domingo, 26 de julio de 2009

¿CUAL ES EL DIOS DE LA CIENCIOLOGÍA? Parte 1.

"Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda".
Martin Luther King.

Cuando quise investigar el tema en castellano, me encontré con la página http://www.mipunto.com/temas/2do_trimestre06/cientologia.html, que según pude establecer después, es similar a las miles que la Iglesia de la Cienciología posee en Internet para introducir a los interesados en esta peculiar doctrina, web de donde extraje los siguientes comentarios que me parecieron de interés y que dicho sea de paso contestaban taxativamente la pregunta del encabezado ¿Cuál es el Dios de la Cienciología?

“Hace más de 50 años la mente humana fue tomada como punto de partida para crear lo que ahora es uno de los dogmas más importantes del siglo XX. Lo que comenzó como un proyecto personal del escritor de cine-ficción Ronald Hubbard, en poco tiempo se convirtió en más que ilusorias pretensiones y hoy en día es considerado como un destacado movimiento religioso y terapéutico.
El término Cientología, también conocido con Cienciología, por basarse en la ciencia del estudio de la mente y el conocimiento, ha sido ampliamente debatido y objeto de controversia por ser considerado por sus críticos como “una tendencia que pretende hacer del ser humano algo inalcanzable y demasiado supremo para el mundo terrenal”.
La Cientología o Cienciología es un "movimiento religioso que adora la mente humana" como la fuerza única y necesaria que el hombre necesita para lograr la perfecta energía espiritual; es el estudio y manejo del espíritu en relación consigo mismo, con el universo y con las otras formas de vida.
"Esta ciencia convertida en religión" describe la "técnica terapéutica para tratar todas las enfermedades mentales no orgánicas y todas las enfermedades orgánicas psicosomáticas, que asegura una curación total", por lo que excluye los demás métodos basados en psicoanálisis, hipnosis, electrochoques e intervenciones quirúrgicas, entre otros tratamientos científicos tradicionales.
"El principio esencial de esta filosofía es que la religión, como dogma de fe, pertenece al mundo del misterio que trasciende lo material, y no hace falta para mejorar la mente humana”.
[…"El boom de una fe que no adora dioses ni cree en más que la mente",
ha congregado "una engalanada lista de estrellas de Hollywood" que afirma abiertamente creer en los principios básicos de esta religión y sentirse plenamente satisfechos de los resultados personales obtenidos desde su práctica.
Ídolos de la pantalla grande como Tom Cruise, Nicolas Cage y John Travolta; las actrices Kirstie Alley, Mimi Rogers y Anne Archer; el alcalde de Palm Springs, el músico de jazz Chick Corea al igual que Nancy Cartwright, la voz de la estrella del dibujo animado Bart Simpson y hasta el controversial Michael Jackson han puesto a trabajar el poder de su mente con la doctrina de la Cientología].

Hemos destacado con cremillas los párrafos precedentes que resultan mayormente incongruentes para definir este nuevo credo. A nuestro juicio, resulta a lo menos absurdo pretender una religión que no crea en un Dios y que, aún más, considere al resto de las religiones como algo poco importante que “no hacen falta para mejorar la mente humana.”
A renglón seguido, se asegura que es una técnica terapéutica e incursiona en el campo de la medicina tradicional para tratar todas las enfermedades mentales no orgánicas y todas las enfermedades orgánicas psicosomáticas, acotando al más puro estilo del chamamismo y los curanderos tribales que es : “una tendencia que pretende hacer del ser humano algo inalcanzable y demasiado supremo para el mundo terrenal”.(¿La promesa del paraíso tal vez?) - Y la guinda que corona la torta: asegura una curación total de todas las enfermedades mentales no orgánicas y todas las enfermedades orgánicas psicosomáticas. Esta verdadera ensalada de creencias disímiles termina utilizando lo que constituye el caballo de Troya de esta Iglesia: El boom de una fe que no adora dioses ni cree en más que la mente, ha congregado una engalanada lista de estrellas de Hollywood que afirma abiertamente creer en los principios básicos de esta religión…

Cuando uno escribe este tipo de temas atingentes a las creencias privadas de las gentes, que desde luego suelen ser muy sensibles, se corre el riesgo de ser mal interpretado o acusado de algún grado de intolerancia o discriminación, pues necesariamente siempre existe un sesgo personal involucrado en cada opinión, que depende de la instrucción y cultura del opinante y de su nivel de indulgencia hacia ideologías que aparentemente, según sea su idea, estén contra toda lógica o atenten contra el criterio, la moralidad y la racionalidad aceptadas por la media de la sociedad mundial
No obstante, hurgando en los antecedentes de esta secta conocida vulgarmente como Iglesia de la Cienciología, (palabra compuesta de Ciencia: conocimiento racional, exacto y verificable y Logía: discurso, doctrina, estudio) y también como Dianética, estos escrúpulos y temores incipientes se desvanecen rápidamente. Pocas veces es dable encontrar en una sola causa tantas imbecilidades, desatinos y desverguenza para disfrazar un negocio bajo el tamiz de una cierta tendencia espiritualista, que a la postre, a la luz de los hechos concretos, resulta también inexistente.

Al final del día solo queda el coraje de establecer que no obstante ello, hay miles y posiblemente millones de individuos en este movimiento y en otras sectas igualmente impresentables, donde necesariamente la culpa es de sus fanáticos y prosélitos, compuestos usualmente por sujetos de rebajado espíritu crítico, dotados de un altísimo grado de ingenuidad o que presentan un claro déficit de información de buena calidad, que no solo creen en estas patrañas, sino que están dispuestos a conceder que esta ideología produce cambios positivos en su vida, dado lo cual no tienen inconveniente en aceptar pagar por este “beneficio”, de acuerdo a tarifas preestablecidas por estas “Iglesias”.
Para comprender mejor estas afirmaciones reproduzco aquí, lo que circula en Internet como textos extractados de declaraciones de ex altos funcionarios de la cienciología renegados, de lo que es la filosofía creacionista de esta secta que se enseña en los más altos niveles del aprendizaje, que viene a ser la parte doctrinal que explica su razón de ser, la forma en que su profeta, Gurú, Mesías e inventor de la Cienciología y La Dianética, L. Ron Hubbart, dejó testimonio de sus “descubrimientos”, que explican esta pseudo religión, el nacimiento de la raza humana y contesta la pregunta fundamental de cómo y por qué estamos hoy en la tierra.

Según obra en conocimiento de Hubbard, “hace 75 millones de años, un emperador extra terrestre de la Confederación Galáctica llamado Xenu, gobernaba todos los planetas en esta parte de la galaxia incluyendo el planeta Tierra, que en esos días se llamaba Teegeeack.
Un día Xenu se encontró ante un grave problema: los 76 planetas que él controlaba estaban superpoblados. Para solucionarlo, Xenu y un grupo de traidores asumieron la dirección y el control completo de esos planetas para derrotar a los Funcionarios Leales. Con la ayuda de un equipo de psiquiatras, citó a los 13,5 trillones de personas que sobraban en los planetas con la excusa de una inspección de hacienda, pero en lugar de eso recibieron inyecciones de una mezcla de alcohol y glicol paralizante y fueron transportados a través del espacio interestelar en aviones espaciales, muy parecidos a los Douglas DC-8, al planeta Tierra.
Allí, la gente fue paralizada y amontonada alrededor de las bases de los volcanes en grupos de centenares de millones. Entonces, los esbirros de Xenu colocaron bombas atómicas alrededor de los volcanes y las detonaron todas al mismo tiempo. Mientras los centenares de millones de almas volaban arrastradas por los vientos nucleares, Xenu decidió engañar a esas almas para que no volvieran nuevamente a sus planetas de origen, para lo cual colocó trampas de rayos electrónicos especiales, viscosos como el papel matamoscas, que quedaron atrapadas allí. Una vez capturadas todas las almas o espíritus fueron llevadas a una enorme instalación de lavado de cerebro, donde fueron implantados con cosmovisiones falsas en unas especies de cinematógrafos. Cuando finalizó este proceso de reeducación de estas almas que en cienciología se llama “implante” todos estos espíritus fueron soltados. Esparcidos como almas radioactivas, en estado de total confusión, estos trillones de almas alienígenas ( llamados Tetanes temporales según la Cientología) solo anhelan regresar a cuerpos humanos, por lo que han estado por millones de años impregnándose en los humanos de la tierra sin excepción.
De acuerdo a la “enseñanza del Maestro” esos espíritus son la raíz de todos los problemas psíquicos y somáticos del hombre moderno, desde crímenes y causas de los conflictos bélicos hasta los problemas interpersonales En cuanto a Xenu, los Funcionarios Leales finalmente lo derrocaron y lo encerraron en una montaña donde quedó atrapado por un campo de fuerza alimentado por la energía de una pila eterna en la que Xenu aún vive hoy en día”.

En la praxis, esta visión cosmogónica de la Iglesia Cientóloga consiste en que “el auditor” (un Ministro Calificado de la Orden) ayuda al “auditado” (el cliente o nuevo miembro) a convertirse en dueño de su mente reactiva (según el Gurú, parte de la mente que percibe y clasifica de forma inconsciente). Este ministro con ayuda del Electrómetro, conocido como E-Metro, instrumento inventado por “el maestro”, permite localizar las zonas de sufrimiento espiritual. Ahí es donde el “auditado” cobra conciencia de que el thetan (su parte inmortal) debe hacerse operativo, es decir, efectivo en relación con las 8 dinámicas (de aquí se deriva la cruz de ocho brazos que caracteriza al culto, por supuesto implantada por el Maestro) que son: impulso de supervivencia individual, pareja e hijos, grupo, humanidad, naturaleza, materia-energía-espacio-tiempo, espíritu y Ser supremo.


Conforme un individuo avanza en la jerarquía dentro de la organización, demostrando estar más comprometido con ella, se le van revelando detalles sobre las creencias de la cienciología. Los niveles de esta jerarquía se llaman niveles OT. En los más avanzados de estos niveles les es revelada la existencia de Xenu, emperador alienígena que dio inicio a la serie de eventos que concluirían por explicar cómo los seres humanos son racimos de almas extraterrestres apiñadas dentro de cuerpos ajenos. Cada una de estas almas es llamada, en inglés, body thetans.
Después de este galimatías y mientras los lectores digieren estas “poderosas ideas”, importa decir que la humanidad posee una rica experiencia respecto de las innumerables sectas, religiones, pseudo filosofías y movimientos de grupos de control mental que procuran captar la generalmente ingenua y frágil fe, al igual que la credibilidad de millones de personas que necesitan creer en algo. Que sienten, que una creencia en un ser superior que los ampare en sus debilidades es un artículo indispensable en sus vidas y que por lo tanto poseen una clara predisposición para “engancharse”.

Desde el momento que coexisten tantos centenares de creencias disímiles, algunas de ellas rayanas en sicopatías y perversiones que conducen a sus fieles a suicidios colectivos o actos de disipación sexual y depravación, que han llegado en su exacerbado fanatismo al extremo de planificar y ejecutar fríamente asesinatos selectivos, es que hay que prestar atención al nacimiento o desarrollo de estos grupos de reciente data, todos los cuales, irrumpen en esta sociedad del siglo veintiuno, por un fenómeno de agotamiento de las antiguas creencias dando lugar a movimientos audaces, provistos de tecnología y comprensión de los fenómenos sociales que movilizan a estos colectivos más crédulos, ofertando productos de fe novedosos que no se entregan gratis.

El mentado Gran Maestro, Guía y Líder Espiritual es un controvertido sujeto que falleció en 1986 de nombre Laffayette Ronald Hubbard, que según sus adeptos y la extensa literatura Ciencióloga, casi toda escrita por el mismo, es un connotado científico, literato, historiador, explorador, héroe de guerra, inventor, filósofo, músico y hasta físico nuclear. Resulta muy divertido leer en su web oficial, http://quees.cienciologia.org.mx/, los ampulosos conceptos que se escriben del “Maestro”, en los capítulos “El Administrador”, “El Artista”, “El Aventurero/ Explorador”, “El Avezado Marino”, “El Aviador”, “El Cineasta”, “El Creador de Música, “El Educador”, “El Escritor”, “El Filósofo”, “El Fotógrafo” y “El Poeta Lírico”. Por supuesto todas las historias y alabanzas con que describen sus supuestas hazañas son un verdadero himno al culto de la personalidad que se hace de Hubbard y es muy obvio que éstas no pasan de ser fantasías basadas en lo que él escribió sobre si mismo en sus biografías, según las cuales vendría a ser un ser superdotado parecido a Superman. El lector nunca arribará a escuchar, sentir o ver una pieza de lo que escribió, tocó a musicalizó porque misteriosamente todas las páginas de la iglesia que obran en internet desaparecen o no son encontradas, menos si alguien quiere dejar un comentario, lo que resulta imposible de hacer. A la Iglesia le importa mucho que la gente crea que Hubbard incursionó con éxito en todas las actividades humanas, ya que todo el sistema se basa en que no se puede dudar del Maestro por que es quien tiene la experiencia y porque sus escritos, elevados a la categoría de rituales, son palabra sagrada y a sus discípulos se les exige creer a pie juntillas en todas y cada una de sus teorías, so pena de ser castigados y separados de la Orden.
En la primera parte de su biografía podemos leer: “A la edad de dos años, la familia fijó su residencia en un rancho en las afueras de Kalispell, en Montana…. De joven aprendió mucho acerca de la supervivencia en el tosco y difícil lejano Oeste, lo que él llamaba: “sus actitudes de jugarse el todo por el todo, su humor desdeñosamente irónico, sus bromas de vaqueros y el no darle importancia a lo peor ni a lo más peligroso”. No solo podía montar caballos a la edad de tres años, sino que pronto fue capaz de lazar y domar potros salvajes como el mejor de los vaqueros”…
(¡Esta gente debe creer que todos somos lesos de nacimiento. Sería la única forma de concebir que un niño de 4 años es capaz de domar un potro salvaje!...)
Más adelante se cuenta que también a esa edad convivía con las tribus indias Pies Negros, de los que asimiló muchas de sus ideas y costumbres por lo que estos indios lo consideraron como “hermano de sangre”, es decir, uno más de ellos…. (¿Qué estarán fumando los Cienciólogos para creerse estas chifladuras?)
Pero estas mentirillas no son nada para las que se suceden a lo largo de toda su biografía, de sus hazañas de joven y de sus logros de adulto, lo que hace pensar que Hubbard fue mitómano toda su vida.
Su hijo L. Ron Hubbard Jr. que fue la persona que más vivió junto a él, que trabajó por años ayudándole en la práctica y puesta en marcha de esta religión y que por lo tanto le conoció muy bien, en entrevista concedida a Penthouse y a varios otros medios y también en programas de TV, aseguró que a su juicio el 99% de los hechos que publicaba su padre en sus biografías eran mentiras y más aún, que su mentada obra Dianética y luego la Iglesia de la Cienciología eran parte de un lucrativo negocio inventado paso a paso por su padre para conseguir fortuna.

sábado, 11 de julio de 2009

Nikola Tesla, el inventor, a 153 años de su nacimiento.


Un día como hoy, 10 de Julio pero de 1856, nacía Nikola Tesla en Smiljan, Croacia (entonces Imperio Austríaco), quién, ahora lo sabemos, se convirtió en uno de los inventores más importantes y al mismo tiempo menos valorados de toda nuestra historia.
Se calcula que llegó a inventar entre 700 y 1800 dispositivos, la gran mayoría desconocidos por el gran público entre los cuales podemos mencionar la corriente alterna, corriente de impulso y oscilante, la tecnología de radar, el submarino eléctrico, el telescopio, las bujías, el motor de inducción, los rayos X, el control remoto, la transmisión de video e imágenes por métodos inalámbricos, el cable transatlántico, las primeras técnicas de energía solar, el mando a distancia, la luz fluorescente, entre los más significativos. Es tal su importancia científica y el valor de sus investigaciones, muchas de las cuales aún no salen a la luz pública, que todo el mundo científico que valora y reconoce su aporte a la ciencia celebra ahora el aniversario 153 de su nacimiento y hasta Google como tributo a su memoria, ha cambiado la imagen de su logo mostrando lo que se conoce como la bobina de Tesla en acción.

Sin duda Nikola Tesla fue uno de los científicos más versátiles y revolucionarios de su época, que nunca se conformó con las cosas fáciles dedicando su vida a la búsqueda de una tecnología superior capaz de moldear la energía para permitirle a la raza humana dar un gran salto en la historia. El confiaba en el conocimiento y en su propia capacidad investigativa y por eso en 1900, visionariamente ya declaraba premonitoriamente algunos logros que serían alcanzados en el siglo XX:

"En un futuro próximo veremos una gran cantidad de aplicaciones de la electricidad (...) podremos dispersar la niebla mediante fuerza eléctrica (...) centrales sin hilos se utilizarán con el propósito de iluminar los océanos (...) se conseguirá la transmisión de imágenes mediante hilos telegráficos ordinarios (transmisión sin hilos de inteligencia y energía) (...) otra valiosa novedad será un máquina de escribir operada mediante la voz humana (...) tendremos eliminadores de humo, absorbedores de polvo, esterilizadores de agua, aire, alimentos, y ropa (...) se convertirá en imposible contraer enfermedades por gérmenes y la gente del campo irá a las ciudades para permanecer allí (...) transmisión de energía sin hilos (producida por generadores ambientalmente compatibles) para que el hombre pueda solucionar todos los problemas de la existencia material. La distancia, que es el impedimento principal del progreso de la humanidad será completamente superada, en palabra y acción. La humanidad estará unida, la guerras serán imposibles, y la paz reinará en todo el planeta."


La vida de Nicola Tesla es realmente asombrosa y una de las más singulares de que se tiene memoria. Se podría escribir cientos de volúmenes pormenorizando sus incontables creaciones, diseños y proyectos dado que su tesonero trabajo científico arrojó 710 inventos patentados, en su mayoría relacionados con la producción y transformación de la energía. Poseedor de una memoria prodigiosa además de su preclara inteligencia, le ayudaba el dominio que tenía de varios idiomas, lo que le permitía recoger información en textos escritos en diversas lenguas. Desde su más temprana edad armaba complejos dispositivos mecánicos sin necesidad de modelos y con cualquier material que tuviera disponible.

Tesla fue un gran físico, matemático e ingeniero eléctrico considerado el precursor de la corriente alterna y padre de la industria eléctrica moderna así como un fabuloso inventor que hoy en día está considerado junto a Einstein como uno de los genios más grandes del siglo XX, pero que no obstante, murió en 1943 completamente decepcionado por no haber podido concluir su obra, sólo, pobre y sin haber recibido ningún reconocimiento. La humanidad disfruta actualmente sin saberlo, de muchos de sus proyectos que luego fueron implementados y puestos en ejecución como los sistemas de televisión, el microondas o la radio. Estos inventos fueron tan extraordinarios y tan increíbles para su época que muchos pensaron que Tesla era un ser venido de otro planeta, un extraterrestre cuya misión era enmendar el rumbo de la ciencia. Y otros, que nunca le tomaron en serio, entre ellos muchos de sus colegas, que pensaban que no era más que un loco visionario.
Uno de los capítulos más amargos de su vida fue cuando el reputado científico italiano Marconi obtuvo en 1908 el Premio Nobel de Física por un invento de su autoría, la radio, que Tesla había inventado a lo menos 15 años antes. Esta injusticia lo marcó poderosamente y pasó muchos años de su vida litigando ante los más altos tribunales de Estados Unidos un reconocimiento, dictamen que finalmente le hizo justicia en 1943 cuando ya Tesla estaba muerto, pesando en esta decisión 17 patentes tecnológicas que este tenía a su nombre. Esta sin embargo, no fue la única vez que distintos proyectos suyos fueron patentados por otros, aprovechándose su condición de extranjero y su naciente fama de extravagante. Muchos de sus inventos aún existen a nombre de otras celebridades y en el caso de la radio, aún hay libros que reconocen como su creador a Marconi. En todo caso, la disputa era un idealismo de Tesla, quién deseaba entregar esa tecnología gratuitamente. En cambio la "Marconi Company" sólo pretendía comerciar con el producto.
Famosa fue su sabida enemistad con Edison. En sus primeros años trabajó en Budapest donde desarrollo varios de sus primeros inventos, tales como la primera teoría sobre la corriente alterna y un amplificador. Desde allí buscó tomar contacto con el famoso Thomas Alba Edison, consiguiéndose una carta de presentación de Charles Batchelor, Gerente de “Continental Edison” amigo y socio de Edison en Europa que decía: “Conozco a dos genios en el mundo y tú eres uno de ellos; el otro es este joven…”
Al año siguiente decidió su viaje, para lo que debió vender todas sus posesiones para pagar los boletos de tren y barco y partió a Nueva York. A Edison no le gustó mucho el joven croata, pero le dio trabajo. Edison tenía una escasa educación formal y sus invenciones eran fruto de un método empírico de prueba y error, mientras Tesla resolvía mentalmente todos los problemas técnicos sin hacer experimentaciones ni dejar bocetos preliminares.

Rápidamente Edison advirtió que Tesla progresaba en su trabajo, a la vez que hacía valiosas contribuciones. Cuando Tesla sugirió que podía mejorar la eficiencia y reducir el costo de operación de los dínamos DC que fabricaba Edison, el jefe de planta le respondió: "Te daremos cincuenta mil dólares si lo logras".
Durante los siguientes meses, Tesla diseñó 24 nuevos tipos de dínamos DC. Reemplazó los imanes de campo grandes por otros más pequeños y eficientes y agregó importantes controles automáticos. Las máquinas funcionaron como Tesla predijo, y la Compañía Edison adquirió así numerosas patentes nuevas.
A mediados de 1885, cuando Tesla reclamó los cincuenta mil dólares prometidos, la respuesta de Edison fue la siguiente: "Tesla, tú no comprendes el sentido del humor americano". Furioso, además de no recibir ni un céntimo extra por su productividad, más allá de su salario de 18 dólares semanales, Tesla renunció a su trabajo con Edison.
Tras romper con Edison, crea su propia Compañía logrando concretar una de sus metas que era la construcción del primer motor de inducción de corriente alterna. Sin medios económicos para concretar todas sus investigaciones e inventos, recurre a Westinghouse, un científico y empresario adinerado quien le compra sus patentes y lo contrata para trabajar con él en los "Laboratorios Westinghouse", lugar donde concibió el sistema polifásico para mover la electricidad a largas distancias en el afán de demostrar la superioridad de la corriente alterna sobre la continua de Edison, lo que se conoce como “la guerra de las corrientes”.
En 1893 consiguió transmitir energía electromagnética sin cables, construyendo el primer radiotransmisor. Ese mismo año en Chicago, se hizo una exhibición pública de la corriente alterna, demostrándose su superioridad sobre la corriente continua de Edison.
Este por su parte procuraba desacreditar a Tesla, para lo cual encargó a sus empleados desarrollar la silla eléctrica para la ejecución de criminales, como parte de una campaña para fomentar entre el público el peligro que corrían al utilizar este tipo de corriente.
En la primavera de 1891, Tesla realizó demostraciones con varias máquinas ante el Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos en la Universidad de Columbia, demostrando no solo que todo tipo de aparatos podía funcionar con este nuevo tipo de corriente sino que además era muy segura.
En 1891 inventó “la bobina de Tesla” y su éxito quedó consolidado cuando le encargaron construir la primera central hidroeléctrica para el complejo de las cataratas del Niágara en 1893, reemplazando la corriente continua por alterna y luego transmitir electricidad a la localidad de Búfalo, lo que se logró con el apoyo económico de George Westinghouse. Tesla fue considerado desde entonces el fundador de la industria eléctrica.
En su honor, se llamó Tesla a la unidad de medida del campo magnético en el Sistema Internacional de Unidades.
En 1915, la Agencia de Noticias Reuters informaba desde Londres que Nikola Tesla y Thomas Edison compartirían el Premio Nobel de Física de aquel año. Consecuentemente numerosos medios informativos de todo el mundo publicaron esta noticia como verdadera. Sin embargo, la distinción jamás fue recibida por ninguno de estos dos científicos. Nadie conoce la verdadera historia del por qué ambos se negaron a recibir este premio.
Dos años más tarde, Tesla rechazó la Medalla Edison que le ofreció la AIEE (Instituto Americano de Ingenieros Electrónicos) por sus sorprendentes trabajos y aplicaciones relacionadas con el desarrollo de su teoría de corriente alternante. Tesla demostró así su enfado por los treinta años que le demandó a la AIEE reconocer la importancia de su trabajo. Además, para él significaba un insulto recibir un premio de quienes se opusieron tenazmente a la adopción de sistemas de distribución de corriente alternante, y, según sus principios, no podía recibir una medalla con el nombre de alguien que le debía dinero por la solución de importantes problemas técnicos. Fue necesario que la AIEE insista y visite demasiadas veces al científico antes de que él aceptara a regañadientes la Medalla, y ni siquiera acudió a la ceremonia de entrega.

La invención de la radio (1893) fue la primera piedra del gran sueño de Tesla: enviar y recibir energía sin cables. Tesla aseguraba que era posible transmitir energía eléctrica de forma inalámbrica. Durante sus experimentos en los EE.UU. construyó una gran torre coronada por una enorme esfera metálica (Wardenclyffe Tower).
La torre formaba parte de un ambicioso proyecto con el que pretendía extraer energía del centro de la Tierra para luego transmitirla a grandes distancias a través de la ionosfera. Para ello se apoyaría en una red formada por estas torres y que quedarían repartidas estratégicamente por todo el mundo.
Pero ya con anterioridad a esto, sobre 1899 inventó un aparato que él mismo denominó "Teslascopio" y con el que no dudó en afirmar haber recibido "señales de Marte", "He sido la primera persona en recibir un saludo de otro planeta.". Algunas personalidades científicas indican que lo que confirmaba Tesla como una presunta comunicación con otros mundos habitados, no era otra cosa que el ruido cósmico. Evidentemente, el genio se ganó la mala reputación de la sociedad científica.
No sería muy aventurado afirmar que fue Tesla el origen de muchos de nuestros inventos actuales. A los 76 años declaró que deseaba poder fotografiar el pensamiento humano, dijo en 1933:
"espero poder fotografiar pensamientos. Realizando ciertas investigaciones, me di cuenta que una imagen definida formada en la mente, debía, por reacción refleja, producir su imagen correspondiente en la retina. A partir de ahí llegué a mi sistema de televisión. Mi idea era emplear una retina artificial que recibía la imagen del objeto observado, un nervio óptico y otra retina en el lugar de reproducción."
Las invenciones más grandes de Tesla estaban todas basadas en el estudio de ondas. El siempre consideró que el sonido, la luz, el calor, los rayos-X y las ondas de radio son todos fenómenos relacionados y que podrían ser estudiados usando la misma clase de matemáticas. Sus diferencias con Einstein sugieren que el extendió su pensamiento a la gravedad. En los años ochenta se demostró que el tenía razón. Un estudio de pérdida de energía en una estrella pulsar de doble neutrones, llamada PSR 1913 + 16 probó que existen las ondas de gravedad.

La idea de Tesla que la gravedad es "un efecto de campo" es ahora tomada más en serio de lo que la tomó Einstein. Desafortunadamente, Tesla nunca reveló que es lo que lo había conducido a esta conclusión. El nunca explicó su teoría de la gravitación al mundo. El ataque que el hizo al trabajo de Einstein fue considerado indignante por el establecimiento científico de ese tiempo, y solo ahora tenemos el suficiente entendimiento de la gravedad para comprender que él tenía razón. Nikola Tesla ha sido acreditado de la creación de mucha de la tecnología que hoy en día damos por concedida. Sin el genio de Tesla, no tendríamos radio, televisión, electricidad AC, la bobina de Tesla, iluminación fluorescente, las luces de neón, dispositivos de radio control, robótica, rayos-X, radar, micro ondas , internet y docenas de otros asombrosos inventos. Debido a ésto, no es de sorprenderse que Tesla también escarbó en el mundo del vuelo y posiblemente de la antigravedad. De hecho, su última patente en 1928 (#1,655,114), era para una máquina voladora que asemejaba tanto a un helicóptero como a un avión. Antes de morir, Tesla ideo, según informes, los planos para el motor de una nave espacial. El la llamó "Space Drive" o impulsión del campo anti-electromagnético. William R. Lyne escribe en “Las Físicas Ocultas del Éter” (Occult Ether Physics), que en una conferencia que Tesla preparó para el Instituto del Bienestar del Emigrante (12 de mayo de 1938), trataba con esta Teoría Dinámica de la Gravedad. Tesla dijo en su conferencia que esto era: “Uno de dos descubrimientos de gran envergadura, que resolví en todos los detalles, durante los años 1893 y 1894.” Mientras estaba investigando las declaraciones de Tesla, Lyne descubrió que declaraciones más completas, referentes a esos descubrimientos, se podían recoger solamente de fuentes dispersadas y escasas, porque los papeles de Tesla estaban guardados en cámaras acorazadas del gobierno, por razones de seguridad nacional. Cuando Lyne específicamente preguntó por estos papeles en el Centro de Investigaciones de Seguridad Nacional (ahora el Centro de Investigaciones Robert J. Oppenheimer) en 1979, le fue denegado el acceso, porque estaban todavía clasificadas. En esta conferencia de 1938, Tesla dijo que estaba progresando con el trabajo, y esperaba que muy pronto podría dar la teoría al mundo. Los dos grandes descubrimientos a los que Tesla se refería eran: 1. La Teoría Dinámica de la Gravedad la cual asume que un campo de fuerza es responsable para los movimientos de los cuerpos en el espacio; la suposición de que en este campo de fuerza en el concepto de la curvatura del espacio (como dice Einstein), el éter tiene la indispensable función en el fenómeno (de gravedad universal, inercia, momentum y movimiento de los cuerpos celestes, así como toda la materia atómica y molecular). 2. Energía Ambiental – el descubrimiento de una nueva verdad física: no hay energía en la materia más que aquella recibida del ambiente. (Lo cual contradice a Einstein en E= E=mc2). En su 79 cumpleaños (1935) – Tesla hizo una breve referencia a la teoría diciendo que ello se aplica a las moléculas y átomos, así como a los cuerpos celestes más grandes, y también a… "toda la materia en el universo, en cualquier fase de su existencia desde su misma formación hasta su última desintegración.” En un artículo, "El Mayor Logro del Hombre", Tesla resumió su Teoría Dinámica de la Gravedad, diciendo que 2el luminiscente éter llena todo espacio2.

Todos estos inventos, que tardaron años en ser reconocidos como tales y que muchas veces teorizaban sobre campos donde otros científicos opinaban distinto, sumado a su carácter introvertido y desinteresado poco amigo de hacer “negocios”, le trajeron la enemistad de diversos sectores que se convirtieron en sus críticos. Pocas empresas se aventuraban a financiar los excéntricos inventos de este genio, así que no le quedó más remedio que aceptar hacer propuestas al gobierno para poder seguir trabajando en sus ideas.


Basándose en uno de sus ya creados inventos, la Bobina de Tesla, presentó un proyecto para crear un aparato capaz de lanzar un rayo electromagnético a miles de millas de distancia y con la presunta capacidad de derribar aviones a más de 400 kilómetros de distancia. Todo esto sucedía en los inicios de la Primera Guerra Mundial a pesar de lo cual dichos proyectos fueron totalmente ignorados. En la década de los años 30 le escribió una carta al entonces presidente de los EE.UU. informándole de que poseía un rayo capaz de destruir grandes extensiones de tierra, al cual denominaba "El rayo de la muerte", pero sus investigaciones fueron tomadas como los desvaríos de un loco. Tesla preparó informes para los Departamentos de Guerra de las diferentes potencias del mundo, pero nadie le hizo caso. Sin embargo, años más tarde llegarían los primeros rayos láser nacidos a partir de sus teorías. Poco después la ciencia moderna comenzaría a tomarse en serio sus investigaciones, sobre todo a principios de la década de los años ochenta.
En 1907 se produjo un hecho misterioso, el barco francés "Lena" saltó por los aires. Se buscaron explicaciones para este suceso y se pensó que la explosión del Lena fue causada por una chispa eléctrica pero se debatían en cual fue el origen de la ignición.
Lee de Forest, el inventor del Tubo de Audion, dijo que Tesla había experimentado con un torpedo dirigible, si bien Tesla ya antes había puntualizado "que la misma energía utilizada para el control remoto de los vehículos también podía proyectar una onda eléctrica de intensidad suficiente como para causar una chispa en la santabárbara de un barco y hacerlo explosionar".

Los escritos de Tesla hacen numerosas referencias al uso de una energía poderosa de control por radio. Para muchos esto puede significar un arma dirigida y lo han relacionado con la explosión de Tunguska en 1908.
Durante 1908, mientras su amigo el expedicionario Robert Peary intentaba alcanzar el Polo Norte, le escribió un telegrama anunciándole que le enviaría uno de sus rayos para que cayera cerca de donde él se encontraba. En los registros de la Fundación Tesla consta que en el telegrama decía: "recibirás una inequívoca señal mía, un destello de luz". A los pocos días de enviar el telegrama (30 de Junio de 1908) una enorme onda de choque percibida a cientos de kilómetros de distancia explotó cerca del río Podkamennaya, en Tunguska (Siberia), devastando más de 2.000 kilómetros cuadrados de bosque siberiano. Tal vez a Tesla se le fue la mano, pero no se sabe. El Cataclismo de Tunguska -como se le conoce- constituye uno de los misterios científicos más grandes del siglo XX. Se ha hablado mucho sobre ello y existen algunas teorías; que si fue un meteorito, que si aterrizó una nave alienígena..., pero en la zona nunca se ha encontrado nada que pudiera explicar con exactitud lo sucedido.
No caben dudas que Nikola Tesla era un síquico natural. Su memoria fotográfica, sus posibilidades de visualización y su fisiología supersensible lo ubican en una categoría única. Cuando viajo a Europa en 1890 por la muerte de su madre tuvo la oportunidad de mantener interesantes charlas con el famoso parapsicólogo Williams Crookes y esos diálogos lo llevaron a interesarse en la telepatía y en la posibilidad de la vida después de la muerte; pero ni siquiera la visión de la aparición de su madre el día que murió, le cambió su racionalismo científico. A pesar que sus inventos le llegaban como revelaciones nunca se creyó metapsíquico. Su mentado contacto extraterrestre le dio fama entre los ocultistas y se tejieron al respecto varias leyendas y versiones sobre su nacimiento en una nave espacial y una herencia venusina. Una semana antes de su muerte tuvo una visión de su amigo Mark Twain e insistió en que éste se encontraba vivo, a pesar de su muerte ocurrida 25 años atrás.

Su amigo John O¨Neill, autor de su biografía “Genio Prohibido”, cuenta que Nikola Tesla, a pesar de su agitada vida y múltiples actividades empresariales y a que su patria natal le proclamó héroe nacional y le dotó de una pensión de 7.500 dólares anuales murió en soledad y pobreza pero interiormente satisfecho consigo mismo.
Sus obras sacaron a la humanidad del primitivismo y dieron al hombre una libertad tecnológica que nadie pensaba que se podía lograr. Lamentablemente, la avaricia ajena y los prejuicios de su época entorpecieron su gran proyecto, su meta altruista que hubiera permitido a toda la humanidad contar con energía eléctrica gratuita y permanente en todos los rincones del planeta como fue su idea, fue boicoteada por los mercantilistas que no podían entender que esta tecnología no fuera al mercado y produjese riqueza a sus poseedores. Si en la actualidad se recopilara cierto tipo de información, seguramente mucha de ella nos llevaría invariablemente ante inventos modernos que se deben al genial Tesla.


La periodista argentina Karina Donángelo, nos pone tras la pista de que estos inventos no sólo tendrían hoy una utilidad puramente científica o para el progreso humano.
“En mi nota titulada “Y seréis como Dios”, publicada en http://www.almargen.com.ar/, mencioné la figura del físico y enigmático Nikola Tesla (1856-1943), y señalé que la aparición de nuevas armas de guerra, tales como pistolas de microondas, cañones de sonido, lanza espuma, armas láser, granadas de goma o generadores electromagnéticos, herederos éstos últimos del Generador Tesla”, encuentran su principio o base en las investigaciones desarrolladas por éste científico paradigmático. Armas capaces de modificar el clima y de “producir en el ser humano malestares físicos tales como sordera temporal, fiebre, mareos, vómitos, anulación temporaria de la función psicomotríz, taquicardias, hasta paros cardíacos e infartos, pese a que muchos lo quieran ocultar.
Algunas de estas armas ultramodernas tienen sus antecedentes en la época de fines de la Segunda Guerra Mundial, cuando la CIA y otros organismos de inteligencia internacionales utilizaron elementos tales como los Rayos T. Se trata de rayos de energía para la dominación cerebral, generados por energía artificial, que trabaja sobre los códigos de energía o radiación cerebral. Y que actúa como una anestesia, ante la cual se corta en el cerebro la capacidad periférica psicomotriz. Los rayos T se encargan de controlar y/o anular la radiación energética cerebral. Este ataque se da dentro de un orden invisible e intangible, como disparador espacial y se lo utiliza para bloquear o dominar mentalmente a una persona. Son capaces de borrar cosas del cerebro humano y enviar órdenes o hasta controlar la conducta social, individual o colectiva.”
Tesla mencionó que poseía un rayo capaz de destruir grandes extensiones de tierra. Denominó a su invento “el rayo de la muerte". Estados Unidos fue el primer país en presentar en público un rayo acelerador de partículas (principio desarrollado por Tesla en la década de 1920) como parte de sus esfuerzos por crear un sistema de defensa antimisiles basado en el espacio durante la década de 1980/90”.

Ello nos dice que el científico trabajó para ellos o que ese gobierno utilizó sus descubrimientos.
Finalmente importa decir, que la gama de líneas de investigación científica emprendidas por Tesla hasta el día mismo de su muerte acaecida en 1943 fueron tantas y de tan variadas fenomenologías, que con el tiempo han dado paso a muchas teorías y leyendas urbanas donde su nombre se encuentra comprometido. Ello, porque muchas de sus ideas que fueron en su tiempo rechazadas por ridículas e incongruentes y para las cuales no tuvo mecenas ni financiamiento para desarrollarlas, han ido siendo tomadas posteriormente por distintos científicos y gobiernos quienes han podido concretarlas con pleno éxito estableciendo por lo tanto que la mente de Tesla estaba adelantada en cien años al conocimiento científico imperante. Es el caso de la existencia de platillos voladores, la teoría de la invisibilidad, el viaje a través del tiempo y del Proyecto Filadelfia, el cual ha sido incluso llevado al cine bajo este mismo nombre. Todos los cuales han sigo negados oficialmente por los gobiernos, pero que han sufrido filtraciones que hacen dudar de la fidelidad de estas declaraciones oficiales.

Este experimento llevado a cabo en Filadelfia, Estados Unidos, el 28 de octubre de 1943, es uno de los más conocidos en cuanto a manipulaciones del tiempo-espacio. Claro que hasta el día de hoy existen severas dudas en cuanto a la autenticidad de los testimonios filtrados respecto al caso.
Al parecer, lo que se habría intentado lograr durante el experimento, era provocar la invisibilidad total en un barco destructor USS llamado «Eldridge», que se lograría modificando su campo magnético. El objetivo de la transformación era volverlo invisible a las minas y los torpedos, creando así un arma bélica de naturaleza espectacular. Para estos fines, el director del experimento Franklin Reno, habría aplicado las teorías de «Campo unificado» de Einstein, quien se dice habría presenciado el experimento. Pero algo no salió como estaba previsto y la inmensa nave desapareció de las aguas de Filadelfia para aparecer súbitamente en Norfolk y reaparecer en Filadelfia cuatro horas más tarde. Esta travesía tomaría comúnmente como mínimo dos días. Pero todo no termina ahí: cuando reapareció, el buque estaba envuelto en una fosforescencia verdosa, y la tripulación en un estado total de frenetismo.
Algunos marineros estaban en un estado de locura total, otros envueltos en llamas, y por último, había algunos que estaban incrustados en paredes y pisos del barco, como si en algún momento del experimento hubieran tenido la capacidad para atravesar las paredes de la nave y luego el hechizo se hubiera roto repentinamente.

La marina solo admite que el U.S.S. "Eldridge", participó en un experimento sobre un alambre que se envuelve alrededor del casco del destructor en una tentativa de cancelar fuerza de los campos magnéticos del metal en la nave. Esto se conoce como degaussing. Esto haría la nave "invisible" a las minas magnéticas subacuáticas que confían en los sensores de proximidad al disparador la detonación. Estos sensores funcionan detectando campos magnéticos alrededor de las naves. Sin el campo magnético, la nave podría pasar con las regiones minadas con estos sensores, invisibles a las minas enemigas, pero no al radar o a la visión…
Sin embargo hay hechos que no convencen a los investigadores y algunas “casualidades” que hacen sospechosa la explicación:
1) Las cartas de navegación del barco se perdieron.
2) La bitácora del barco también se perdió.
3) El Instituto Naval norteamericano no tiene casi fotos en los archivos del Eldridge.
4) Los tripulantes del barco se esfumaron, se perdieron, no se sabe nada de ellos.
5) Todo lo relacionado con el código ARCO IRIS y el experimento Filadelfia también desaparece.
Además tampoco se pudo nunca entrevistar a los protagonistas reales de este hecho:
El principal personaje Morris Jessup se suicida de una forma extraña y poco clara. De Carlos Allende se comienza a decir que estaba esquizofrénico y no era apto para declarar nada. 300 toneladas de instrumentos que llevaba a bordo el Eldridge, también desaparecen y el barco es vendido a Grecia casi desmantelado. Las fichas de los marineros también desaparecieron y nadie informa cuál era su tripulación...¿ Es ésto normal en la Marina Estadounidense…?

miércoles, 3 de junio de 2009

Tunguska. ¿El azote de dios, meteorito o nave espacial autodetonada...?

El día 30 de Junio de 1908, a las 7:17 exactamente algo iba a cambiar el paisaje de la región central de Siberia, una zona eminentemente boscosa, inhóspita y alejada de las ciudades principales donde vivían aldeanos, pastores de renos, granjeros, cazadores y gentes que explotaban los productos del bosque.
Una bola de fuego bajaba desde el cielo desplazándose a una velocidad inmedible iluminando intensamente varios países en su recorrido rasante sobre la tierra. Quienes tuvieron el privilegio de ser testigos presenciales describieron después que su cuerpo tenía forma cilíndrica, del tamaño de un edificio de quince pisos y que su brillo de destellos blancos y azulados era tan intenso que no era posible mirarlo directamente.
De pronto una violenta explosión de proporciones gigantescas iluminó el horizonte hasta donde permitía la vista. Un marinero de nombre Kokorín, que en ese momento tripulaba su barco por el río Angora declaró haber visto relampaguear por el norte una luz azul y que por el sur una bola de fuego surcaba el firmamento. Era más grande que el sol y dejaba a su paso una huella ancha y luminosa.
Alrededor de 900 habitantes de Tunguska, mayoritariamente tunguses, también conocidos como evenks y colonos rusos, gente de trabajo que a esa hora se encontraba en sus faenas, observaron desde las montañas junto al Lago Baikal, una gran columna de fuego azulado casi tan brillante como el sol, que se desplazaba a través del cielo diurno. El ganado, en fuga por el espantoso ruido, moría incinerado al ser alcanzado por la masa de aire en ignición, mientras que las tiendas de los tunguses, ubicadas a 60 kilómetros del lugar, volaron por el aire junto con sus caballos y posesiones merced a la fuerte tormenta de viento caliente que se desató. Algunos de los pobladores supervivientes de la explosión, fueron afectados a los pocos días de la misma, por una extraña enfermedad que se manifestaba a través de pústulas horrorosas. Los médicos soviéticos lo atribuyeron a una epidemia de viruela en la zona (probablemente porque aún faltaban 20 años para ver los efectos de la radiación en los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki).
Otro testigo, que se encontraba en un bosque a 6 kilómetros e Kirensk, escuchó un estruendo como de cañoneo que se repitió al menos 10 veces a intervalos de 15 minutos. En Kirensk la mayoría de sus habitantes coincide que el cuerpo celeste avistado era de un color blanco azulado que se desplazaba muy alto en el horizonte, tan brillante que enceguecía, por lo que era muy dificultoso mirarlo rectamente sin ponerse la mano u otra protección sobre los ojos. Les pareció un tubo vertical, una especie de cilindro que pudieron observar con mucha claridad porque el cielo estaba despejado y casi sin nubes y el tiempo era caluroso y seco.
A medida que el bólido se acercaba a las copas de los árboles, comenzó a difuminarse y a borrarse para convertirse en una gigantesca columna de humo negro. Entonces se escuchó un estruendo de proporciones, como nunca antes habían oído, diferente al ruido del trueno, más bien parecido a una avalancha de piedras. Los edificios sufrieron un estremecimiento y los vidrios reventaron en las ventanas y todo crujía a su alrededor como si un gran vendaval los estuviese alcanzando. Pudieron ver que la gran nube negra en forma de hongo que se elevaba ya a gran altura se volvía amarillenta por llamaradas de fuego y destellos impresionantes que surgían de su interior, todo lo cual los llenó de pánico. Los aldeanos buscaban sus casas y corrían desesperados por las calles. Para muchos la promesa apocalíptica estaba ocurriendo, las mujeres gritaban pensando que este era el juicio final y que había llegado el fin de mundo.

En Vanavara, a 750 kilómetros al noroeste del Lago Baikal el granjero Semenov y su vecino Kosalpov estaban arrancando clavos del marco de una ventana con tenazas. De pronto vieron en el cielo una inmensa bola de fuego que cubría gran parte del firmamento. Semenov se estremeció de dolor, pues sintió que el calor de la bola de fuego quemaba su camisa. Kosalopov dejó caer las tenazas y se llevó las manos a los oídos, ya que tuvo la sensación que sus orejas ardían. Miró primero a su tejado pensando que su casa estaba incendiándose. Unos segundos después la bola de fuego de un cegador color azul y arrastrando tras de si una columna de polvo, explotó a 90 kilómetros de Vanavara, con tal fuerza que Semenov fue derribado y permaneció unos segundos inconciente. Al volver en si notó en el suelo unos temblores que estremecía toda la casa y que acabaron por romper la puerta del establo y astillar las ventanas. En la casa de Kosalopov cayó tierra del techo y una puerta derribó la estufa. Ambos oyeron unos estallidos parecidos a truenos. El maquinista del ferrocarril Transiberiano, alarmado detuvo su tren temiendo un descarrilamiento, al notar que vibraban alocadamente tanto los vagones como los railes.
Esta onda acústica, según registraron los observatorios existentes en la época, dio dos veces la vuelta al mundo antes de extinguirse y durante los tres días siguientes se observaron en toda Europa y parte de Africa y a una altura de 86 kilómetros, nubes luminosas que permitía en las noches sacar fotografías sin usar el flash y leer sin dificultad un periódico en la calle.
El académico Polkánov, científico que por entonces se encontraba en Siberia, anotó en su diario: “El cielo está cubierto por una gruesa capa de nubes, llueve, pero al mismo tiempo, hay una extraordinaria luminosidad. Tanto que se puede leer con bastante facilidad al aire libre la letra menuda de un periódico. No debe haber luna, y las nubes están iluminadas por un resplandor amarillo verdoso que a veces se torna algo rosado”.
La explosión fue detectada por numerosas estaciones sismográficas y hasta por una estación barográfica en el Reino Unido debido a las fluctuaciones anormales en la presión atmosférica que produjeron. Los sismógrafos de los observatorios asiáticos de Irkurst y Tifilis (Georgia), entre otros, registran también el fenómeno que es seguido por una fuerte perturbación electromagnética. Los observatorios del Monte Wilson y el Astrofísico del Smithsonian de Estados unidos, observaron una reducción en la transparencia atmosférica de varios meses de duración, lo que se considera el primer indicio de este tipo asociado a explosiones de alta potencia como las termonucleares. La energía liberada por esta explosión de Tunguska, se ha establecido mediante el estudio del área de aniquilación en aproximadamente 15 o 20 megatones. La onda expansiva, portadora de un fuego devastador arrancó de raíz y calcinó la inmensa mayoría de los árboles en un radio de 30 a 40 kilómetros a la redonda y una densa columna de gases y polvo se elevó hasta casi 20 kilómetros de altura. Cálculos posteriores, de sucesivas expediciones en terreno, arrojan como resultado que fueron más de 2.150 kilómetros cuadrados los que resultaron prácticamente arrasados por este misterioso bólido, sin dejar señales de vida humana, animal o vegetal. Una explosión equivalente a 1.000 bombas atómicas como la de Hiroshima convirtió en cenizas en un par de segundos ochenta millones de árboles en esas 2.000 millas cuadradas de bosques centenarios, en parte quemados, arrancados de raíz, quebrados a la mitad o despojados de su ramaje semejando postes de teléfono.
Se especula que si esta explosión que abarcó un radio diez veces mayor que Buenos Aires o Londres hubiese ocurrido en una zona densamente poblada como una ciudad, todos sus habitantes habrían resultado muertos en fracciones de segundos. Igualmente, que si ésta, en vez de 1908 hubiese sido en los tiempos de la llamada "guerra fría" encabezados por la URSS y USA, cualquiera de estas potencias habría pensado que había sido atacada y respondería este ataque mortalmente, desencadenándose en ese minuto la tercera guerra mundial.
Hace un siglo, más bien exactamente 101 años atrás, la experiencia de la humanidad en desastres no provocados por el hombre o por efecto de causas naturales como se ha dado en llamar a estos fenómenos, estaba circunscrito a la erupción de grandes volcanes, terremotos, maremotos y quizás algunos incendios de bosques acaecidos por combustión espontánea. De otra parte, los inventos de armas destructivas de guerra, estaba limitado bombas y misiles que eran capaces de destrozar parte de objetivos de mediano tamaño, como barcos, edificios e instalaciones estratégicas menores.
Lejos estaba la gran conflagración que fue la segunda guerra mundial, el potente desarrollo de la industria bélica y la terrible experiencia atómica de Hiroshima y Nagasaki en 1945, con las llamadas Bombas Atómicas alevosamente lanzadas por Estados Unidos sobre la población civil japonesa, que demostraron ser capaces de causar desolación y muerte en solo segundos, haciendo desaparecer todo vestigio viviente así como edificios, lagos, montes o materiales sólidos y fuertes como el acero y el concreto en varios kilómetros de su núcleo, causando secuelas de contaminación radioactiva que mataron, causaron mutilaciones genéticas y deformaciones físicas a varios cientos de miles de personas en tres generaciones sucesivas y cuyos terribles efectos perduran hasta nuestros días.
Estamos hablando de la sociedad de 1908, cuando el general inglés Robert Baden Powell había fundado recién el movimiento de los boys-scout y el cine mudo estaba comenzando a extenderse como entretenimiento en New York. El año en que se realizaban los Juegos Olímpicos en Londres, cedidos por Italia que no pudo afrontar este compromiso por la crisis económica interna que sufría y cuando en la Rusia Zarista, antes de su revolución y el nacimiento de los Soviets, se venían produciendo graves revueltas comunistas alentadas por la derrota de Asia ante Japón, lo que provocó entre otras razones, que se hiciera inminente el peligro de conflictos bélicos, por lo que la Corte de La Haya, en su Segunda Consulta Internacional, diera prioridad y se abocó a reglamentar los protocolos entre países en caso de guerra, en particular, los usos a observar en el caso de guerras entre Ejércitos.
Por lo tanto, para la gente común de los inicios del siglo veinte, en particular para esta población aislada en esos territorios siberianos que supo o sufrió las consecuencias de esta explosión gigantesca, no había mejor explicación que creer firmemente que se estaba viviendo un proceso de castigo de parte del creador.
Esta destrucción tan increíble, denotaba un poder divino, una mano poderosa capaz de causar la muerte y la desolación de un paraje con solo chasquear los dedos. Dios estaba disgustado. Para otros, el desastre era una señal del “acabo de mundo”. Había que prepararse para el Día del Juicio Final. Los más, querían una explicación de la autoridad, del gobierno, de la ciencia, porque una cosa si era muy cierta. No había poder humano capaz de causar un daño como el descrito. Por lo tanto la explicación venía de fuera, de las estrellas, del mundo exterior, del cielo. Para la mayoría la pregunta básica era ¿qué fue lo que chocó contra la tierra capaz de producir tal desastre a nivel planetario?. Pero nadie tenía una respuesta.
Para el mundo científico el portento de Tunguska era un misterio. Todos ansiaban conocer ¡QUE ERA LO QUE REALMENTE HABIA OCURRIDO ALLI!
Así las cosas se pudiera pensar que este hecho extraordinario debió haber conmocionado a la sociedad mundial y que muchas expediciones de expertos de todo el orbe se apresurarían a salvar los miles y miles de kilómetros de la estepa siberiana para investigar el mayor impacto celestial, extraterrestre o efecto de un meteorito , como eran las primeras especulaciones, sin embargo nada de esto sucedió. El estudio y consecuente investigación del llamado por algunos “el evento de Tunguska” fue tardío y confuso, el gobierno zarista no lo consideró prioritario cuando se produjo. Ello significó que nunca se supo el monto de los daños materiales ni las pérdidas de vidas humanas, que necesariamente deben haber ocurrido, ni de ganado o especies autóctonas del lugar. La explicación se encuentra en que en esa época, la sociedad rusa se encontraba convulsionada por graves y profundos fenómenos políticos y sociales como el inicio de la primera Guerra Mundial, la revolución soviética del 17 y la subsecuente Guerra Civil Rusa que duró hasta 1922.
Pero ello no significa que este hecho haya quedado en el olvido. En muchas mentes inquietas la pregunta de qué fue lo que realmente pasó en Tunguska estaba muy presente. Uno de ellos era el mineralólogo Leonid Andreiyevitch Kulik. Recién en 1921, durante el gobierno de Lenín, Kulik convenció a la Academia de Ciencias de la URSS para que enviara una expedición a la zona, la que se concretó en 1927.
La expedición, al mando del mismo Kulik, arribó al sitio de la tragedia 19 años después de que ocurriera. Este, consiguió con bastante problema los servicios de un guía local de nombre Ilya Potapovich Petrov e inició en Abril de 1927 los trabajos científicos para desentrañar lo ocurrido.
Las huellas que registra del suceso son impresionantes. En sus recuerdos, Kulik escribe: "No me puedo imaginar realmente toda la grandiosidad de esta caída excepcional... desde aquí, desde nuestro punto de observación, no se ven síntomas de bosque; todo está derribado y quemado alrededor... a esta área muerta se aproxima un bosque joven de 20 años... da miedo ver a estos gigantes de 80 centímetros de diámetro quebrados por la mitad como si fueran cañas...” "Los resultados de un examen aún superficial -declaró Kulik- excedieron todos los relatos de los testigos de vista y mis mayores expectativas". Kulik inspeccionó la zona de la explosión y descubrió que todo estaba arrasado, los enormes árboles del bosque siberiano yacían arrancados y carbonizados, formando un gran circulo alrededor del epicentro de la explosión. Al llegar a lo que sería su parte central, no halló ni rastro del cráter que esperaba encontrar, ni ningún fragmento de meteorito, pero lo mas curioso, es que sí había árboles que se mantenían aún en pie, los únicos árboles en pie en 30 kilómetros a la redonda, algo realmente extraño atendiendo a que todo lo demás estaba devastado.… Tras el regreso de la expedición de Kulik el misterio sobre las causas de la explosión eran aún más confusos.


Kulik se obsesionó con el tema. Logró que se financiara una nueva expedición en 1927 que se dirigió otra vez al epicentro del fenómeno, pero una vez más no encontró el cráter que buscaba. Participó de dos expediciones más, encontrando en una de ellas un pantano profundo, que identificó como el cráter producido por la explosión. Pero una vez que se extrajo toda el agua del mismo, se descubrió que era una simple hondonada natural que el agua había rellenado. Para mayor sorpresa, durante la última expedición, realizada en 1938, se llegó a la conclusión de que la onda expansiva de la explosión original debía tener un diseño similar a las alas de una mariposa, o sea que se habían producido no una sino dos explosiones simultáneas.
En los años 40, Leonid Kulik murió luchando contra los nazis y tras la Segunda Guerra Mundial los soviéticos quisieron enterrar el caso, afirmando que Kulik había descubierto un mini cráter, con lo cual todo habría sido obra, según los soviéticos, de un meteorito. Pero claro, ya era tarde para soterrar el asunto mintiendo de forma descarada, sacándose un cráter de la chistera una vez que estaba muerto el principal testigo.
Abierto el campo de la investigación empezaron a sucederse las expediciones científicas y las teorías de qué había ocurrido y cómo se originó el fenómeno, las cuales son tan variadas y disímiles y a veces hasta contradictorias entre sí que confunden áun más a la opinión pública, lo que no resulta una gran novedad tomando en cuenta lo poco que sabe el hombre del espacio exterior y del efecto que la caída de estas rocas espaciales u otros fenómenos extraterrestres pueden producir en un eventual impacto con la tierra. Algunas de estas hipótesis:
En 1930, los científicos Whipple y Astapovich atribuyeron la explosión al impacto de un pequeño cometa, o un fragmento del cometa “Enke”, el cual se habría descompuesto sin tocar el suelo y por tanto no habría dado lugar a la formación de un cráter. A este respecto, vale acotar que en 1978, el astrónomo eslovaco Ľubor Kresák hizo un serio estudio, determinando que el el día anterior al 30 de junio el cometa 2P/Encke se encontraba muy cerca de la Tierra. Fue observado y fotografiado, alejándose hacia su perihelio, al día siguiente, 1º de julio.
Pero éste es un cometa que sigue llegando cada 3,3 años, lo que indica que si chocó contra Siberia no chocó todo él, sino solo un fragmento. Según esos estudios no es la primera vez que el Encke se partía o perdía trozos, se cree que hace entre 25.000 y 30.000 años que viene desintegrándose. A tal punto, que uno de sus fragmentos es el principal sospechoso del terrible impacto que sufrió todo el Creciente Fértil en épocas de la Edad de Bronce, unos 9.000 años atrás.

En los años '50 y '60, otras expediciones hallaron microlitos cristalinos muy ricos en níquel e iridio enterrados por toda la zona, lo que refuerza la teoría de que pudo tratarse de un objeto natural de origen extraterrestre. También se encontraron pequeñas partículas de magnetita. Esta teoría es la versión más oficialista y la más defendida actualmente, ya que explica la bola de fuego que fue vista por los campesinos y la ausencia de un cráter central, pero sus detractores critican que esta teoría tiene un gran vacío, no explica cómo es que ningún observatorio astronómico del mundo detectara su ingreso a la atmósfera terrestre, lo que si ha ocurrido numerosas veces con diferentes tipos de meteoros. Dos décadas más tarde, el geoquímico soviético Kirill Florensky tomó la posta de Kulik, y encabezó tres expediciones a Tunguska, en 1958, 1961 y 1962. Pero su estrategia fue distinta: para empezar, se subió a un helicóptero para mapear los alcances generales del estallido. Y, además, no se preocupó demasiado por encontrar un posible cráter, o pedazos del misterioso objeto, sino que apuntó directamente al análisis químico del suelo. Y así descubrió algo revelador: en toda el área había una fina capa de “polvo extraterrestre”. Partículas microscópicas de óxido de hierro magnético (magnetita), y cantidades apreciables de iridio, un metal duro y de color blanco que casi no existe en nuestro planeta, pero que abunda en meteoritos, asteroides y cometas. Además, encontraron diminutas gotitas de cristal de roca, fundidas por el calor. Otro vestigio de la infernal explosión. Parte del misterio empezaba a revelarse: el objeto de Tunguska había llegado del espacio y aparentemente se había desintegrado completamente por el calor y la fricción con la atmósfera, lo que delataría su débil anatomía. Por lo tanto, el mejor candidato parecía ser un pequeño cometa, dado que los cometas son frágiles amalgamas de hielo, roca y polvo. Cosas mucho menos duras y macizas que los asteroides. Totalmente convencido, en 1963, Florensky publicó un artículo en la revista Sky & Telescope donde le echaba la culpa del caso Tunguska, justamente, a un cometa.

En 1973 los científicos de la Universidad de Texas, Albert Jackson y Michael Ryan, desarrollaron la teoría de que la explosión había sido ocasionada por el paso a través de la tierra de un “mini agujero negro” que habría entrado por Tunguska y salido por el Atlántico Norte. Como pruebas para desarrollar su teoría se basaron en que ese día los ríos de la zona tenían la corriente cambiada y que los árboles fueron arrancados por algo que los absorbió desde el cielo. Además se basaban en que en el Atlántico norte habían ocurrido en la misma época terremotos submarinos que habían generado Tsunamis u olas gigantes, según ellos debidos a la salida del mini agujero negro. Esta teoría es bastante original, científicamente hablando, pero carece de pruebas tangibles y presenta numerosas carencias a la hora de explicar otros fenómenos asociados a la explosión, como el de la bola de fuego que cruzó media Siberia antes de caer y explotar. Entre 1989 y 1990, diversos astrónomos propusieron otra posibilidad: la de un cometa de deuterio, que podía haberse fusionado nuclearmente. Otros científicos niegan esta hipótesis, pues sería necesaria una cantidad de deuterio anormalmente alta en el cometa para validarla. A mediado de los años sesenta, algunos físicos teóricos exploraron la posibilidad de que haya intervenido la antimateria en el fenómeno, pero se trata de una hipótesis que no va más allá del pizarrón. Pensaban que lo que explotó en el cielo de Tunguska fue un trozo de “antimateria” (materia con carga eléctrica inversa a la convencional) que vagaba por el espacio y tropezó con nuestro planeta. La aniquilación materia-antimateria habría provocado el desastre. De igual tono son las teorías acerca de explosiones de plasma naturales o inducidas. Más tarde, en 1993, el estadounidense Christopher Chyba y su equipo también concluyeron que el responsable del cataclismo de 1908 debió haber sido un asteroide, y no tanto un cometa. Incluso, hicieron un identikit tentativo del objeto: unos 40 metros de diámetro y 50 a 100 mil toneladas de peso. Otro dato de relevancia –que coincide con muchas otras estimaciones– fue la intensidad y la ubicación del estallido, deducida a partir del estudio de la orientación de los árboles derribados: la explosión tuvo una fuerza de alrededor de 15 megatones (equivalentes a unas 1000 bombas de Hiroshima). Y ocurrió a unos seis a ocho mil metros de altura, sobre un punto ubicado a 60º 55’ latitud Norte, 101º 57’ longitud Oeste. Una expedición italiana de 1999 asoció el lago Cheko, que se encuentra en la zona, como el cráter buscado por tantos años. Este grupo de científicos liderados por Luca Gasperini y Giuseppe Longo, del Instituto de Ciencia Marina italiano, defiende que el lago Cheko -ovalado y de unos 450 metros de largo- ocupa la herida abierta por el choque a baja velocidad de una roca de 10 metros de diámetro.

«El proyectil que formó el lago Cheko pudo haber sido un fragmento del objeto que explotó en la atmósfera a entre 5 y 10 kilómetros de altura», dicen. A su favor, añaden que no hay pruebas -testimonios ni mapas- de la existencia del lago anteriores a 1928. Al comienzo, sólo buscaban rastros de polvo meteórico en el lecho del lago. Pero a poco de sondear el fondo, directamente y con la ayuda de un sonar 3D, Gasperini y Longo comenzaron a notar algunas cosas bastante raras: por empezar, el fondo del lago presenta una forma de “embudo”. Algo completamente distinto a los otros lagos vecinos. Los investigadores afirman en la revista de geología Terra Nova, que el lago Cheko, situado a 8 kilómetros explosión, llena el concepto de un cráter producido por el choque de un fragmento de la roca espacial.
El geólogo británico Gareth Collins no tardó en refutarlos y declaraba a la BBC que las pruebas presentadas por Gasperini y sus colaboradores no son concluyentes y se preguntaba cómo podía haber hoy en día alrededor del lago árboles cuya apariencia apunta a que tienen más de cien años. Collins añadía que los fragmentos desprendidos del objeto habrían sido, en cualquier caso, demasiado pequeños y lentos como para abrir un cráter del tamaño del lago. Los científicos italianos sostienen que su modelo explica cómo pudo formarse el cráter y esperan que una expedición a la zona aporte más pruebas en años venideros..

La última hipótesis científica defiende que las causas de la explosión fueron debidas a un experimento del genio científico, Nikola Tesla, de transferencia de energía a través de la atmósfera. Los defensores de esta hipótesis se basan en una carta de Tesla (para muchos falsa), en la que dice que va a probar un nuevo experimento en la zona de Siberia, y en los recientes programas HAARP y ROTHR, programas de investigación militar derivados de las teorías de Nikola Tesla y que se basan en el uso de grandes complejos de antenas para controlar los procesos de la ionosfera y provocar grandes descargas electromagnéticas de efectos devastadores. Pero claro, estos proyectos están bajo el secretismo de la administración norteamericana y por tanto es una teoría que no cuenta con pruebas, siendo de momento imposible de demostrar.

El primero en señalar la semejanza entre el «Portento de Tunguska» y las Bombas Nucleares fue el físico e ingeniero militar soviético Alexander Kazantzev. Éste afirmó en 1946 que la única explicación posible era la de que una Nave Extraterrestre hubiera escogido a Tunguska como lugar para aterrizar y hubiera estallado a causa de algún grave desperfecto. Kazantzev presentó su hipótesis bajo la forma de un relato de Ciencia Ficción, pero sus datos se basaban en investigaciones científicas de primera calidad. Esta es su descripción de lo que habría ocurrido en Tunguska en 30 de Junio de 1908:«La onda expansiva descendió y aquellos árboles que se hallaban debajo del lugar de la explosión permanecieron en pie, aunque perdieron las copas y las ramas. La onda incineró las partes desgajadas de los árboles y después partió el suelo helado. Las aguas subterráneas, a causa de la enorme presión del choque, irrumpieron en la superficie, formando las fuentes que vieron los nativos después de la explosión. En los sitios en los que la onda expansiva golpeó en ángulo, los árboles fueron derribados en forma de abanico. En el instante de la explosión, la temperatura fue de varias decenas de millones de grados centígrados».
Esta teoría de una intervención de alienígenas en esta explosión fue sin duda la más discutida, perseguida y tratada de desmentir de todas las existentes. El explica que la desarrolló en forma de cuento para esquivar la censura del partido comunista. Kazantsev en su cuento desarrolla la hipótesis de que los extraterrestres habrían venido para aprovisionarse de agua en el lago Baikal, el mayor lago de agua dulce del planeta. Al entrar su nave a través de la atmósfera, la fricción la calentó hasta hacer estallar sus motores, produciéndose en el aire una explosión como la de la bomba de Hiroshima. Esta teoría explicaría la visión de la bola de fuego capaz de cambiar de dirección, que vieron los testigos y explicaría la explosión en el aire. Otro escritor de ciencia ficción llamado John Baxter, en su libro “The fire came by”, publicado en 1976, siguió la teoría de Kazantsev al comparar los efectos de la explosión de Tunguska con los de la bomba de Hiroshima, ya que algunos testigos afirmaron cuando les entrevistó Kulik que habían visto una especie de hongo gigante y además en Hiroshima se habían mantenido en pie los árboles del centro de la explosión, al igual que en Tunguska. Los habitantes de la zona afirmaron a los primeros investigadores que varios de sus renos morían rápidamente y tenían extrañas costras en su piel, atribuidas hoy en día por los defensores de esta teoría a probable cáncer de piel, provocado por la radioactividad. Además los testigos hablaron de una extraña “lluvia negra”. Otro indicio de la existencia de radioactividad en la zona es que alrededor del punto de la explosión se ha producido un crecimiento acelerado de vegetación y otros trastornos genéticos.

Recientemente algunos “científicos” (más bien ufólogos) rusos, dicen haber encontrado restos de una nave alienígena. Un comunicado de la administración de la región rusa de Evenkia, difundido por la prensa digital, ha señalado que "los exploradores de la fundación estatal siberiana "Fenómeno Espacial Tunguska" opinan que han encontrado elementos de "un artefacto técnico extraterrestre".
"Hemos encontrado lo que queríamos", citaron las agencias como palabras del director científico de la expedición y presidente de la fundación, Yuri Labvin, fervoroso partidario de la teoría según la cual hace 101 años en Siberia explotó un OVNI (Objeto Volador No Identificado). El comunicado oficial dice que la expedición integrada por 14 exploradores, geólogos, profesores y estudiantes de la Universidad de Krasnoyarsk, rastreó durante dos semanas un sector elegido en base a análisis de fotografías tomadas desde el espacio.

Según el diario “Pravda”, miembros de la “Fundación Fenómeno Espacial de Tunguska”, dirigida por Yuri Lavbin, han hallado en la región una muestra de tecnología extraterrestre que ha sido trasladada a la ciudad de Krasnoyarsk para su estudio. Estas piezas denominadas cantos rodados, aparecen cubiertas de una sustancia parecida al plasma y presentan caracteres que se interpretan como una escritura, la que se supone sería información entregada a la tierra por dicha nave espacial extraterrestre que se estrelló en la región de Tunguska en 1908.

<“Según publican varias revistas de Internet, Geert Sassen, "historiador”holandés especialista en la exploración espacial, trató de desmontar estas “pruebas”, afirmando que lo que pueden haber encontrado son piezas del quinto vuelo de prueba del “Vostok”, que despegó de Baikonur en 1960 y se estrelló en la región de Tunguska, cerca del punto de impacto de la explosión. Sassen afirma que la región se encuentra en la trayectoria de las naves que despegan de Baikonur y está plagada de fragmentos de cohetes.

Famosos astrónomos del Planetario de Moscú, publicaron una carta en el número 9 de la revista “Tejnika molodiozhi (1948)”, bajo el título de "El Enigma del Meteorito de Tunguska," defendiendo en su tiempo el derecho de emitir la hipótesis de la explosión de una Nave Interplanetaria sobre la taigá de Tunguska. Entre los científicos que firmaron la carta estaban: A. Mijalov, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de la URSS; el profesor B. Vorontsov-Veliaminov, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias Pedagógicas; el profesor K. Boiev, y el profesor M. Nabokov.
Mas tarde el profesor Mijalov modificó su versión de la catástrofe de Tunguska, considerando que el meteorito era en realidad un cometa; pero esta hipótesis no tuvo gran resonancia. Los especialistas en meteoritos de la época –el académico Fesenkov; Krinov, secretario científico del Comité de Meteoritos de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética; el profesor Staniukovich, Astapovich y otros- sostenían con empeño el punto de vista de que en la taigá de Tunguska había caído un meteorito de un millón de toneladas de peso y rechazaban de manera rotunda todos los demás puntos de vista, incluyendo la hipótesis de una nave interplanetaria.

El problema del meteorito de Tunguska interesó a muchas personalidades. A. Monotskov, autor de "Buenos Planeadores Soviéticos", conocido aerodinámico y diseñador del grupo de Antonov, enfocó la cuestión de manera rigurosamente científica. Después de estudiar las declaraciones de un enorme número de testigos presenciales, corresponsales del Observatorio de Irkutsk, intentó determinar la velocidad del supuesto “meteorito” sobre diferentes zonas. Trazó un mapa con la trayectoria del vuelo, donde señaló el momento en que el “meteorito” había sido visto por los testigos presenciales en diferentes puntos de la trayectoria. El mapa de Monotskov condujo a la conclusión inesperada de que el meteorito había volado sobre la Tierra frenando. Monotskov calculó la velocidad a la que el meteorito se había hallado sobre el lugar de la explosión en el taigá de Tunguska y obtuvo 0.7 kilómetros por segundo (y no los 30-60 kms/s como se había creído hasta entonces). Esta velocidad se aproxima a la velocidad de vuelo de un avión a chorro moderno y constitutye un argumento de bastante importancia a favor a la idea de que el meteorito era, según Monotskov, un “aparato volante”, una nave interplanetaria. Si el meteorito hubiese caído con esta velocidad tan baja, partiendo de las deducciones de la aerodinámica, resulta que para producir los destrozos observados, su masa original debió haber sido de mil millones de toneladas con un kilómetro de diámetro.
Sin embargo, lo anterior no correspondía a las observaciones, pues el meteorito al volar no oscurecía el firmamento. Monotskov determina entonces que la energía que causó los destrozos debió ser más bien energía nuclear liberada al producirse la explosión atómica del combustible de la nave interplanetaria sin que ésta pegara en el suelo.

En aras del espacio, a pesar que existen otras teorías y diversos elementos de jucio respecto del enigma planteado por esta explosión de origen desconocido, solo transcribimos una entrevista televisiva hecha a Valery Uvarov, miembro de la Academia de Seguridad Rusa.

El siguiente fragmento fue transcripto de la entrevista filmada con Valery Uvarov, de la Academia de Seguridad Nacional Rusa. La misma fue realizada por Graham W. Birdsall, editor de la revista UFO Magazine del Reino Unido. La entrevista se llevó a cabo en el “International UFO Congress Convention and Film Festival”, del 2 al 8 de febrero de 2003, en Laughlin, Nevada, EE UU.
Graham Birdsall (GB): ¿Cuál es su título oficial?
Valery Uvarov (VU): Soy jefe del Departamento de Investigación OVNI, Ciencia y Técnica, Academia de Seguridad Nacional, con base en St. Petersburg, Rusia.
GB: ¿Esto, entonces, es una agencia oficial del gobierno ruso?
VU: Absolutamente. Respondo a dos personas sobre mí. Ellos responden a la persona siguiente sobre ellas, que es nuestro presidente [ Putin ].
GB: ¿Cuál es exactamente su consigna?
VU: Nuestros esfuerzos de investigación se dividen en dos partes. En primer lugar, estamos analizando constantemente los datos que vienen desde todo el mundo. Entonces extraemos lo que consideramos ser la información más interesante con nuestra base de datos -que sea amarillo o rojo-. Esto entonces, se proyecta a los varios departamentos a través de Rusia.
El otro aspecto de nuestra investigación provino al hacer la pregunta: ¿los OVNIs existen o no? Seguro sabemos que existen, pero ¿cuál interés está detrás de su actividad? Ésta es la cuestión más importante para nosotros, y en la cual concentramos nuestras investigaciones.
GB: Hay cooperación activa entre la NASA y los funcionarios aeroespaciales rusos a nivel técnico, científico y, quizá, incluso nivel militar. ¿Usted se comunica o tiene lazos con las organizaciones similares a las suyas propias de ultramar?
VU: Puedo decirle verazmente, que apenas un par de días antes de que volara a los Estados Unidos que tenía una reunión con mi... vamos decir, mis jefes. Y dijeron que están muy interesados en cooperar con otras organizaciones... digamos, nuestros amigos en el oeste. Así pues, puedo decirle que esta misión particular está en el punto de partida.
Me encargan encontrar a la gente adecuada. Cuando se hace esto y se activa la etapa siguiente, podemos dar algunos pasos concretos.
GB: Anteriormente, fuera de cámara, usted se refirió a algunos progresos importantes referentes a la explosión de Tunguska de 1908. ¿Para el expediente, puede usted decirnos por qué ahora cree que conoce la causa?
VU: No es tanto un caso de creencia; sabemos qué lo causó. Era un meteorito, pero un meteorito el cual fue destruido... vamos a decir, por un misil.
El misil fue generado por una instalación material. No sabemos quién la construyó, pero fue construida hace mucho, mucho tiempo y se sitúa en Siberia, varios cientos de kilómetros al norte de Tunguska. Puedo decirle que nuestra investigación ha revelado más de una explosión en Tunguska.
Déjeme compartir algo con usted. La vez última que esta instalación tiró abajo un meteorito fue el 24/25 septiembre del año pasado. Los americanos... tienen tres bases... que, notaron también esta explosión.

GB: ¿Puede usted ser más específico sobre la localización de esta instalación? VU: Busque el sitio de la explosión de Tunguska. Al sudeste hay un lago muy grande y famoso, llamado Baikal. Más allá de ése, al norte, hay un territorio enorme y estéril que cubre 100.000 kilómetros. Casi ninguna persona vive por allí. No hay pueblos o ciudades. Aquí es donde localizamos la instalación... GB: ¿Está usted enterado de las historias o rumores extraños que se refieren al supuesto “planeta X”? Si un nuevo cuerpo celeste ingresara a nuestro Sistema Solar, los astrónomos lo detectarían y declararían seguramente su presencia. VU: No puedo hablar por los astrónomos en el oeste, pero los astrónomos dentro de nuestra academia nos dicen que no tenemos nada que temer. He oído a gente hablar de una figura rotante a 3.600 años de este planeta, que está en una órbita similar a la de la Tierra pero detrás del Sol. Sabemos que este planeta y la instalación en Siberia están intimamente conectados. Déjeme decir que creemos que esta instalación lo está manteniendo en una órbita estable. Si ese planeta se moviera, y cambiara su órbita, el Sistema Solar entero se volvería inestable. En la Academia estamos seguros de que ese planeta está habitado, y de que la instalación está diseñada para protegerlos a ellos y a nosotros. Nada peligroso ocurrirá. Todo esta bajo control. Nuestras investigaciones han demostrado que la Tierra tiene un pulso, una frecuencia finamente entonada que afecta a cada criatura viviente. Unos 12.500 años atrás, este pulso correspondía a 360 días del año según el viejo calendario egipcio, pero entonces un asteroide impactó la Tierra y su órbita fue alterada artificialmente para compensar esto, por lo que el planeta se movió alejándose del sol, a una frecuencia-pulso de 365. Esto nos ha llevado a creer que tenemos amigos que cuidan de nosotros silenciosamente. Ellos no permitieron en ese entonces y no permitirán ahora, a ningún planeta, cometa o asteroide, impactar y destruir la Tierra.