros notables cuarteles fueron Wolfsschanze (La Guarida del Lobo) en Prusia Oriental, el lugar donde fracasó la conspiración liderada por Claus von Stauffenberg para asesinarlo el 20 de julio de 1944.

Este era el nombre clave de uno de los mayores cuarteles secretos durante la Segunda Guerra Mundial ya que poseía unos 80 edificios camuflados, 50 de los cuales eran búnkeres, todos rodeados de campos minados e inmerso en un tupido bosque, con una central eléctrica propia y se aprovisionaba con suministros de una base aérea cercana.

Otra instalación importante fue el Kehlsteinhaus (Nido del Aguila), que estaba asociado con el Berghof y que tenía una entrada secreta en la montaña con una entrada disimulada para el elevador que conducía a sus instalaciones.

Cuesta además imaginarse a Eva Braun suicidándose a las pocas horas de haber conseguido su sueño más codiciado, casarse con el jerarca nazi, convertirse oficialmente en su única esposa y no estar siempre alejada, separada de toda participación del mundo que se movía junto a Hitler y generalmente tratada muy mal en público por éste, que evitaba mostrarse en actitudes íntimas con ella ante sus ministros y soldados. Ello, porque este sueño de toda mujer, precisa continuidad, crear el hogar y la familia, infundir ánimo en el compañero para luchar juntos.

Se dice que durante el sitio de Berlín, Hitler intentó convencerla para que escapase de Alemania, pero ella, obstinada, se negó y prefirió quedarse a su lado. Mientras afuera, a pocos cientos de metros las fuerzas rusas demolían todo a su paso, ellos se casaron privadamente ese 29 de abril, un día antes de morir. La recién desposada debió sufrir mucho en esas horas, pues agregado a la tragedia de la derrota, el Führer mandó fusilar a Hermann Fegelin, el cuñado de Eva, por intento de evasión y complicidad con Himmler.
A las tres y media de la tarde ambos entraron al despacho y Eva recibió de manos de su esposo una dosis de cianuro y una pistola. Hitler mascó el contenedor del veneno y se suicidó disparándose en la cabeza. Eva no logró hacerlo porque falleció con el cianuro.

La aceptación de la muerte del Führer, jamás demostrada con pruebas, se basó fundamentalmente en la investigación llevada a cabo por el historiador y agente de la inteligencia británica Hugh Trevor-Roper por encargo del propio Churchill, que vio la luz años después en un libro titulado “Los últimos días de Hitler” y que aún hoy en día se considera la Biblia sobre el asunto. Trevor Roper interrogó personalmente a los dirigentes nazis prisioneros, así como a aquellas personas que se habían movido en el entorno de Hitler en sus últimos momentos, como fueron los casos del militar de Estado Mayor Von Loringhoven —que posteriormente sería general de la OTAN— o de la secretaria del Führer Tradl Junge, cuyas memorias —junto con la investigación de Roper, fueron el armazón histórico de la película “El hundimiento sobre la Agonía del Nazismo”. El propio Roper, que se decanta por la versión del suicidio, admite sin embargo muchas lagunas en su histórico informe y reconoce que no existe ninguna prueba concluyente de la muerte de Hitler.

Gertraudl Humps Junge, fue una de las secretarias personales de Adolf Hitler y una de las pocas y privilegiadas testigos que le acompañó en sus últimos momentos. Fue la encargada de redactar el testamento político del Führer y solo abandonó el búnker, en compañía de Otto Gúnsche, asesor personal de Hitler, Erich Kempka y Martin Bormann, según su versión, hasta que su Jefe y su esposa, así como otros funcionarios del régimen se suicidaron. Su intención era escapar de los rusos, aunque finalmente fue capturada y entregada a los americanos, quienes la liberaron en 1947.
En el 2001, a la edad de 81 años, publicó junto a Melissa Múller, su libro “Hasta la Hora Final”. Estas memorias son el más firme puntal sobre la teoría del suicidio. No obstante, siempre existió la sospecha de que todo fue una maquinación para tapar la huida de Hitler, que los burócratas rusos no desmintieron, para que su fracaso de impedir el escape no quedase en evidencia, evitar la burla internacional o porque creyeron en la versión del suicidio.

Los puntos oscuros reaparecen también en la reciente obra “La caída de Berlín” del historiador británico Antony Beevor —también partidario de la teoría oficial del suicidio— que revela sin embargo que el servicio de inteligencia del Ejército Rojo, el Smersh, prohibió la entrada en la guarida de Hitler al mismísimo mariscal Zhukov, máxima autoridad de las tropas que conquistaron Berlín, que afirmó en una rueda de prensa ante una multitud de corresponsales de guerra en abril de 1945 que el cadáver de Hitler no había sido hallado y que se le daba por fugado.
Beevor recoge también un oscuro episodio que da a entender que en el búnker se encontró el cadáver de un segundo Hitler —también con bigotito y flequillo transversal— que fue descartado por llevar calcetines zurcidos, algo que les pareció impropio del Führer.

Hay varias otras afirmaciones de autoridades militares y civiles de ese tiempo en el mismo sentido. El teniente general Bedell Smith, jefe de personal del general Eisenhower en la invasión europea y después director de la CIA, dijo públicamente el 12 de Octubre de 1945: "Ningun ser humano puede decir conclusivamente que Hitler esté muerto". El Coronel W.J. Heimlich, ex jefe de la inteligencia de EE.UU. en Berlín, que estuvo encargado en la investigación para determinar que había pasado con Hitler, dijo en el reporte final: "No hay más evidencia que las habladurías para sostener la teoría del suicidio de Hitler". -También afirmó que: "En base a la presente evidencia, ninguna empresa de seguros de Vida en Estados Unidos, pagaría la prima por Adolf Hilter". El juez del tribunal de Nuremberg, Michael Mussmann, dijo en su libro "Diez Días Para Morir": "Rusia debe de aceptar toda la culpa, hasta el entendido que todavía existe, de que Hitler no murió en Abril de 1945".

Las fotografías existentes de Hitler muerto constituyen un misterio. Los rusos no pueden haberlas tomado porque solo encontraron cadáveres carbonizados e irreconocibles cuando llegaron al Búnker. Solo pudieron tomarlas sus más íntimos colaboradores alemanes, eventualmente también sus cómplices para simular tal tipo de muerte y favorecer el destino incógnito de su líder. La pregunta es, porqué hicieron desaparecer las evidencias. Todo el mundo sabe que una simple foto, sin el respaldo de un cadáver o de una pericia de reconocimiento científica no sirve para probar una identidad. ¿Era ésto parte del plan o complot de fuga del Führer y la jerarquía nazi? Los rumores comenzaron a circular acerca de un doble de Hitler. The New York Times del 19 de abril de 1945 decía: "Se suponía que debía tener un total parecido, y él fue entrenado para “ser” Hitler y supuestamente iba a morir como un mártir en el campo de batalla y así Hitler podría ser glorificado sin haber muerto". En esos años existía conocimiento que a los dobles se les dio instrucción sobre la voz y el movimiento, y ellos dominaban el suave voz de conversación de Hitler y su caminar particular. Sus caras y piezas dentales fueron modificados, e incluso sus espinas se rompieron en el mismo lugar donde Hitler había sido herido en la Primera Guerra Mundial.

Las autoridades rusas hicieron cuanto estuvo a su alcance por entorpecer la investigación de los aliados occidentales. Testigos muy importantes capturados por los rusos, el general Rattenhuber entre otros, desaparecieron de la noche a la mañana. El Servicio de Información de los Estados Unidos tuvo noticia de que dos técnicos que le hicieron los dientes postizos a Hitler habían identificado positivamente como perteneciente al Führer un hueso maxilar hallado por los investigadores rusos en el lugar donde se prendió fuego a los cadáveres.
Maxilar y técnicos fueron despachados a Moscú y no volvió a saberse de ellos.

El propio Stalin sentó cuál es la actitud de Rusia al manifestar en la Conferencia de Potsdam, con gran asombro del presidente Truman y del secretario de Estado Byrnes, que creía que Hitler estaba vivo y se hallaba oculto en España o en la Argentina. La Prensa rusa siempre se refirió en sus comunicados como “a la misteriosa desaparición” de Hitler.

Así las cosas, en estos 65 años transcurridos de esos luctuosos y determinantes sucesos, la falta de información pública, el permanente hermetismo de los gobiernos rusos, la serie de rumores, algunos de ellos fantásticos, que daban cuenta de que Hitler seguiría con vida, incluso asociado con extraterrestres, o viviendo en un refugio secreto en la Antártida, solo crearon un halo de leyenda y fantasía de mal gusto en torno a este evento.

En 1992, el gobierno ruso permitió el desarchivo de los expedientes secretos del caso. Solo entonces, la publicación de la KGB, (la Agencia de Inteligencia Soviética) y la versión de la FSB rusa (el Servicio de Seguridad Federal, por sus siglas en ruso) confirmó la versión ampliamente aceptada de la muerte de Hitler, como fue descrita por el historiador británico Hugh Trevor-Roper, sin embargo, los archivos rusos seguían no mostrando ni dando pistas sobre lo que sucedió con el cadáver de Hitler.

Este hecho resulta ser de mucha importancia, dado que la apertura de ese secretismo, coincide con los eventos sociales en que la Unión Soviética estalló en mil pedazos en el otoño de 1991 y el caos se apoderó de Rusia, cuando la libertad y la democracia llegaron de manera anárquica y las estructuras del país se derrumbaron como un castillo de naipes.
Sin embargo, todos los analistas coinciden en que en esta mar revuelta sólo una organización sobrevivió a su derrumbe y resurgió como el verdadero poder en Rusia para rescatar al país de sus ruinas: la KGB.

Desde el crash de agosto de 1998, estaba claro que los hombres que estaban sacando al país del caos venían de los servicios secretos. Un ejemplo fueron Yevgeny Primakov, Sergei Stepashin y el mismo Vladimir Putin, tres ex espías que llegaron consecutivamente al cargo de Primer Ministro. Efectivamente Putin, cuando fue nombrado Primer Ministro en agosto de 1999, tenía 46 años y había pasado más de 20 años en los servicios de inteligencia, primero en la KGB y luego en el FSB. Por lo tanto, este destape del secreto tan guardado por años venía de la cúspide misma del poder ruso y se podía contar con que todo lo desclasificado correspondía a documentación oficial existente.

Por ello resulta inexplicable, qué buena parte de los documentos del servicio de inteligencia estadounidense referidos a la muerte de Hitler, no puedan ser desclasificados hasta 2020, no existiendo garantía que en esa fecha ello ocurra así, pués, como ha ocurrido otras veces, han vuelto a ser archivados dándose otra fecha de desarchivo.

Esto afecta los documentos de la llamada operación Ultramar Sur, consistente en la correspondencia oficial y el contenido de los interrogatorios de militares argentinos a la tripulación de dos submarinos nazis —los U-530 y U-977—, que se rindieron en Argentina al término de la guerra y que Estados Unidos obligó a entregar a las autoridades del país austral.

Ahí se cuenta que el 26 de junio de 1945, un submarino no identificado fue visto en las costas argentinas mientras era reabastecido por un velero. Del sumergible, según el dossier, desembarcaron en un bote de goma un hombre y una mujer, que fueron recibidos por un ciudadano alemán. Este dato coincide con un informe que el director del FBI Edgar J. Hoover recibió de un agente de contraespionaje en septiembre de 1944, en el que se mencionaba como posible escondite una residencia del conde de Luxburg en Argentina, de quién se sabía era el encargado de las relaciones públicas del espionaje alemán desde la I Guerra Mundial. También se especula con otra versión, muy popular de aquellos años, que ha ido cayendo en el olvido referida a estos submrinos.
Ella dice que en 1945, varios meses después de terminada la Guerra, llegaron hasta las costas argentinas de Mar del Plata un par de valiosos y modernísimos submarinos alemanes, capaces de permanecer hasta seis meses sumergidos y cargados de más hombres de los que necesitaría cualquier misión usual. Traían una curiosa carga de cigarrillos, a pesar de que ninguno de ellos fumaba (como es tradicional entre los austeros oficiales de este tipo de naves).

Los submarinos llevaban mucho tiempo en el mar, lo que es más extraño aún. La tripulación no tuvo una razón satisfactoria para explicar su presencia en estas aguas australes ni por qué las naves estaban falsamente clasificadas con las series U-530 y U-977, correspondientes en realidad a dos viejos submarinos que en los archivos navales de la Marina Alemana aparecían incluso en reparaciones, de modo que la adulteración era una clara muestra de que se trató de ocultar la desaparición de estas naves.


Los norteamericanos enviaron en tiempo récord una enorme dotación de oficiales que apresaron a los alemanes y se los llevaron a Estados Unidos haciéndolos desaparecer.
Actuaron con tal intriga y rapidez que prácticamente, nadie supo lo que sucedió. Fue instantáneo. Sin embargo, inmediatamente después comenzaron sus expediciones a la Antártida, siendo la mayor de ellas la del Almirante Byrd, quien volvió convencido de que los jerarcas alemanes que no estaban en Nüremberg, yacían en un secreto refugio antártico.

Sus expediciones principales tuvieron lugar entre 1946 y 1947, y en ellas los americanos utilizaron sus más modernos aparatos de sondeo y rastreo, aviones y buques. Tal despliegue jamás habría tenido lugar en base a un mero rumor fantasioso.

La noticia que circuló entonces, incluso entre algunos medios de prensa de la época, era que los dos submarinos habrían sido parte de un enorme convoy que salió de Alemania con Hitler y sus principales asesores hasta algún lugar secreto de las tierras australes, el "paraíso inexpugnable" del Almirante Doenitz.

Argentina entregó los submarinos y sus tripulaciones el 17 de julio de 1945 a USA, el mismo día que comenzaba en Potsdam la cumbre de los vencedores. Allí, el secretario de Estado estadounidense Jimmy Birnes preguntó a Stalin durante el brindis si creía que Hitler estaba muerto. ¡“No, escapó a España o a Argentina”!, le respondió el líder soviético. El investigador y periodista argentino Abel Basti, uno de los mayores expertos en nazis fugados a Latinoamérica y de quien hemos recogido sus importantes investigaciones de diversas entrevistas otorgadas a la prensa internacional, ha publicado ya varios libros sobre el tema como “Bariloche Nazi”, (2004) e “Hitler en la Argentina” (2006), en los que desmenuza las supuestas andanzas del líder del nazismo y su esposa Eva Braun en Argentina en base a documentos oficiales argentinos y estadounidenses y también de entrevistas a gentes que aseguran haber visto e incluso atendido al matrimonio.
"El exilio del Hitler" (2010) es un trabajo de investigación tras los pasos de Adolf Hitler, desde sus últimos días en el búnker de Berlín hasta su llegada a Argentina en 1945.

El libro presenta documentación inédita que demuestra que existió un plan de fuga, preparado por los nazis, así como un acuerdo militar entre los alemanes y los norteamericanos, realizado antes que cayera Berlín en manos de las tropas soviéticas. Mediante ese pacto se posibilitó el escape de jerarcas alemanes incluyendo al Führer y su esposa, Eva Braun. La investigación -que sorprende por su contundencia- incluye testimonios europeos y argentinos. Esta obra es complementaria de "Hitler en Argentina", del mismo autor.

Desde los años 30 Hitler recibía importantes aportes financieros provenientes de Estados Unidos. Sus campañas políticas, para llegar al poder, eran apoyadas por importantes empresarios y políticos de esa y otras naciones del planeta.
Entre otros personajes participaban activamente, para conseguir financiación que beneficiara a las empresas alemanas y al mismo partido nazi, los hermanos norteamericanos John Foster Dulles y Allan Dulles -este último abogado de varias empresas estadounidenses-, quienes se reunieron con Hitler y Martin Bormann, en 1933,en Hamburgo.

La llegada de Hitler al gobierno, como Canciller en 1933, tranquilizó a la derecha internacional, ya que se sabía que a partir de ese momento habría una férrea voluntad dispuesta a controlar el avance del comunismo.
Desde Estados Unidos el Tercer Reich recibió créditos varias veces millonarios que le facilitaría a Alemania salir de una situación de crisis para luego convertirse en una gran potencia. Con esa ayuda se rearmó y se preparó para el mayor conflicto armado de la historia.
Hitler gozaba de popularidad en Europa y en América a tal punto que en 1938 -a menos de un año antes que empezara la guerra- la publicación Time lo calificó como el "hombre del año".

Cuando Estados Unidos entró en guerra contra el Eje, Allan Dulles, fue nombrado embajador de Estados Unidos en Suiza desde donde, además de cumplir con sus funciones diplomáticas, mantuvo negociaciones permanentes para que la guerra no perjudicara a los grupos económicos alemanes.

Respecto a los hermanos Dulles hay que destacar que John sería designado, en 1953, Secretario de Estado del presidente Dwight Eisenhower, mientras que Allan fue el segundo titular de la Central de Inteligencia de ese país (CIA), entre 1950 y 1953 y director de la misma entre ese año y 1961.
Lo cierto es que las ayudas que recibió Hitler de los norteamericanos fueron realmente fabulosas y que desde Wall Street se le preparó el camino que le permitiría convertirse en el hombre más poderoso del mundo.
En 1945, cuando Berlín caía, los principales acuerdos entre la jerarquía nazi y los militares norteamericanos estaban cerrados y los mismos se comenzaban a cumplir. En las negociaciones entre nazis y norteamericanos fue fundamental el papel que cumplió el general Reinhardt Ghelen, jefe de espionaje de Hitler, quien disponía de abundante documentación que demostraba que empresarios y políticos británicos y norteamericanos estaban involucrados con Hitler y su política. La no difusión de esos informes lapidarios, entre otros motivos, formó parte del acuerdo que daría impunidad a los nazis después del conflicto.

La guerra -que enriqueció a un selecto grupo de empresarios- estaba terminando (ya habría tiempo para inventar nuevos conflictos) y comenzaba otro negocio, también millonario, como lo era el de la reconstrucción de las zonas destruidas.

Durante el mes de mayo de 1945, luego que Alemania se había rendido, los criminólogos rusos reconstruyeron los últimos días de Hitler en Berlín, guiados por el Mayor Ivan Nikitine, jefe de la policía de seguridad de Stalin.

En esos días, según un artículo del Time Magazine, “al lado de una biblioteca se encontró una placa removible de concreto en el cuarto personal de Hitler. Detrás, había un conducto del tamaño de un hombre que llevaba a un refugio de cemento super secreto a 500 metros. Otro túnel lo conectaba con el túnel de una línea de subte. Los restos de comida indicaban que allí hubo entre 6 y 12 personas hasta el 9 de mayo”.

Nada dice la historia conocida de este pasaje secreto. No sabemos quienes lo usaron para salvar su pellejo. Solamente el libre acceso a los archivos rusos, que permanecen secretos, permitiría conocer más detalles sobre esa “salida de emergencia” oculta que permitía escapar del refugio subterráneo.
Por otra parte, en los interrogatorios que realizaban los soviéticos a los nazis apresados hubo una coincidencia entre todos los testimonios: nadie había visto morir al Führer.

Toda la prensa española se hizo eco de este tercer libro, al asegurar que tiene “pruebas fehacientes” de la llegada del Führer a España en abril de 1945. Basti, reveló que su investigación apunta a que el dictador nazi fue embarcado en Vigo rumbo a Argentina en un submarino; tiene en marcha una película sobre los nazis con investigadores europeos, así como una expedición para recuperar el supuesto submarino en el que Hitler habría viajado a la Patagonia desde Vigo."Hitler escapó vía aérea a Austria y luego a Barcelona, España, dice Basti. La última etapa fue en submarino, desde Vigo, con rumbo directo al litoral de la Patagonia.
Finalmente en automóvil, Hitler y Eva Braun, en un auto con chofer y guardaespaldas —una caravana de por lo menos tres automóviles—, se trasladaron hasta Bariloche. Allí se refugiaron en la estancia San Ramón, ubicada a unos 15 kilómetros al este de ese pueblo. Se trata de una estancia de 100.000 hectáreas, con costa en el lago Nahuel Huapi, que históricamente estuvo en manos de alemanes, desde principios del siglo XX, época en que pertenecía a un principado alemán, el de Schamburg-Lippe."
Hitler vivió con su esposa y sus guardaespaldas en situación de fugitivo. Los primeros años estuvo en la Patagonia y luego vivió en provincias ubicadas más al norte. Durante los primeros años mantuvo reuniones en diferentes partes de Argentina e inclusive en el exterior —Paraguay— con otros nazis y referentes de la derecha internacional. No tenía el clásico bigotito y estaba rapado, así que no era fácilmente reconocible. Vivió alejado de los grandes centros urbanos, aunque tuvo reuniones en Buenos Aires. Murió en los años 60 en Argentina, siendo en este momento un tema de mi investigación sus últimas horas y el destino final de sus restos.

Pruebas históricas son la posición pública de Stalin, quien hasta su muerte en 1953 sostuvo que Hitler había escapado. Stalin les comunicó esta misma información a los aliados en 1945. Hay tres versiones taquigráficas de Stalin en las cuales se comprueba que sostuvo que el líder alemán había huido. En Argentina he entrevistado a personas que estuvieron con Hitler. En los archivos rusos hay abundante documentación que demuestra que Hitler escapó.

Mi libro ha tenido una importante repercusión, pero la versión de la fuga es rechazada oficialmente en Rusia, donde han descartado sistemáticamente los pedidos de hacer una prueba de ADN a los supuestos restos de Hitler, aunque la reunión que acabo de mantener con el embajador ruso en Buenos Aires (1998) me da esperanzas de que esto cambie. Lo mismo ocurre con las naciones involucradas en la guerra: Estados Unidos acaba de reclasificar a 20 años todo el material oficial relacionado con esta historia, y cuando se cumpla ese plazo seguramente volverá a ser reclasificado; los ingleses han reclasificado a 60 años la documentación que demuestra que Hitler escapó. Los investigadores no podemos tener acceso a esa información por ese lapso.
–¿Quién protegió a Hitler? Al final de la segunda guerra mundial se produjo un impresionante trasvase de tecnología, cuadros de espionaje —la base de la CIA— y capital nazis a los aliados, que fueron empleados en la incipiente guerra fría. La complejidad de la trama es enorme y aunque Hitler aparece en ella como lo más llamativo y fantástico, desde el punto de vista estratégico fue apenas un elemento menor. “Hitler, Eva Braun y 13 jerarcas nazis aterrizaron en Barcelona el 27 de abril de 1945, en un vuelo que partió de Berlín e hizo escala en Linz (Austria)”, sostiene Abel Basti."Viajaron en un avión Junker 290, número de serie 0163, código PIPQ, que tiempo después fue localizado por los aliados en un aeropuerto naval de la localidad de Travemünde, cercana a Hamburgo”, revela el investigador, para quien España “apenas fue un trampolín para la escapada de Hitler en submarino hacia Suramérica”.

Este documento del FBI, fechado en mayo de 1947, cobra valor uniendo todos estos datos históricos, aunque mi teoría es que Hitler estuvo en España no más de un mes y ya había abandonado ese país cuando el Ejército estadounidense lo buscó allí”, afirma el experto en nazis fugados en Latinoamérica.

"He conseguido también encontrar documentación en la que Stalin y otros generales soviéticos hablan de la fuga de Hitler a España. Un capitán argentino me reveló que en 1945 fue enviado con un barco a Hamburgo para embarcar con pasaportes falsos a una gran cantidad de mandos nazis. En agosto de 2003, el gobierno argentino ordenó investigar la destrucción de dossiers que revelaban la identidad de 43 jerarcas nazis llegados tras la guerra, entre ellos Eichmann, Mengele y Priebke”.

Vigo, el puerto de embarque en la supuesta fuga de Hitler a la Argentina, según Abel Basti, fue durante la II Guerra Mundial una importante base de aprovisionamiento para los sumergibles alemanes —como se puede comprobar en la célebre película de Hollywood “El Submarino”, dirigida por Wolfang Petersen.

"Tengo al menos un testimonio español que lo sitúa físicamente en la localidad cántabra de Somo, en una antigua hostería llamada Las Quebrantas. Un jesuita de 94 años conoce la historia. A Hitler lo trajeron en avión desde Berlín a Barcelona. La siguiente pista aparece en Somo y, de acuerdo con los documentos y testimonios que hemos conseguido, fue embarcado en un submarino en la costa gallega, estamos prácticamente seguros de que fue en Vigo". "De acuerdo con documentos norteamericanos desclasificados, sabemos que grandes Junkers volaron directamente a Suramérica, pero Hitler no iba en ellos. En esos momentos, el FBI busca a Hitler en España —estos documentos pueden ser ya consultados públicamente, aunque la gran parte están bajo secreto hasta 2020—, donde lo sitúan Stalin y Zhukov, el mariscal que tomó Berlín, y el gobierno español tiene que salir a desmentirlo."El punto de llegada del submarino que transportó a Hitler a la Patagonia casi lo tenemos acreditado, pero hay que hacerlo tangible. Está en marcha una operación para ello y ya hemos conseguido registros por magnetografía, aunque no surgen todavía por visión directa. Es una zona muy arenosa y supone un trabajo triple: registrarlo, situarlo y sacar la arena. Va a ser costoso”. "El trozo de cráneo que se presume es el de Hitler, que presenta un agujero de bala y que había sido sacada del búnker donde supuestamente este murió y que fuera durante todos estos años preservado y custodiado por la Inteligencia Soviética, sometido a una prueba de ADN, arrojaba ser de una mujer"

La información, correspondiente a un grupo de científicos de la Universidad americana de Connecticut, era concluyente:
"Los resultados de nuestros exámenes fueron obvios desde el primer momento. Las muestras que hemos analizado corresponden al cráneo de una mujer sin lugar a dudas", dijo la profesora de biología molecular y celular de esa universidad estadounidense, Linda Strausbaugh.
La profesora analizó junto a varios científicos forenses unas muestras de ADN que el arqueólogo estadounidense Nick Bellantoni obtuvo en un viaje a Rusia del cráneo que las autoridades de ese país aseguran que corresponde a Hitler y que se descubrió en 1993 en uno de los archivos secretos de la antigua Unión Soviética.

"Sabemos que el cráneo corresponde a una mujer de entre 20 y 40 años" ha declarado la arqueóloga de la Universidad de Connecticut, Nick Bellantoni. «Los huesos parecían muy finos. Los huesos de varón tienden a ser más robustos. Y las suturas donde su juntan las placas del cráneo parecen corresponder a alguien con menos de 40 años

Los resultados de ese análisis han alentado de nuevo las dudas sobre si el Führer realmente llegó a suicidarse en 1945 ante la entrada de las tropas soviéticas a Berlín. Desde luego si este cráneo es de una mujer de menos de 40 años e Hitler tenía 56 cuando se dice que murió, solo queda especular que pueda ser el cráneo de Eva Braun, o sencillamente de cualquier persona que se usó pata fabricar una falsa muerte.

Respecto a la posibilidad de que esos restos que se guardan en Moscú y que fueron expuestos por primera vez en 2000 correspondan a la amante de Hitler, Eva Braun, el informe señala:
"No hay nada de lo que hemos encontrado que pueda ofrecer información del dónde y del cuándo de la muerte de la persona a la que corresponden los restos, ni por supuesto de su identidad", aclaró Strausbaugh, quien dijo que su laboratorio guardará las muestras de ADN que tiene para posibles estudios posteriores.
La profesora, sin embargo, explicó que es "muy dudoso" que puedan investigar acerca de si el cráneo en cuestión corresponde a Braun, quien se cree que se suicidó con Hitler, porque la muestra de ADN corresponde a "un perfil parcial y no completo", debido al mal estado de los restos.

"Sin una muestra de referencia, será muy difícil llegar a conclusiones sobre la identidad. Necesitaríamos muestras de la misma persona o bien de algunos familiares. Ya hemos tenido mucha suerte al poder determinar que se trata de una mujer y no de un hombre como se creía hasta ahora", sostuvo la científica estadounidense.

Cuando las tropas soviéticas tomaron el búnker donde se refugiaba Hitler en 1945, encontraron los restos quemados del dictador nazi y de su amante y un año después los cadáveres fueron trasladados a Moscú para investigar las circunstancias de la muerte del Führer.
Ya en 1970 el entonces líder de la URSS, Leónidas Brezhnev, ordenó incinerar y dispersar los restos de Hitler, así como los de Braun, los del ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels y los de su mujer y seis hijos, de entre 3 y 13 años.

Todos los restos de Hitler trasladados a Moscú al término de la guerra fueron almacenados en secreto durante décadas, hasta que en 1970 el KGB los incineró y arrojó las cenizas a un río.
Unicamente la mandíbula, el fragmento de cráneo y los trozos de sofá impregnados con restos de sangre fueron preservados hasta nuestros días.
Bellantoni estudió los restos tras volar a Moscú para inspeccionar los truculentos restos de Hitler en los archivos del Estado. Sólo se le permitió estudiarlos durante una hora, tiempo durante el que obtuvo muestras de ADN, para su traslado posterior a su laboratorio en Connecticut.

En el centro de genética aplicada, se aplicaron técnicas propias de medicina forense destinadas al esclarecimiento de crímenes. Para su sopresa, una pequeña cantidad de ADN viable fue extraída.
Entonces, lo replicó a través de un proceso conocido como copia molecular para proporcionar suficiente material dedicado al análisis.

Las autoridades rusas también cuentan en su haber con numerosos objetos que pertenecieron a Hitler y que se llevaron tras entrar en el búnker alemán, entre los que destacan también el sofá donde se cree que el Fhürer y Braun se suicidaron y cuyas muestras también han examinado los científicos de la Universidad de Connecticut. "Podemos afirmar que la mancha del sofá sí tiene restos de ADN correspondientes de un hombre, aunque obviamente no podemos decir a quién corresponde y mucho menos si es de Hitler", aseveró Strausbaugh, quien insistió reiteradamente en que sus análisis de ADN poco pueden aportar sobre cuál fue el auténtico devenir del tirano alemán.Los resultados de estos análisis se explican en un nuevo documental del canal por cable History Channel, en el que se expone la hipótesis de que Hitler pudo haber escapado de Berlín y que de el cuerpo recuperado por las tropas soviéticas fuera de otra persona.

"Si se hiciera un juicio histórico sobre el destino de Hitler —replica el investigador Abel Basti— se puede asegurar que ya hay más pruebas que demuestran que escapó que las relacionadas al supuesto suicidio.

Como fundamento de su presunta muerte sólo existe la declaración de un puñado de nazis fanáticos. La farsa contemplaba que ellos contaran la misma historia. Pero no hay pericias del lugar del suicidio, ya que no se encontraron elementos relacionados con su muerte. No se encontró el arma asesina, ni balazos en las paredes o en el techo, ni los cadáveres en el despacho de Hitler. Excepto un pequeño charco de sangre que no se pudo demostrar que perteneciera al canciller alemán. Tampoco hay un solo testimonio que haya dicho que vio a Hitler pegándose un tiro. O una foto de los cadáveres en el lugar del suicidio o ardiendo en la supuesta pira funeraria. Se encontraron en los jardines varios cadáveres, algunos quemados, y un par de ellos fueron atribuidos a Hitler. Pero en las pericias forenses se demostró que ninguno tenía las medidas ni las características físicas del canciller del Tercer Reich.

Esta realidad quedó documentada por los soviéticos. Después de la guerra, Stalin quería juzgar a Hitler en Nüremberg, y en el Senado norteamericano se analizó ofrecer una recompensa de un millón de dólares por su cabeza. Alemania, al no haber certificado de defunción ni cadáver, lo declaró muerto en 1956 en presunción de fallecimiento. Así que, para Alemania, Hitler estuvo vivo desde 1945 hasta esa fecha”.

Efectivamente, la resolución del Acta de Defunción de Hitler (resolución 2/48/52 del 25 de Octubre de 1956, dictada en Berchtesgaden) confirmó oficialmente la muerte de Adolf Hitler el día 30 de Abril de 1945 a las 15.30 horas, mientras que a Eva Braun la declararon muerta el mismo 30 de Abril de 1945, 2 minutos antes de su marido (a las 15.28 horas).

El gobierno alemán, en particular las autoridades de Berchtesgaden, extendió los actas de defunción del dictador de Alemania y de su esposa hasta el año 1956, debido a que nunca se habían encontrado los cadáveres. Conforme al procedimiento que establece el derecho alemán, como el de muchos países del mundo, primeramente se dicta la declaración de ausencia, cuando no se encuentra el cadáver de una persona a la cual se le da por desaparecida.

Diez años después, cuando no exista ninguna prueba física del desaparecido y no se le haya encontrado, se dicta la declaración de muerte para los efectos legales pertinentes, principalmente los testamentarios.

"El episodio mencionado por Beevor de los dos cadáveres de Hitler hallados en el búnker, según Basti, sugiere obviamente el tema de los dobles del Führer, nunca reconocido oficialmente ya que echaría por tierra la aceptación de la tesis oficial al poder tratarse de un doble el cuerpo supuestamente encontrado por los soviéticos cuya identificación jamás se ha verificado fehacientemente.
Basti, revela que una de las pruebas que maneja sobre la activa existencia de dobles de Hitler en los últimos días del nazismo la encontró en un aparentemente inocuo libro publicado en España. Se refiere a las memorias de Joaquín Navarro Cristóbal corresponsal de La Vanguardia en Berlín durante la II Guerra Mundial —que firmaba con el pseudónimo de Cristóbal Tamayo—, reeditadas en 2005 con el título de Los últimos días de Berlín.

Navarro, fallecido en 1970, cuenta en este libro su experiencia a bordo del último servicio aéreo de Lufthansa entre España y Berlín en abril de 1945. Para alguien que no esté muy familiarizado con el tema de la muerte de Hitler, el pasaje es irrelevante, pasa como una historia más de los últimos días de guerra en Berlín. Pero contiene un dato que contradice todas las versiones oficiales. Navarro quería ver cómo caía Berlín, quería llegar antes de que los rusos la tomaran. Cuenta que llegó al aeropuerto de Tempelhof, situado a 20 kilómetros de Berlín, a media mañana del 20 de abril de 1945. No había forma de llegar a la capital, sitiada por el Ejército Rojo, así que se queda en el aeropuerto hasta que de pronto aparecen cazas alemanes. Pregunta que está pasando a oficiales de las SS y le dicen que llega el Führer.

Efectivamente, ve cómo Hitler baja de un Junker 290 y lo trasladan a Berlín. Navarro consigue viajar también en un camión militar y se vuelve a topar con el auto en el que iba Hitler girando por las calles de Berlín. Lo asombroso es que la historia oficial mantiene —y en eso está todo el mundo de acuerdo— que Hitler entró en el búnker el 19 de enero de 1945 y que no salió nunca de allí. El inocente testimonio de Navarro evidencia el tema de los dobles de Hitler, que es lo que se va a emplear en la farsa del suicidio en el búnker. Lo cierto es que nadie sabía a ciencia cierta dónde se hallaba Hitler en esos caóticos días de la caída de Berlín".

En las profundidades de la ría viguesa, frente a las islas Cíes, se encuentran los pecios de cuatro submarinos nazis hundidos por la aviación inglesa.
El periodista Eduardo Rolland cifra en 37 submarinos, con 1.400 tripulantes, los submarinos alemanes hundidos en aguas del sur gallego. Al menos ocho U-boot fueron aprovisionados en Vigo (los U-29, U-43, U-52, U-77, U-96, U-434, U-574 y U-575) donde operó al final de la II Guerra Mundial una importante organización de cobertura para la fuga de nazis conocida como Der Spinner.
La actividad de los submarinos nazis en las costas gallegas llegó a ser tan intensa en los primeros años de la guerra, que Churchill llegó a planear un desembarco aliado en la zona de Doniños.
¿Fue una puesta en escena con dobles el suicidio de Hitler en el búnker del Berlín sitiado?
Resulta difícil de creer que uno de los episodios más importantes de la historia haya sido sencillamente una farsa, pero no deja de ser inquietante la acumulación de indicios aparecidos últimamente que nos dan a entender que la historia real poco tiene que ver con la historia oficial. No hace mucho, la BBC divulgó documentos desclasificados que prueban que los servicios de espionaje británicos conocían desde el principio el verdadero cometido de los campos de exterminio nazis —algo que siempre fue oficialmente negado— pero que no hicieron nada para no comprometer a sus fuentes de información. En la misma línea, un alto cargo del espionaje israelí, el mítico Mosad, desveló recientemente que dejaron escapar a Mengele —el monstruo de Auschwitz— por no arriesgar la captura de Eichmann. Mengele moriría sin que nadie lo molestase en Brasil en 1979. El mundialmente célebre escritor Le Carré aportó también su grano de arena a este alud de revisiones al confesar que cuando era agente de la inteligencia británica estuvo a punto de pasarse a los soviéticos. El motivo se encuentra en uno de sus libros más duros —Una pequeña ciudad de Alemania— en el que relata cómo buena parte del aparato nazi fue protegido por los aliados al final de la guerra.
“Lo único cierto en toda esta historia —afirma Abel Basti— es que a Hitler nadie lo vio morir”.

A diferencia de otros enigmas del pasado que han inquietado a la sociedad mundial, éste de Hitler reviste la particularidad de ir compilando nuevos datos, más antecedentes que arrojan más luz sobre los hechos, por lo que se presume que la verdad de lo que ocurrió aún no está establecida y que por lo tanto esta historia, en el futuro deberá ser reescrita...







jueves 8 de julio de 2010

Suicidio; la última frontera.

“El suicidio, lejos de negar la voluntad de vivir, la afirma enérgicamente. El (suicida) quiere vivir, aceptaría una vida sin sufrimientos y la afirmación de su cuerpo, pero sufre indeciblemente porque las circunstancias no le permiten gozar de la vida. ” Arthur Schopenhauer (1788-1860).

¿Qué puede ser tan terrible, definitivo e imposible de aceptar que motiva a un ser humano a tomar la drástica y enajenante resolución de acabar con su vida? ¿Locura, decepción, miedo, sufrimiento moral o físico, pobreza extrema, invalidez, despecho amoroso?

Sabemos que el suicidio es el resultado de muchos factores socioculturales y que abundan las teorías y respuestas de los expertos, pero ninguna puede satisfacer al hombre común, a la gran mayoría de sujetos medios y normales, que no se han visto en el trance de optar por su autoeliminación.

No obstante la estadística mundial de suicidios, tanto particulares como colectivos es abismante, alcanza a un promedio de un millón de personas al año, un 16 por cada 100.000, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos y generalmente se relaciona a una compleja interacción de factores causales, incluidas enfermedades mentales, pobreza, abuso de substancias toxicas, aislamiento social, pérdidas, dificultades para relacionarse y problemas laborales.

Poniendo el dedo en la llaga, para que duela más, ello significa que por cada inexorable minuto que marcan los relojes, alguien encuentra intolerable seguir existiendo, no desea ver más amaneceres, ver crecer a los hijos o mimar a la mujer amada. Para que esto ocurra así, es necesario que al unísono, en diversos puntos del planeta tierra, haya personas que sufren terribles crisis existenciales, que evalúan si vale la pena seguir viviendo y que saben que esa decisión no puede esperar.

Lo más impresionante es concluir que este tipo de muerte autoinfligida, registra una curva ascendente a través de los años, que implica por igual a niños, jóvenes, mujeres u hombres adultos, sin que exista forma de evitar, prevenir o frenar certeramente este fenómeno que constituye una de las tres causas principales de muerte de personas en el planeta y que según la Organización Mundial de la Salud, en los últimos 45 años, ha aumentado en un 60%.
Y lo que resulta más preocupante aún, es que los intentos de suicidio, son 20 veces más frecuentes que los suicidios completos y que, estas desoladoras cifras de muertos, superan en mucho, a todos los fallecidos anualmente en el mismo período a consecuencia de los conflictos bélicos existentes en diferentes áreas el mundo.

No es la intención de esta crónica profundizar en sus causas, sino mostrar algunos suicidios famosos, con personajes históricos o de relevancia social que por tener distintas motivaciones para quitarse la vida voluntariamente, podrían ilustrarnos un poco y quizás hacernos comprender algunas vertientes de donde la mente humana obtiene los recursos reflexivos y desencadenantes que conducen a esta fatal toma de decisión extrema.

El primer suicidio que registra la historia es el de Periandro, (585 a. de C.) uno de los siete sabios griegos, quién siendo rey de Corinto y muy tirano se hizo de numerosos enemigos que deseaban a toda costa eliminar su dinastía.

A pesar de las severas medidas de seguridad que ideó para protegerse él y su familia, que contemplaba una guardia permanente de guardaespaldas, sus enemigos jurados lograron matar a su hijo Licofón. Esto determinó a Periandro a darse muerte por su mano, para no dar gusto a sus asesinos y preservar su cuerpo del descuartizamiento que le vaticinaban.

El historiador griego Diógenes Laercio, nos cuenta que el plan ideado por el monarca para preservar el lugar secreto donde estaba enterrado su cuerpo fue verdaderamente maquiavélico. Escogido un solitario lugar en medio del bosque, juramentó a dos jóvenes soldados para que lo asesinaran y lo enterraran allí mismo. Pero a su vez, otros dos soldados de su confianza habían sido instruidos para dar muerte y enterrar a los dos primeros. Luego otros tuvieron sucesivamente la misma comisión, sin que se sepa exactamente cuántos soldados fueron realmente asesinados para preservar el lugar secreto y despistar a sus enemigos. Un plan brillante desde luego…pero de gran costo en vidas humanas.


El padre de la iglesia, el teólogo Quino Septimio Florente Tertuliano, mejor conocido como Tertuliano (160-220), fue el primero en considerar que la muerte de Cristo fue una suerte de suicidio, dado que él sabía que esto ocurriría, que lo pudo evitar pero no quiso y por el contrario eligió esta vía voluntariamente.
De allí, el comentario de John Donne (1572-1631) el más importante poeta metafísico inglés de la época de la Reina Isabel I, en su obra “Biathanatos”, un ensayo sobre el derecho a escoger la propia muerte, en tiempos en que aún no existían las palabras suicidio o eutanasia, cuando haciendo lo que se considera la primera defensa moral del suicidio escrita, dice: “nuestro bendito Salvador…eligió sacrificar su vida por nuestra Redención, y verter su sangre”. A Donne, se le considera el maestro del concepto, que combina una imagen u objeto con el significado de una idea, lo que conforma una metáfora.

El Antiguo Testamento relata cuatro suicidios: Sansón, Saúl, Abimelech y Achitofel. El Nuevo Testamento, registra el suicidio de Judas Iscariote, el cual es relatado por Mateo (Mateo 27:3-10).
“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo:
Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó ».
Según la tradición oral, Judas se ahorcó con una cuerda que amarró a un Olivo.

Sébastien-Roch Nicolas, (1741-1794) firmó sus escritos bajo el nombre de Nicolás de Chamfort, moralista francés, miembro de la Academia, brillante y mundano es nombrado por el príncipe de Conde como su secretario para que le escriba sus discursos y órdenes.
En 1789 fue lector de Mme Elisabeth, hermana del rey. Antes de la Revolución francesa fue uno de los escritores más apreciados en los salones parisinos, brillante y espiritual, escribió varias piezas de teatro. Fue secretario del Club de los Jacobinos. En 1792, Jean-Marie Rolland le nombra Director de la Biblioteca Nacional.
Durante la Revolución Francesa, se opone al Terror de Robespierre y es denunciado por el Comité de Seguridad y encarcelado por un breve tiempo por sus críticas y los fallos del partido revolucionario.

Aterrorizado ante la posibilidad de volver a ser detenido y procesado, se pega un tiro en el paladar, con tan mala suerte que se destroza la nariz y la mandíbula pero no se mata. Toma entonces un abrecartas de su escritorio y se apuñala varias veces en el cuello, sin éxito. Desesperado, lo intenta en el pecho y en la pierna, pero pierde la conciencia antes de conseguir matarse. Lo encuentra su criado en un charco de sangre y Chamfort acabará sus días en un hospital entre blasfemias y alaridos de dolor, hasta que le llega la muerte.
Séneca, el filósofo y gran tribuno romano, cayó en desgracia ante el tirano Nerón, del que antes había sido consejero político y Ministro y su maestro mientras cumplía su mayoría de edad.

El emperador Nerón Claudio César Augusto Germánico (37-68), cuya conducta venal y sanguinaria había quedado al desnudo cuando hizo asesinar a su hermanastro Británico, por temor a que éste le quitara el trono y luego a su madre Agripina al pensar que conspiraba en su contra y al que la historia recuerda de cuando Roma ardía, mientras el componía música con su lira, en el año 65, le acusó de estar implicado en la famosa conjura de Pisón, una conspiración en su contra.
Alertado de esta grave acusación, Séneca decide suicidarse, costumbre habitual de los Patricios de aquella época.

Sobre la muerte de Séneca, el historiador Tácito cuenta que el tribuno Silvano fue encomendado para darle la noticia al filósofo, pero siendo aquél uno de los conjurados, y sintiendo una gran vergüenza por Séneca, le ordenó a otro tribuno que le llevara la notificación del César. Cuando Séneca recibió la misiva, ponderó con calma la situación y pidió permiso para redactar su testamento, lo cual le fue denegado, pues la ley romana preveía en esos caso que todos los bienes del conjurado pasaran al patrimonio imperial. Sabiendo que Nerón actuaría con crueldad sobre él, decidió abrirse las venas en el mismo lugar, cortándose los brazos y las piernas. Su esposa Paulina le imitó para evitar ser humillada por el emperador, pero los guardias y los sirvientes se lo impidieron.

Séneca, viendo que su muerte no llegaba, le pidió a su médico Eustacio Anneo que le suministrase veneno griego (jugo de cicuta), el cual bebió pero sin efecto alguno. Pidió finalmente ser llevado a un baño caliente, dónde el vapor terminó asfixiándolo, víctima de la aguda asma que padecía. Al suicidio de Séneca lo siguieron, además, el de sus dos hermanos y el de su sobrino Lucano, sabedores de que pronto la venganza de Nerón recaería también sobre ellos.

Aníbal Barca, (247-183 a. de C.) el general y estadista cartaginés que llevó a cabo una de las hazañas militares más audaces de la antigüedad, atravesar con su ejército los Pirineos y los Alpes desde Hispania, llevando incluso elefantes de batalla, para conquistar el norte de Italia y destruir el imperio romano, también fue colocado por el destino ante grandes desafíos, incluida la elección de su muerte.
Considerado hasta hoy el padre de la estrategia, ha sido admirado incluso por sus enemigos. Cornelio Nepote, (25 a de C.) biógrafo e historiador romano, quien en su obra Sobre los hombres Ilustres, que constaba de 16 libros de biografías sobre reyes extranjeros y romanos, generales, jurisconsultos etc., le bautizó como “el más grande de todos los generales”. También han opinado lo mismo figuras como Napoleón I, Arthur Wellesley y el Duque de Wellington, habiendo sido llevada al cine su vida y su gesta relatada en innumerables documentales sobre las guerras púnicas.

El historiador romano Tito Livio menciona que cuando era un niño y su padre el general Amilcar iniciaba una campaña guerrera, Aníbal le rogó que le permitiera acompañarle y este aceptó con la condición que jurara que durante toda su existencia nunca sería amigo de Roma.
Su respuesta fue: “Juro que en cuanto la edad me lo permita, emplearé el fuego y el hierro para romper el destino de Roma”.

En el 195 a. de C., Aníbal llegó, huyendo de Cartago, a la corte de Antíoco III, y fue a refugiarse al reino Bitinio. Aníbal buscó refugio junto al rey Prusias I de Bitinia, quien estaba en guerra con un aliado de Roma, el rey Eumenes II de Pérgamo, poniéndose Aníbal a su servicio. Pero, por cuestiones políticas y pactos de naciones, se convirtió en un incómodo invitado y el rey bitinio decidió traicionar a su ilustre huésped.
Amenazado de ser entregado al embajador romano Tito Quincio Flaminino, Aníbal decide suicidarse en el invierno de 183 a. de C. utilizando un veneno que llevaba siempre consigo en un anillo, muriendo según estimaciones históricas a los 63 años de edad.
Sexto Aurelio Víctor ( 320-390), historiador y político del Imperio Romano, escribe que su cuerpo reposa en un ataúd de piedra, sobre el que es visible la inscripción: “AQUÍ SE ESCONDE ANIBAL”, el cual nunca ha sido encontrado.

Virginia Woolf, en realidad Adeline Virginia Stephen, nació en Londres en 1882 y durante su vida fue considerada una prolífica escritora, novelista, crítica y ensayista de gran relieve que abrió con sus escritos caminos no explorados en la expresión literaria, con una percepción privilegiada y descarnada de todo cuanto la rodeaba, cuya técnica del monólogo interior y estilo poético se consideran entre las contribuciones más importantes a la novelística moderna.
Durante toda su vida, Woolf luchó contra un desorden bipolar que eventualmente le costó la vida, pero también por la muerte sucesiva de sus seres queridos: Julia, su madre; Stella, su hermana; Leslie Stephen, su padre; y Julian Thoby, su hermano.
El historial médico de Virginia se resume en varios intentos de suicidio, reclusión en sanatorios, convalecencias en su hogar atendida por su esposo y enfermeras, jaquecas, colapsos, taquicardia, y, muy principalmente, insomnio.

Woolf tuvo una relación lésbica con la escritora Vita Sackville-West, que inspiró la novela semi-biográfica “Orlando” (1928), una historia sobre Sackville-West y su familia. La directora Rally Potter adaptó la novela libremente para una película de 1992.
Vita, casada desde hacía tiempo con un hombre que no le ocultaba sus gustos homosexuales, se disfrazaba de hombre, haciéndose llamar Julian, un nombre epiceno para encontrarse con la mujer que cortejaba. Este halo de intrigas forma parte de su encuentro con Virginia y de su relación amorosa. Si bien fueron amantes sólo durante tres años -desde 1925 hasta 1928-, mantuvieron una profunda amistad que perduró hasta el suicidio de Virginia.

En 1941, Virginia Woolf desapareció. Su marido correctamente adivinó que se había ahogado en el río Ouse, cercano a su casa de campo. Trozos de su vestimenta fueron encontrados a la orilla del río, y su cuerpo fue encontrado unos cuantos días después.
Quizás la personalidad de Virginia Woolf queda nítidamente expuesta en su diálogo con un grupo de mujeres profesionales sobre su experiencia como escritora, cuyo tema era "Cómo matar al Ángel de la Casa".

Según ella, el ideal angélico, era sinónimo de los estereotipos sexuales que seguían siendo dominantes en los años 30. De acuerdo a este mito, las mujeres virtuosas vivían en un estado casi incorpóreo, elevándose etéreas sobre los impulsos animales y dedicando su vida al bienestar de la familia.

A pesar de su aura moral, era un cuerpo útil que hacía las tareas domésticas con gran eficiencia, algo muy conveniente para el Señor de la Casa. El Ángel, sostenía ella, "era intensamente amable. Era inmensamente encantador. Era completamente generoso. Se destacaba en las difíciles artes de la vida familiar. Se sacrificaba a diario. Si había pollo, se quedaba con la pata; si había una corriente de aire, se sentaba en ese lugar; en suma, nunca tenía una opinión o un deseo propio, sino que prefería estar de acuerdo con las opiniones o deseos de los otros. Por sobre todo -¿es necesario que lo aclare?- era puro".

Ese falso ideal la había perseguido durante su juventud, porque era el Ángel de sus padres. Ellos habían adoptado esos valores y habían aceptado la desigualdad de roles que prescribían, porque "en ese entonces era imposible lograr una relación verdadera entre hombres y mujeres".
El Ángel había infectado sus vidas de irrealidad. En ciertos aspectos, esa falsedad empeoró después de la muerte de su madre, el primer año de la adolescencia de Virginia. Tras el mito de la virtud hogareña, acechaba la desagradable realidad de que su hermanastro mayor, George, la visitaba de noche en su cuarto para besarla, toquetearla y poseerla. No había a quién acudir en busca de ayuda o consejo, ninguna escapatoria a la culpa y a la confusión sexual. Su padre, estaba demasiado embargado por su pena para advertir la angustia de Virginia. Cada vez más sordo e irascible, sometía a sus hijas a un chantaje emocional insistiendo en que siempre debía haber un Ángel en la casa, y que una de ellas debía heredar ese puesto.

Virginia estaba azorada por la debilidad que había transformado a ese hombre, capaz de ser tan sensible, en una persona cruel y ciega a los sentimientos de los demás. Después de la muerte de su padre el Ángel se volvió más insidioso, y trataba de asfixiarla con su sabiduría convencional para evitar que ella pensara y escribiera con libertad, un ultraje ante el que se rebelaba con violencia. "Me volví hacia él y lo tomé por la garganta -le dijo a sus oyentes-. Hice todo lo que pude para matarlo. Mi excusa, si me juzgaran en un tribunal, sería que actué en defensa propia."
Pero el Ángel, (ella misma), un ser ectoplasmático, regresaba a la vida, ya que "es mucho más difícil matar a un fantasma que a la realidad".

El 28 de marzo de 1941, a los cincuenta y nueve años de edad Woolf se ahogó voluntariamente en el río Ouse, cerca de su casa de Sussex. Se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al río Ouse y consiguió su fin. Su cuerpo no fue encontrado hasta el 18 de abril. Su esposo enterró sus restos incinerados bajo un árbol en Rodmell, Sussex. Había dejado dos cartas, una para su hermana Vanessa Bell y otra para su marido Leonard Woolf, las dos personas más importantes de su vida.

La dramática carta que escribió para su marido decía: “Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices hasta que vino esta terrible enfermedad. No puedo luchar más. Se que estoy arruinando tu vida, que sin mi tú podrás trabajar. Lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirlo — todo el mundo lo sabe. Si alguien podía haberme salvado habrías sido tú. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo”.

Emilio Salgari (1862-1911) fue un escritor y periodista italiano. Escribió principalmente novelas de aventuras, ambientadas en los lugares más variados, como Malasia, el Mar Caribe, la selva India, el lejano oeste de Estados Unidos e incluso los mares árticos. Creó personajes que alimentaron la imaginación de millones de lectores y una gran mayoría de sus historias fueron llevadas al cine y recrearon a varias generaciones, a lo menos hasta los años setenta u ochenta.
¡Quién no recuerda a Sandokán, “El Tigre de la Malasia”, un príncipe de Borneo desposeído de su trono por los británicos. A esos piratas variopintos de exóticas razas, luchando junto a este héroe de los mares, en contra de las injusticias colonialistas inglesas, malvados mercaderes y políticos corruptos, que se apoderan de las islas, las riquezas y la libertad del sufrido pueblo Malayo!

¡Quién no se emocionó hasta las lágrimas con la extrema lealtad y valentía de sus amigos y compañeros de lucha, el portugués Yáñez, el bengalí Tremal-Naik, el mahrato Kammammuri, Sanbigliog y Ada Corishant! ¡Y también, el alivio y el júbilo, cuando las diezmadas expediciones lograban llegar con sus barcos destrozados y sus tripulaciones diezmadas hasta la su base de operaciones, el escondite secreto sito en la Isla de Mompracem! ¡O cuando la amada de Sandokán, Lady Mariana Guillonk, de nacionalidad inglesa y por lo tanto en principio poco aceptada en este mundo de corsarios, que luego es idolatrada por el pueblo como la “Perla de Labuán”, tiene un trágico final en defensa de su héroe, el Tigre de la Malasia.

Curiosamente, Emilio Salgari, quien describe paisajes y territorios con absoluta soltura, de países localizados en una geografía lejana y muy accidentada, jamás visitó esos lugares y no hay evidencia o constancia de que en alguna etapa de su vida recorriera otros países. Igualmente, Salgari se daba a si mismo el título de “Capitán” con el que incluso firmó algunas de sus obras, pese a que, no obstante haber realizado algunos estudios en el Instituto Técnico Naval “P.Sarpi” en Venecia, nunca llegó a obtener tal título y que su experiencia como marino

se reduce a unos cuantos viajes de aprendizaje en un navío escuela y a otro viaje más, esta vez como pasajero del barco mercante “Italia Una”, en el que realizó una travesía de tres meses por el mar Adriático.

Esto habla de su prodigiosa imaginación e inventiva, unida a una prolija investigación documental, como de su poderosa memoria para conservar datos y detalles, así como características humanas, que más tarde trasladó a infinidad de personajes de su creación.
Emilio Salgari, escribió ochenta y cuatro novelas y un sinnúmero de relatos cortos y cuentos imposibles de determinar, que en el menor de los casos, suman más de cien, de piratas, de aventureros, de descubrimientos fastuosos, muchos de ellos de ciencia ficción, como la atípica novela "Las Maravillas del 2000", que escribió en el año 1907. Sus historias compilan una titánica obra que comprende ciclos compuestos de varios capítulos, entre los que podemos destacar:
Ciclo Los Piratas de las Antillas; Ciclo Piratas de las Bermudas; Ciclo Aventuras en el Far-West; Ciclo Capitán Tormenta; Ciclo La Flor de Perlas; Ciclo Los hijos del Aire; Ciclo Los dos marineros: y, una infinidad de otras novelas independientes.
Emilio Salgari se casa en 1892, cuando tenía treinta años, con la actriz de teatro Ida Peruzzi, una mujer muy joven y exuberante a la que llamó siempre cariñosamente, "Aída", como la heroína de Verdi, con quien tiene cuatro hijos, a los que bautiza con los nombres de personajes de sus libros: Fátima, Nadir, Romero y Omar, estableciendo dos años después su residencia en la ciudad de Turín.

Algunos de sus biógrafos describen a Ida como ninfómana e impúdica, portadora de sífilis, con brotes esquizofrénicos que derivaron en muchas rencillas matrimoniales. A su vez Salgari, cuyo padre se suicidó cuando él tenía 27 años no resulta favorecido, ya que estos mismos lo califican como un alcohólico hosco, desagradable y agresivo que ahogaba en el alcohol y el sexo todos sus complejos, manías y obsesiones, como los tacones altos que usaba para ocultar su baja estatura y los seudónimos rimbombantes con que se presentaba a si mismo, como Capitán Salgari y a veces Almirante Guido Altieri, así como el trato a su esposa a quien obligaba a disfrazarse de "Perla de Labuán", cuando los estudiantes llegaban de visita a la casa del “padre de Sandokan y del Corsario Negro”.

Pese al éxito de sus libros, muchos de los cuales alcanzaron tiradas de 100.000 ejemplares para dar satisfacción a los pedidos de todo el mundo, Salgari nunca logró ganar dinero para vivir decentemente. Con lo que recibe de los editores apenas tiene para sustentar a su familia. Su progresivo alcoholismo y el creciente deterioro mental de Ida le fueron creando una desestabilización síquica que degeneró en un primer intento de suicidio con una espada, en 1909, cuando tenía 45 años.

Dos años después Aida es internada en el manicomio de Collegno provocando en él la desesperación más completa. Salgari, desconsolado y acechado por problemas económicos se suicida abriéndose el vientre con su navaja de afeitar según el rito japonés del seppuku conocido como hara-kiri, propinándose grandes heridas en el abdomen y garganta. Era el 25 de abril de 1911 y Emilio tenía 47 años. Dejó escritas tres cartas, dirigidas respectivamente a sus hijos, a sus editores y a los directores de los periódicos de Turín. La carta a sus editores fue suficientemente elocuente:

"A mis editores: A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semi-miseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari".

A los Directores de los periódicos de Turín: Vencido por todo tipo de desgracias, reducido a la miseria a pesar del enorme trabajo, con mi mujer loca en el hospital, a la que no puedo pagar sus gastos, me quito la vida.
Tengo muchos admiradores en Europa y América.
Les pido señores directores, que abran una suscripción para sacar de la miseria a mis cuatro hijos y pagar los gastos de mi mujer mientras esté en el hospital.
Debería haber tenido otra situación y suerte, debido a mi nombre.
Estoy seguro que Uds., señores directores, ayudarán a mis desgraciados hijos y a mi mujer.
Con las gracias más sentidas, me despido,
Emilio Salgari”.

“A mis hijos:
Queridos hijos:
Soy un vencido. La locura de vuestra madre me ha partido el corazón y todas mis fuerzas.
Yo espero que los millones de mis admiradores, a los que durante años he distraído e instruido, os saldrán al encuentro. Os dejo sólo 150 liras, más un crédito de 600 liras, que recogeréis de la señora Nusshaumar. Os dejo la dirección.
Que me entierren como pobre, ya que estoy arruinado. Manteneos buenos y honestos y pensad, en cuanto podáis, en ayudar a vuestra madre.
Os besa a todos, con el corazón sangrando, vuestro desgraciado padre.
Emilio Salgari.
Voy a morir al Valle di San Martino, junto al sitio en el que, cuando vivíamos en Via Guastella, íbamos a desayunar. Encontrarán mi cadáver en un barranco que ya conocéis, porque allí íbamos a coger flores”.

El gran periodista y escritor estadounidense Ernest Miller Hemingway (1899-1961), es considerado uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. Conocido como el último de los autores neohumanistas, impuso un estilo directo, duro y cínico. El principal tema de su obra es la muerte, única certeza inevitable en la incertidumbre de la vida humana.

En esencia fue un aventurero que recorrió medio mundo, dejando profunda huella a su paso, por su arrolladora personalidad y actitud frente a la vida. En su juventud y en un anticipo de lo que sería su vida, fue un apasionado de la caza y la pesca, fue alumno destacado en Lenguas, estudiaba música y tocaba el violonchelo, formaba parte de la orquesta River Forest High School, jugador de waterpolo y de rugby. Se interesaba también por el boxeo y empezó a mostrar sus aptitudes literarias en el diario escolar, donde se firmaba con el seudónimo de Ring Lardner, Jr.

Al acabar sus estudios, en 1917 no quiso ir a la Universidad, como quería su padre, ni quiso perfeccionar sus estudios de violonchelo, como su madre anhelaba. Se trasladó a Kansas y comenzó a trabajar de reportero en el Kansas City Star. Sus comienzos literarios no fueron nada fáciles ganándose la vida como corresponsal y viajando por toda Europa llegando a trabajar como sparring de boxeadores y cazando palomas en las plazas y parques cuando el dinero no le llegaba para cubrir las necesidades de él y de su esposa.

Cuando Estados Unidos entró en lo que sería la Primera Guerra mundial, Ernest intentó seguir los pasos de sus amigos escritores a quienes admiraba, John Dos Passos, quien se alistó como voluntario en las ambulancias militares de Italia, William Faulkner, que lo hizo como piloto de la RAF, la Fuerza Aérea Británica y F. Scott Fitzgerald, quien se alistó en el ejército estadounidense, para lo cual postuló al Cuerpo de Expedición Americano, pero fue excluido como combatiente por un defecto en el ojo izquierdo y solo consiguió ser admitido como conductor de ambulancias de la Cruz Roja.

En tal condición desembarcó en Burdeos en mayo de 1918 para marchar a Italia. Fue tal su comportamiento que fue condecorado por el gobierno italiano por salvar la vida de un soldado de ese país. Luchó en el frente de batalla, sufriendo graves heridas en sus piernas.

Enamorado de Europa, retrató el Paris bohemio de los años veinte en su primera novela “Fiesta” así como la España y sus fiestas taurinas, las cuales le apasionaban, en “Muerte en la tarde”.
Vivió la guerra civil española de la que escribiría en “Por quién doblan las campanas” después de moverse por Africa cuyas vivencias como cazador dejaría plasmadas en su novela “Las verdes colinas de Africa”.
Participó asimismo en la II Guerra Mundial como corresponsal de guerra y como soldado siendo uno de los primeros en entrar en el París liberado después de desembarcar en la Normandía.
Vivió después más de 20 años en Cuba donde escribiría “El viejo y el mar” que le reportaría el Premio Pullitzer en 1953. Un año después recibiría el Premio Nobel de Literatura.
En Cuba, donde fue dilecto amigo de Fidel Castro, se hospedó por años en el Hotel "Ambos Mundos", de la Habana, donde escribió su novela “Por quién doblan las Campanas”. Luego adquirió la finca Vigía en el poblado San Francisco de Paula, a 25 kilómetros de La Habana, viviendo allí entre 1939 y 1960, mansión que hoy es un museo que da cuenta de su vida en la isla.

Hemingway, dejó un profundo recuerdo en las localidades cercanas a su casa, en sus restaurantes, como Cayo Paraíso, en la costa norte de Pinar del Río, “La Bodeguita del Medio” y El Floridita, negocios que frecuentaba y en particular en un poblado de pescadores llamado Cojímar, donde acostumbraba anclar su yate “El Pilar”, que le sirvió para ambientar su famosa novela “El Viejo y el Mar”. En este poblado, como homenaje del cariño de la gente, los pobladores levantaron una glorieta que guarda un busto colocado en su honor por voluntad popular.

Después de una vida de intensas aventuras y de grandes exitos como escritor, el 2 de julio de 1961 Heminway enfermó de Alzheimer y afectado de una gran depresión, fue hallado muerto en su habitación con la cabeza destrozada por una bala de escopeta de matar tigres, tal cual lo hicieran antes su abuelo y su padre. Su viuda, declararía que se trató de un accidente, pero esa versión se contradice con la experiencia en el uso de armas de Hemingway además que el orificio de bala entró por el paladar, herida eminentemente de tipo suicida.

Hemingway además experimentaba en su vejez un temor casi patológico a parecer o ser identificado como homosexual. En una entrevista posterior a su deceso, su hijo Gregory dijo que “su padre cada día se levantaba con la urgencia de probar que era un hombre. Esa necesidad lo llevó a practicar deportes, caza, pesca, tauromaquía. Creo que bebía tanto para no soñar con ese conflicto. Yo no creo que haya sido un homosexual, sentía una gran atracción por las mujeres, pero sí tenía un gran niedo a sentirse homosexual. El estaba muy preocupado con la masculinidad. Un día me dijo que ser hombre era un trabajo muy duro.”

"No tuvo una infancia muy feliz. Su padre se suicidó en 1928 debido a una enfermedad incurable. Queda traumatizado por una madre autoritaria que lo vestía de niña y, posteriormente, a causa de una dolorosa experiencia al verse obligado a acompañar a su padre (ginecólogo), en el difícil parto de una india cuyo marido se suicidó por no poder soportar los gritos de su mujer"...

Margaux Hemingway, la famosa modelo y actriz de cine, nieta de Ernest (nacida en 1955) padecía de depresión autodestructiva y se suicidó el 1 de julio de 1996, un día antes del aniversario de la muerte de su famoso abuelo.
Greg, el hijo menor del escritor, a quien este siempre rechazó y del cual tenía prohibido hablar en su presencia, por el rechazo que Hemingway hacía de su homosexualidad, se casó después de su muerte con la secretaria de su padre, la periodista irlandesa Valerie Danby-Smith con la que tuvo tres hijos. Este matrimonio fue muy infeliz por el desequilibrio síquico de Gigi, como llamaban a Greg, quien en octubre de 2001, seis años después de haberse sometido a una operación de cambio de sexo, murió en una cárcel de mujeres, a la que había sido conducido en total estado de desorientación.

El 23 de Marzo, Ronald Opus se encontraba en la terraza de un edificio, dispuesto a saltar al vacío para acabar con su vida. Mientras caía al vacío, en su recorrido descendente por la 9ª planta, un disparo fortuito que se produjo a través de una ventana, acabó con su vida.

El suicidio no habría tenido éxito, porque pocos metros más abajo, había una red de protección en la 8ª planta que habían instalado unos limpiacristales.

La investigación, determinó que en la ventana desde donde se produjo el disparo, vivía un matrimonio mayor. El hombre amenazaba con disparar a la mujer con una escopeta mientras mantenían una riña. Estaba tan enfadado que, sin darse cuenta, apretó el gatillo, sin apuntar a la mujer. La bala perdida por la ventana sería la que mataría al suicida.

La situación legal es incierta. Por un lado, el hombre quería suicidarse. Pero por otro, su suicidio nunca hubiera tenido éxito, así que podía pensarse en un homicidio accidental.
Sin embargo, la investigación continuaba. El hombre que disparó afirmaba que el arma siempre estaba descargada, que no sabía qué había ocurrido. Su mujer confirmó sus palabras: el hombre acostumbraba a apuntarla con un arma descargada, como rutina dentro de sus habituales discusiones.

Después se supo, por un testigo, que el hijo de este matrimonio había cargado la escopeta, aproximadamente seis semanas antes del fatal accidente. La investigación puso al descubierto que la mujer había dejado de mantener a su hijo económicamente y este, conociendo la propensión de su padre a amenazar con la escopeta, cargó en arma con la esperanza de que su padre disparara a su madre.

La decepción del hijo, al ver día tras día como su padre nunca apretaba el gatillo, llevó al hijo a saltar desde la terraza de este edificio de diez plantas, para acabar muriendo por un disparo de bala, a través de la ventana de un piso en la 9ª planta.

El forense determinó que la causa de la muerte había sido suicidio.

Sin embargo esta historia, que motivó una película (Magnolia) y que circuló por años en internet, como ejemplo clásico de un suicidio impredecible y de gran complejidad legal, es falsa.

En 1987, el forense Don Harper Mills, que teóricamente había presentado la historia como cierta en un Congreso de la Academia Americana de Ciencias Forenses, nos cuenta la verdad de la misma:
"Se me ocurrió la historia en 1987, para presentarla en la reunión, como forma de entretenimiento y para ilustrar cómo cambiando unos pequeños detalles las consecuencias legales se ven completamente alteradas. En los últimos dos años he recibido unas 400 llamadas telefónicas sobre el tema de escritores, periodistas, estudiantes de leyes, incluso profesores de derecho que quieren incluir la historia en sus libros de texto..."