lunes, 7 de mayo de 2007

Pire Reis, los mapas del Misterio Parte 1

Introducción:-

El planeta Tierra es conocido en su totalidad desde hace milenios y de ello existen referencias indudables en casi todas las culturas. Platón escribió: ..."el Atlántico es navegable desde una isla situada al oeste de los estrechos que vosotros llamáis las columnas de Hércules; desde las cuáles pueden alcanzarse otras islas y desde éstas es factible pasar al continente que hay frente a ellas y que circunda al verdadero océano". Eso quiere decir que más allá del estrecho de Gibraltar, haciendo escala en las Islas Canarias, se llegaba a las Antillas y desde allí a América, el continente que circunda o limita el océano Atlántico.

En la Vishnu Purana, que es un libro sagrado milenario de la India, se describe perfectamente un gran continente dividido en dos, con forma de arco por debajo del "mar de leche".
Se trata del continente americano, dividido en dos por el istmo de Panamá y situado bajo los hielos blancos del Ártico, que era el “mar de leche”.

En un antiquísimo libro del Tibet se describe un mapa, en el que quedan situadas con precisión Jerusalén, Babilonia, el mar Caspio y otros lugares.

Herodoto, ya en el siglo V antes de Cristo, escribió que Aristágoras de Mileto poseía una tablilla, en la que estaban grabados los mares y las tierras.

En la Universidad de Yale se guarda un mapa, fechado en el año 1440, que demuestra sin lugar a duda alguna que los vikingos llegaron a Groenlandia y a Canadá, siglos antes de que lo hiciera Cristóbal Colón.

También se conoce el hecho de que ya en el siglo XIII, el sabio Nasireddin Tusi, gran estudioso de la astronomía y cartógrafo, entre otros saberes, describió bastante acertadamente las costas de América del Sur, doscientos cincuenta años antes de que "oficialmente" fueran descubiertas.

Algunas palabras sobre los planos y las cartas marinas:-

Ahora, dibujar el mundo ha sido desde siempre una tarea autoimpuesta de los seres humanos, en un comprensible afán de entender el lugar en el que habitan, su más cercano entorno y la más alejada geografía.

Primero hubo que descifrar el terreno y conocer sus accidentes; después medir las distancias hasta los pueblos cercanos para ayudar al comercio; más tarde se empezó a viajar y a conocer lo que había mucho más allá incluso de la imaginación . Y todo se fue plasmando en mapas, que poco a poco fueron integrando las aguas y las tierras del planeta.

No obstante los hombres han usado mapas desde la más remota antigüedad y probablemente ya los hacían en épocas prehistóricas. Es posible que incluso, algunos dibujos encontrados en cuevas y refugios, con un significado desconocido hasta el momento, sean croquis de los territorios donde vivían y cazaban.

Tanto las civilizaciones antiguas como los pueblos primitivos han recurrido como soporte de los mapas a una plural variedad de materiales; fueron grabados sobre madera, sobre piedra o sobre tabletas de arcilla cocida pintada sobre la piel preparada de un animal o hechos en un entramado de piezas de madera.

Los pueblos primitivos que han mantenido hasta nuestros días sus culturas ancestrales construyen mapas tan ingeniosos a veces, como las cartas de navegación de los indígenas de las islas Marshall, quizá los mapas primitivos más interesantes.

Estas cartas están formadas por un armazón de cañas atadas con fibras de palma sobre el que aparecen sujetas pequeñas conchas que representan islas y cañas curvadas que son corrientes marinas y frentes de olas.

Pese a su rústico aspecto los polinesios han empleado estos primitivos mapas para orientarse en sus navegaciones cubriendo distancias enormes sobre el Pacífico.

En América, los incas del Perú hacían mapas en relieve, los tallaban sobre piedra, tal como lo muestra la llamada “piedra de Saihite” que representa una ciudad. De los aztecas se conservan bastantes mapas que en general presentan un aspecto muy decorativo y en los que curiosamente se representan con más interés hechos históricos que los propios detalles topográficos.

Los pueblos de las praderas europeas dibujaban excelentes croquis sobre pieles de bisonte; su sistema de escritura ideográfica se prestaba muy bien al desarrollo de signos convencionales, así huellas de caballo simbolizaban un camino, un hombre cruzando un río representaba un vado, etc.

Los Tuareg del desierto del Sahara emplean para hacer sus mapas los mismos materiales del lugar que representan: arena para marcar las dunas, grava para marcar el erg (trabajo) y guijarros para la hamada o desierto pedregoso.

La habilidad cartográfica de los esquimales es aún más conocida. Construyen sus mapas sobre madera o sobre piel de foca empleando colores para señalar la vegetación, las corrientes de agua, los lagos, islas, etc. En sus mapas se podían apreciar grandes deformaciones, resultado del concepto primitivo de distancia, que no es geométrico, sino cronométrico. No median las distancias entre dos puntos por la longitud métrica entre ellos, sino por el tiempo en que tardaban en recorrerla.

El mapa tiene por objeto en cualquier cultura representar diversos puntos y accidentes de la tierra y la relación que entre ellos establece el hombre. Estas relaciones se determinan principalmente por la distancia y la dirección. Antiguamente la distancia se expresaba no sólo en medidas lineales sino también, frecuentemente, en unidades de tiempo (horas, días, etc.) tal como se manifiesta en la cartografía esquimal.

En general, estos croquis de los pueblos primitivos presentan únicamente zonas de las que tienen conocimiento directo, aunque en ocasiones sean muy extensas. Esto es lo que los hace tan precisos y reales. Todos ellos tienen una característica común: son mapas con una finalidad informativa y utilitaria.

Los Portulanos

Con el término “portulano” se designa en general a las cartas náuticas que tuvieron su apogeo desde el siglo XIII al XVI e incluso el XVII. En su origen esta palabra designaba los cuadernos de instrucciones en que los navegantes anotaban los rumbos y las distancias entre los puertos y es probable que fueran ilustrados con croquis cuyos datos, más adelante se unieron confluyendo en una carta general que por extensión vino a denominarse también “portulano” o “carta portulana”.

El origen de los portulanos se remonta al siglo XIII, aunque los más antiguos que se conservan datan de principios del XVI. Su aparición fue consecuencia del traslado a una carta náutica de los llamados libros portulanos o registros donde se anotaban los rumbos tomados con la brújula entre los puertos del Mediterráneo. Los centros donde aparecieron por primera vez fueron Mallorca, Génova y Venecia, siendo los primeros autores conocidos Petrus Vesconte (carta de 1311) y Angelino Dulcert (1339).

Uno de los más fecundos fue Joan Martínes (1556-1591), cartógrafo de origen catalán o mallorquí que trabajó en Mesina y Nápoles tras recibir el título de cosmógrafo real por orden de Felipe II y que publicó algo más de 30 atlas. En ellos incorporó los últimos descubrimientos realizados por españoles y portugueses.

Piri Reis:- 1470-1554

De descendencia griega y cristiana y sobrino del pirata Kemal Reis. Piri Reis llegó a ser almirante de la Flota en el Mar Rojo y en el golfo Pérsico. Fue en 1513 cuando Piri Reis, en la ciudad de Gallípoli, comenzó a confeccionar los mapas, que en 1517 ofreció como regalo al sultán Selim I, conquistador de Egipto, durante un viaje que éste realizó por el país.

El descubrimiento de los mapas se remonta al 9 de noviembre de 1929 cuando el palacio Topkapi en Estambul, fue trasformado en museo de antigüedades y su director, B. Halil Eldem, encontró dos fragmentos de un mapa trazado por el marino Piri Reis, navegante turco del siglo XVI.

Piri Reis anotó en los márgenes de los mapas que cartografió que, para la confección de sus cartas de navegación, había utilizado una compilación o colección de mapas que ya existían con anterioridad.

En estas anotaciones, llamadas "bahriye", Piri Reis escribe: "Los dibujó el pobre Piri Reis, hijo de Hadj Mehmet, conocido como sobrino carnal de Kemal Reis, en la ciudad de Gelibolu (Gallípoli). Dios tenga misericordia de ambos, en el mes del santo Muharrem del año 919" (9 de marzo - 7 de abril 1513).

LOS MAPAS:-

La colección está compuesta por 210 mapas parciales con el título genérico de "Libro de los Mares". Los mapas encontrados en el palacio Topkapi de Estambul llevan datadas las fechas los años 1513 y 1528 y fueron trazados sobre piel de gacela con unas dimensiones de 85 x 60 cm ., pudiéndose apreciar aún sus exquisitos colores.

Los mapas también contienen leyendas de las ilustraciones, los ríos son marcados con líneas gruesas y las aguas poco profundas con puntos rojos. También hay dibujos de la fauna y habitantes de las diferentes zonas.

Entre los mapas realizados por Piri Reis, el fechado en 1513 incluye Gran Bretaña, España, África Occidental, parte de norteamérica y sudamérica, incluido el Amazonas y el golfo de Venezuela y la costa de la Antártida hasta una zona por
debajo de África y que al estar rasgado, se sospecha que debió contener también el resto de Europa, Asia e incluso Australia.

El mapa datado en 1528 abarca Groenlandia, la península de Labrador, Terranova, parte de Canadá y toda la costa oriental de Norteamérica llegando a Florida. Según las anotaciones que dejó en los mapas, Piri Reis dice que confeccionó sus mapas utilizando 20 viejos planos y ocho mapamundis confeccionados en la época de Alejandro Magno (siglo VI antes de Cristo) y que en éstos aparecía la totalidad del mundo habitado, de modo que unos mapas fechados en el siglo XVI nos trasladan de golpe a otros mapas todavía mucho más antíguos.

LOS ESTUDIOS:-

Muchos han sido los estudiosos de estos mapas y numerosos son todavía los que pretenden desentrañar el misterio que encierran, pero los que más lejos han llegado en sus investigaciones, son Aarlington H. Mallery, Walters, Lineham, Charles H. Hapgood y Sarton.

En la década de los cuarenta, una serie de museos y bibliotecas adquirieron copias de estos fragmentos a escala ampliada. A mediados de los cincuenta algunas de estas copias fueron a parar al cartógrafo norteamericano Arlington H. Mallery, especializado en antiguas cartas marinas desde hacía décadas.

Arlington Mallery solicitó la colaboración de su colega Walters, del Instituto Hidrográfico de la Marina de los Estados Unidos. Ya de entrada, Walters observó la exactitud de las proporciones y distancias entre el Antiguo y el Nuevo Mundo, al igual que la localización de las islas Canarias y de las Azores. Ambos investigadores observaron también que Piri Reis no utilizó las coordenadas habituales en su tiempo, y consideró realmente que la Tierra era redonda y lo tuvo en cuenta al trazar su mapa.

Para poder estudiar más a fondo y con el máximo detalle los mapas de Piri Reis, decidieron fabricar una especie de rejilla que les permitiera leer las dimensiones del antiguo mapa y poder trasferirlas a escala a un moderno globo terráqueo. Cual no sería su sorpresa al descubrir que no sólo los contornos de la costa americana, sino también los de la Antártida, correspondían con toda exactitud a los que hoy conocemos gracias a la ciencia moderna.

En el mapamundi de Piri Reis el extremo sudamericano de la Tierra del Fuego se prolonga en una estrecha franja a modo de apéndice que casi enlaza con la Antártida, donde vuelve a ensancharse. Milímetro a milímetro se comparó el mapa de Reis con los perfiles de tierra submarina obtenidos por los más modernos medios científicos: fotografía aérea, tomas bajo el agua con cámaras de rayo infrarrojos, sondas acústicas enviadas desde buques... Con todos estos datos en la mano, se dedujo que unos 11.000 años antes (final de la Era Glacial), existió dicho puente continental en Sudamérica y la Antártida.

Otro aspecto extraordinario descubierto, es que los perfiles costeros, islas, bahías y promontorios del continente Antártico están representados en los mapas de Piri Reis con una exactitud de perfiles excepcional, aunque desde hace miles de años, como sabemos, están ocultas bajo una gruesa capa de hielo.

Durante el año 1957, también se interesó por los mapas el padre Lineham, antiguo director del observatorio astronómico de Weston y cartógrafo de la Marina Estadounidense. Su conclusión fue la misma: los mapas (especialmente la zona de la Antártida) son increíblemente precisos, llegando a ofrecer datos que a nosotros únicamente nos constan después de las expediciones antárticas que suecos, británicos y noruegos llevaron a cabo en 1949 y 1952.

El gran veterano de la cartografía, profesor Charles H. Hapgood, se entregaba a su vez al estudio de los mapas de Piri Reis. En una de las cartas recibidas por Hapgood de las Fuerzas Aéreas de los EEUU, encargadas de cartografiar la Antártida, se anotaba lo siguiente: "Las líneas costeras tuvieron que ser cartografiadas antes de que el continente quedara cubierto por el hielo. En esa región la capa de hielo alcanza cerca de una milla de espesor. No tenemos la menor idea de cómo esos datos pudieron señalarse en el mapa con sólo los conocimientos geográficos de 1513".

El profesor Sarton de la Universidad de Harvard, realizó un completo estudio de las escalas y distancias de los trabajos de Piri Reis. En su informe final aseguraba que las distancias entre los diferentes puntos eran exactas, tomando siempre como baremo la medida griega estadio (1 estadio = 186 metros), la escala utilizada por el navegante turco se extrajo de la medición de la circunferencia de la Tierra realizada por el sabio Eratóstenes en el siglo III a. C. Estos datos corroboraban lo expuesto por el propio Piri Reis, y es que la antigüedad de los mapas originales de los que copió, se remontaba a tiempos de Alejandro Magno.

Tanto Piri Reis como Eratóstenes sobrestima-ron el perímetro del globo en un 4,5%, entonces, al restar esa diferencia a las escalas de los mapas de Piri Reis, la exactitud con la realidad es asombrosa.

CONCLUSIÓN:-

Todos los investigadores que han estudiado en profundidad los mapas llegaron a una conclusión pasmosa, y ésta es que los mapas de Piri Reis sólo pudieron ser confeccionados basándose en fotografías aéreas, tomadas a una extraordinaria altura, desde una especie de satélite como los utilizados en la actualidad.

¿Pero si eso era imposible de pensar en los primeros años de nuestro siglo, cómo puede ser que fueran realizados en los tiempos de Alejandro Magno, y si fue así, con qué información se contó en el siglo IV a.c. para poder confeccionar unos mapas tan perfectos sin una tecnología solo desarrollada a finales del siglo XX?.

Pero las sorpresas no acaban aquí. Al observar detenidamente los mapas de Piri Reis, se puede ver que entre América del Sur y África existe una isla de gran tamaño denominada "Antillia" (que no existe en la actualidad) rodeada de otras islas de menor tamaño. Y ya que hemos visto que los mapas de Piri Reis no son fruto de la casualidad, ¿no tendrán razón aquellos que afirman que esta isla es la famosa Atlántida de Platón?.

Resumiendo, los rasgos más característicos de estos antiguos mapas, son sus exactas coordenadas, un conocimiento de la longitud que no se desarrolló en el mundo moderno hasta finales del siglo XVIII, unos conocimientos de trigonometría esférica y el uso de precisos instrumentos geodésicos, todo ello impropio de la época en la que supuestamente fueron realizados.

Las conclusiones espectaculares:

Su diseño fue coordinado desde el aire y las líneas costeras de la Antártica tuvieron que ser cartografiadas antes de que el continente quedara cubierto por el hielo.

La ciencia no sabe cómo todos estos datos pudieron ser incluidos en un mapa del año 1513...

Los investigadores como H. Mallery, Walters, Lineham, Charles H. Hapgood y Richard W. Stracham, aseguran sin ningún tipo de vacilación que los mapas de Piri Reis fueron trazados con la ayuda de fotografías aéreas, tomadas a gran altura desde un satélite y elaborados a partir de un punto situado sobre la Ciudad de El Cairo.

A conclusiones parecidas llegó el ya tristemente desaparecido científico espacial francés y colaborador de la NASA Maurice Chatelain, quien aseguraba que estos mapas representaban una proyección plana de la superficie esférica de la Tierra tal y como podría ser vista hoy por un astronauta situado a una gran altura sobre Egipto. Curiosamente, una foto obtenida por un satélite sobre la vertical de El Cairo a una altura de 4.300 Kilómetros, muestra la misma deformación de las costas que las copias de Piri Reis.

¿Cómo fueron confeccionados unos mapas tan perfectos sin una tecnología como la actual?. ¿Cómo fue posible cartografiar la costa Antártica?

Recordemos que la primera expedición de estudio a la Antártica fue dirigida por el Capitán Ritscher entre los años 1938 y 1939. Y qué existen otros mapas de la misma época, a saber:

Mapa de Zeno (1.380) donde aparece Groenlandia sin hielos.

Mapa de Yehudi Ibn Ben Zara (1.487) con una Groenlandia surcada de ríos, valles y montañas, que no pudieron ser confirmados hasta el año 1947 mediante los sondeos de una expedición francesa capitaneada por Paul Emile Víctor.

Mapa Caneiro, del siglo XV, donde aparece la costa Oriental de África con toda precisión.

Mapa de Andreu Benincasa, con todo tipo de detalles de la costa Norte de Europa.

Mapa de Jorge Reinel (1510) con excelentes representaciones del Océano Indico y parte de Australia.

Mapa de Orenteus Finaeus (1531) donde aparecen ríos y montañas en la Antártica.

Mapa de Adji Ahmed (1559), donde aparece el continente americano al completo

¿ Qué tienen de importante los mapas ?, nada más ni nada menos que el exacto contorno de toda América y por si fuera poco también la Antártida.

Estamos hablando de mapas y hechos reales, establecidos históricamente. Aquí no hay especulaciones matemáticas ni técnicas ni trucos que den lugar a otras interpretaciones. Tanto es así, que estos mapas de Piri Reis, entre muchos otros objetos, artefactos o documentos como es el caso, donde la ciencia no tiene o no encuentra explicación, son dejados bajo la clasificación de Ooparts, por constituir enigmas sin resolver.

Oopart, según Wikipedia, es el acrónimo en inglés de Out of Place Artifact (literalmente, Artefacto fuera de lugar). Es un término acuñado por el zoólogo americano Iván T. Sanderson que hace referencia a objetos paleontológicos y arqueológicos encontrados en lugares y circunstancias muy extraños o incluso imposibles para la arqueología o paleontología tradicionales.

Ordenemos los datos. Magallanes descubre el estrecho en 1520 ( siete años después del primer mapa).

Sobre la Antártida podemos decir que recién para 1823 (Weddell) y 1843 (Ross) se puede empezar a hablar de un continente ( trescientos años después )

Y con respecto a Alejandro Magno, es posible que cuando toma la ciudad fenicia de Tiro ( 332 AC) se haya apropiado de los mapas náuticos, no olvidar que para esa época la flota de Tiro era la mas poderosa conocida y debían de contar con cartógrafos competentes o de una biblioteca importante.

Bueno, hay algunos detalles menores que son interesantes, como el hecho de que los mapas no son un dibujo plano, como los de la época; fueron realizados por proyección que es bastante desconcertante puesto que la Geometría Proyectiva es de la época de Monge (1800). Para que se entienda, lo dibujado sería igual a si sacamos una fotografía a un globo terráqueo desde una distancia prudente, o a la misma tierra desde algunos miles de kilómetros. Es solo un ejemplo, nadie dice que se hizo así. El hecho lo nota Mallery en 1952 cuando ve que lo consignado era real pero con deformaciones, que desaparecieron al trasladarse los mapas por proyección sobre una esfera. ¿ Serían copias de diapositivas ?

Mallery en su estudio de los mapas de Piri Reis, compara en 1954 el contorno de la Antártida y encuentra que donde el almirante turco consignaba unas islas frente a la costa, corresponderían a picos subglasiares descubiertos por la Norwegian-Swedish-British Antartic Expedicion en junio de 1954.

Compara la costa continental Antártica con los mapas realizados por Peterman en 1954, contaba con lo mas adelantado de la ciencia actual, sondas sísmicas, sonares, radares, gravímetros, etc. y encuentra que donde Piri Reis indicaba dos bahías, Peterman indicaba tierra firme. Primer fallo del almirante y debían verificarlo, se pide a la Marina Norteamericana que compruebe por sondeo sísmico y ¡Piri Reis tenía razón! Nosotros los modernos nos habíamos equivocado...

Se pueden dar mas ejemplos pero no hacen falta. ¿ Cómo y quiénes hicieron los mapas ? Piri Reis no fue, él nunca se adjudicó su autoría. Los Fenicios pudieron conocer y utilizar los mapas, pero si no contaban con instrumentos para sondear a través de 4000 m de hielo, debieron copiarlos de otros mas antiguos, anteriores a que la Antártida se cubra de hielos, antes de la glaciación, los mapas tendrían mas de 10.000 años. ¿ Quiénes fueron en realidad ?

Tal como hacen los científicos, lo dejamos en suspenso, porque algun día sabremos la verdad.



1 comentario:

Romolo Sampaio dijo...

Just say thank you,Enrique. I learned a lot.Good post.